
El Ministerio de Educación (Meduca) abrió una licitación pública por $20.7 millones para transformar por completo el Colegio José A. Remón Cantera, uno de los centros educativos públicos más emblemáticos de la capital panameña fundado en 1971.
El proyecto contempla la demolición de estructuras existentes, la construcción de nuevos edificios académicos y administrativos, así como la modernización de áreas deportivas y de servicios que actualmente presentan signos de deterioro.
La iniciativa busca reemplazar parte importante de la infraestructura actual del plantel ubicado en San Francisco, un sector que en las últimas décadas se ha convertido en una de las zonas con mayor desarrollo comercial.
Este sector residencial de la ciudad de Panamá verá el desarrollo del proyecto bajo la modalidad de diseño y construcción, permitiendo que el contratista adjudicado elabore los planos definitivos y posteriormente ejecute las obras.
La licitación contempla la demolición total del actual Pabellón No. 1, una estructura de aproximadamente 2,276 metros cuadrados distribuida en cuatro niveles. También serán demolidos el kiosco escolar y cobertizos.

Se removerán siete cobertizos de acceso, estructuras destinadas a tanques de agua, parte de la cerca perimetral, una losa de concreto y otras edificaciones auxiliares. Adicionalmente, se retirarán 20 aulas temporales.
También se quitará un módulo sanitario provisional que actualmente funciona dentro del centro educativo. La sustitución del antiguo pabellón dará paso a un nuevo complejo educativo de concreto reforzado compuesto por dos edificios.
Estas estructuras estarán conectadas entre sí mediante puentes y áreas de circulación internas. Solo en las secciones descritas del pliego se identifican 44 aulas nuevas para el beneficio de los estudiantes.
El nuevo Pabellón No. 1 concentrará la mayor parte de los espacios académicos. En su planta baja se construirán 10 aulas teóricas, una de ellas destinada a la enseñanza de artes industriales.
El edificio contará con un taller especializado para esta disciplina. La estructura tendrá cuatro niveles y sumará otras 29 aulas distribuidas entre los niveles superiores, para un total de 39 salones de clases.

El segundo pabellón tendrá un perfil más orientado a servicios especializados y apoyo académico. Allí se ubicarán oficinas administrativas, una clínica escolar, un gabinete psicopedagógico y espacios para orientación.
Se contará con áreas de orientación individual y grupal, cocina y comedor, además de nuevas aulas de apoyo para estudiantes. Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la incorporación de laboratorios.
Se construirán espacios especializados que no forman parte de una escuela convencional. El diseño contempla un laboratorio de química, un laboratorio de biología, un laboratorio de música y un laboratorio de artística.
A estos se suman dos laboratorios de familia y desarrollo, una biblioteca, un salón audiovisual y talleres de formación técnica vinculados de forma directa a las asignaturas de artes industriales tradicionales.
La propuesta también incluye áreas destinadas a docentes y personal administrativo. Entre ellas figuran oficinas para coordinadores de materias, áreas de uso común para profesores y espacios para trabajadores manuales.

Se construirán depósitos, cuartos eléctricos, centros de datos y módulos para la Asociación de Padres de Familia.
El gimnasio existente en el plantel educativo no desaparecerá completamente del diseño. El Meduca prevé una remodelación integral de esta instalación deportiva, que incorporará nuevos espacios complementarios para actividades académicas y recreativas. El complejo contará además con áreas de esparcimiento estudiantil.
Se incluirán nuevas baterías sanitarias en distintos niveles, pasillos techados de circulación interna y sistemas modernos de infraestructura eléctrica, sanitaria y pluvial para el correcto funcionamiento de la escuela.
Durante años, el estado de las instalaciones del José A. Remón Cantera ha sido motivo de reclamos por parte de estudiantes, docentes y acudientes. Las denuncias han incluido problemas de mantenimiento.
Se ha criticado el deterioro estructural y las limitaciones en algunos espacios utilizados para actividades académicas y deportivas. La ubicación del colegio también ha sido objeto de debate en la opinión pública. Una parte importante de los estudiantes que asisten al plantel reside fuera de San Francisco y proviene de comunidades ubicadas en sectores periféricos de la ciudad capital. Esa realidad llevó a cambios.

En distintos momentos se planteó la posibilidad de trasladar el centro educativo a otra zona con mayor disponibilidad de terreno para futuras ampliaciones. Sin embargo, la propuesta nunca logró el consenso necesario.
Diversos sectores de la comunidad educativa advirtieron que detrás de algunas iniciativas de traslado existía interés por los terrenos que ocupa el colegio, considerados entre los de mayor valor comercial de la capital.
Esto se debe a su cercanía con importantes desarrollos inmobiliarios, corredores viales y centros de negocios. La decisión del Meduca de invertir más de $20 millones parece cerrar el debate de mudanza.
En lugar de abandonar el terreno histórico, la estrategia apuesta por reconstruir y modernizar las instalaciones existentes para adaptarlas a las necesidades educativas actuales de la juventud del país.
Con la nueva licitación, el Meduca optó por mantener el plantel en su ubicación actual y apostar por una transformación integral del campus. El proyecto establece que las propuestas deberán presentarse hasta el 23 de julio de 2026 y contempla una adjudicación global para el diseño y ejecución de las obras.

