
Haití supera 1,47 millones de desplazados internos por la violencia de pandillas, una cifra récord que representa el 12% de la población del país, según informó este viernes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas. Más de la mitad de los afectados son mujeres y niñas.
“La crisis de desplazamiento en Haití está entrando en una fase aún más alarmante. La violencia ya no está contenida: se está extendiendo”, declaró Gregoire Goodstein, jefe de misión de la OIM en Haití, durante una rueda de prensa en Ginebra.
Comunidades urbanas y rurales que durante años recibieron a familias desplazadas de otras áreas se convirtieron también en puntos de partida forzada. Miles de personas han debido abandonar sus hogares en más de una ocasión.
Ese fue el caso del departamento del Sudeste, donde ataques armados expulsaron a más de 5.000 personas de sus viviendas. La región era considerada hasta entonces un destino más seguro para quienes huían de la inestabilidad en otras partes del país caribeño. Las agencias humanitarias advierten que ese cambio refleja una tendencia que se consolida a lo largo de todo el territorio.

En mayo, la reanudación de los ataques en Cité Soleil, el mayor asentamiento informal de Puerto Príncipe, desplazó a más de 18 mil personas en cuestión de días y elevó el número total de desplazados en la capital por encima de los 300 mil por primera vez en la historia.
Los campamentos y las comunidades de acogida enfrentan “una escasez crítica de alojamiento, alimentos, agua potable, atención sanitaria y apoyo psicosocial”, según la OIM. El hacinamiento y la falta de servicios elevan los riesgos de explotación y abuso.
A este panorama se suma el inicio de la temporada de huracanes del Atlántico, que arrancó el 1 de junio y se extenderá hasta finales de noviembre. “Podemos esperar que los lugares de acogida y las ciudades se inunden. Cada deficiencia en nuestra respuesta es una deficiencia que los grupos armados, las redes de trata de personas y la desesperación llenarán”, advirtió Goodstein.

Los retornos forzosos agravan el cuadro: desde enero de 2026 han llegado al país 110 mil personas repatriadas, tras las más de 270 mil que regresaron en igual condición durante 2025. Una cuarta parte son mujeres y casi el 10% son menores, incluidos niños no acompañados y recién nacidos.
Entre los grupos más expuestos figuran mujeres embarazadas y en posparto, que llegan a condiciones que la OIM describe como “precarias y a menudo inseguras”, con acceso limitado a servicios básicos y protección.
Desde diciembre, casi 95 mil personas dejaron sus hogares, mientras que más de 78 mil han podido regresar a sus lugares de origen. Goodstein indicó que no es posible garantizar que esos regresos sean sostenibles: “Las señales requieren inversión para convertirse en algo duradero”.
La OIM informó que las limitaciones de financiamiento “ahora amenazan nuestra capacidad para seguir operando más allá de octubre”. Sin un respaldo predecible y sostenido a su plan de respuesta, el organismo señaló que su capacidad operativa está comprometida.
(Con información de EP, AFP y United Nations)

