
La llegada del verano trajo consigo un aumento de consultas sanitarias en Tigre, Escobar y Pilar, donde la presencia de la polilla negra (Hylesia nigricans) provocó brotes de dermatitis urticante y otras reacciones alérgicas.
Las autoridades y médicos consultados confirmaron que el contacto con estos insectos y sus pelos urticantes generó numerosos casos, especialmente en niños y personas con antecedentes alérgicos.
El secretario de Salud de Tigre, Fernando Abramzon, explicó a Infobae que tanto las orugas conocidas como “gata peluda” como las mariposas adultas liberan pelos microscópicos que, al contactar con la piel, causan irritación, erupciones y picazón.
Si bien la mayoría de las reacciones cutáneas son leves y se resuelven en pocos días, existen casos moderados y graves, sobre todo en personas con sensibilidad aumentada.
Los síntomas incluyen enrojecimiento, hinchazón, picor intenso y dolor localizado. En algunos casos, las lesiones pueden persistir hasta dos semanas.
Qué hacer ante una reacción alérgica
Los especialistas coinciden en que ante la aparición de brotes en brazos, piernas, cuello o rostro, es fundamental evitar rascarse o frotar la piel, y no aplicar alcohol ni remedios caseros. Abramzon recomendó lavar la zona afectada con agua fría y jabón neutro, cambiarse la ropa y evitar el contacto con el insecto, incluso después de muerto, ya que los pelos tóxicos permanecen activos en superficies y ejemplares fallecidos.
En casos leves, la indicación principal es limpiar la piel y, si el malestar persiste, consultar en un centro de salud para recibir tratamiento adecuado.
Desde el Área de Salud de Tigre remarcaron que ante síntomas como dificultad para respirar o hablar, se debe acudir de inmediato a un servicio de emergencia sin esperar la llegada de una ambulancia. Los antihistamínicos pueden ser útiles, pero siempre bajo supervisión médica, especialmente en niños y personas con antecedentes de alergia.
La médica dermatóloga María Paula Miranda (MN 99850 – MP 446852) advirtió a este medio que los niños presentan mayor susceptibilidad, por lo que se recomienda cubrir la piel con ropa liviana al aire libre y evitar fuentes de calor, ya que el calor intensifica la picazón.
Ante el contacto con el insecto, sugirió aplicar una crema humectante fría o gel postsolar de heladera en la zona afectada para aliviar el prurito, evitando siempre el uso de hielo o elementos congelados.

“La picazón provocada por el contacto con la polilla negra suele desaparecer sola en el transcurso de unos días, sin dejar secuelas. Si, además del prurito, aparecen fiebre u otros síntomas generales como malestar o dolor abdominal, es fundamental consultar rápidamente a un médico, ya que esas manifestaciones no son habituales en este tipo de reacciones cutáneas”, agregó la dermatóloga.
Para prevenir el contacto, los especialistas aconsejan no encender luces exteriores de noche, no dejar ropa tendida afuera y, en caso de encontrar una polilla muerta, retirarla con papel húmedo para evitar la dispersión de los pelos urticantes.
Es fundamental no manipular los desoves sin protección, ya que también contienen pelos tóxicos capaces de causar lesiones persistentes.
Las autoridades remarcan la importancia de la prevención y la vigilancia, especialmente en barrios con vegetación densa, donde los brotes suelen repetirse cada verano. La comunidad debe estar informada sobre las medidas de protección y la necesidad de acudir al médico ante cualquier complicación.
Hylesia nigricans: características y riesgos biológicos

La Hylesia nigricans es un lepidóptero de gran tamaño y coloración oscura, conocido en su fase larvaria como “gata peluda” y en su etapa adulta como “mariposa negra”. Los brotes de esta especie se producen principalmente entre diciembre y marzo, cuando las hembras adultas, atraídas por la luz artificial, aumentan el riesgo de exposición.
El contacto con los pelos urticantes genera dos tipos de lesiones: erucismo, por contacto con larvas u orugas, y lepidopterismo, por exposición a mariposas adultas. Ambas afecciones producen enrojecimiento, hinchazón, picazón y dolor, con manifestaciones que pueden agravarse en personas sensibilizadas.
Los pelos tóxicos de la polilla negra contienen histamina y otras proteínas que desencadenan reacciones inflamatorias en la piel. Permanecen activos en el ambiente, la ropa y los muebles, incluso después de la muerte del insecto.
Se han reportado casos de queratouveitis y opacidad corneal si el contacto ocurre en los ojos.
El control preventivo debe centrarse en la detección temprana de árboles infestados y la información a la comunidad. El uso de insecticidas sobre adultos resulta poco eficaz, debido a su corto ciclo de vida y la persistencia de los pelos urticantes en el ambiente.
Evitar el contacto directo y adoptar medidas de protección es esencial para reducir el riesgo de brotes y complicaciones asociadas a la presencia de Hylesia nigricans en la zona norte del conurbano bonaerense.

