Karina Jelinek recordó su blooper en las elecciones y contó que haría si se dedicara a la política

Karina Jelinek recordó su blooper en las elecciones y contó que haría si se dedicara a la política

El recuerdo de Karina Jelinek llegando tarde a votar en las elecciones legislativas de 2013 sigue circulando con fuerza en la memoria colectiva argentina. A trece años del episodio, la modelo aseguró que esa experiencia le dejó una huella indeleble y compartió, entre bromas y reflexiones, cómo ese momento cambió su relación con las urnas.

“Voy a votar como toda ciudadana”, afirmó Jelinek en diálogo con El Ejército de la Mañana por Bondi Live, retomando el tema que inevitablemente vuelve cada ciclo electoral. Después de aquel famoso “¡Abran, quiero votar!”, la modelo sostuvo que transformó sus hábitos y nunca más repitió el descuido. “Ya aprendí la lección”, remarcó, haciendo alusión tanto a la anécdota como al aprendizaje personal que desencadenó.

En tono distendido, Jelinek ironizó sobre su puntualidad: “Ahora llego a votar 17:50”, soltó entre risas, describiendo el margen ajustado con el que encara cada cita electoral a partir de entonces. Esa frase, lanzada a modo de guiño, resume el espíritu con el que la modelo resignificó el episodio, convirtiéndolo en parte de su identidad pública.

La escena de Jelinek golpeando la puerta de la escuela y pidiendo entrar se transformó en uno de los bloopers más reproducidos de la televisión nacional. El hecho, filmado en vivo y compartido incansablemente en redes sociales, trascendió su carácter individual para convertirse en símbolo del cierre de los comicios. “Todos dicen ‘¿habrá llegado Kari Jelinek a votar?’, y es tendencia en todas las redes”, reconoce la modelo sobre la viralidad de su historia.

A lo largo de los años, el episodio se reeditó como un meme recurrente cada jornada electoral. Personas que no logran emitir su voto suelen identificarse con la escena y replican la frase: “Soy Kari Jelinek”, algo que la propia protagonista observa con humor, consciente de que su error pasó a ser parte de un imaginario compartido.

La modelo Karina Jelinek asegura que la experiencia de llegar tarde a votar cambió por completo sus hábitos electorales

La escena que se volvió viral

El hecho fue registrado por una cámara de Telenueve en la típica toma del cierre de los comicios. De repente, Karina Jelinek bajó de un auto casi corriendo para emitir su voto pero ya es tarde. Pasadas las 18, el lugar ya cerró sus puertas para comenzar el recuento, sin embargo la modelo golpea la puerta, pide que le abran, quiere cumplir su deber ciudadano.

«Vengo de una producción, ábranme, please, ehh… ¿Cerró? Please, abran quiero votar. ¿Ya cerró en serio? Ay no, please, recién termino una producción yo», ruega Karina pero leyes son leyes y no le abrieron. El cronista se acerca y le pregunta si sabía que los comicios –desde que volvió la democracia- cierran a las 18 y Jelinek se mostró muy molesta. “Mi amor, no me tomes de pelot…, si sabía el horario. Me dijeron que estaba abierto. Bueno, lo importante es que la intención estaba“, y se retiró. Desde entonces, Jelinek ha señalado que el episodio la impulsó a modificar su conducta, asegurando que hoy prioriza la puntualidad en cada elección.

Karina Jelinek revive su recordado blooper electoral de 2013 y reflexiona sobre la importancia de la puntualidad para votar

Durante la entrevista en Bondi Live, la conversación viró hacia el terreno de la política. Consultada sobre la posibilidad de aceptar un cargo público, Jelinek fue tajante: “No”, respondió sin dudar. Su negativa no le impidió compartir una reflexión que despertó sonrisas entre los presentes: “Si fuera política no robaría”, lanzó, diferenciándose de los estereotipos negativos que suelen pesar sobre la dirigencia.

La modelo también esbozó qué haría si estuviera en un puesto de decisión: “Donaría a las personas necesitadas y pondría nuevas leyes para los jubilados”, afirmó, aunque reiteró que no se ve ejerciendo un rol en la gestión pública. Con humor y autocrítica, la modelo resignifica su historia y la convierte en un recordatorio de la importancia de estar presentes cuando la democracia lo requiere.

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