
He solicitado licencia a la Presidencia Municipal de Escobedo para participar en el proceso de selección del Coordinador Estatal de la Defensa de la Transformación en Nuevo León.
No se trata de un trámite político. Se trata de una convicción sobre cómo debe ejercerse el servicio público.
Gobernar una ciudad exige dedicación absoluta. Defender y organizar un proyecto que aterrice a cabalidad el Plan México de la Cuarta Transformación para todo un estado también. Ambas responsabilidades merecen el cien por ciento del tiempo, del esfuerzo y de la atención de quien las asume.
Por eso decidí pedir licencia.
También porque comparto una idea expresada por la Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo: los recursos públicos son para servir al pueblo. Si la tarea que quiero emprender es política, debe realizarse con trabajo político, no con recursos gubernamentales.
Pedir licencia significa dejar absoluta claridad de que no habrá un solo recurso público, ni un solo minuto de trabajo institucional, destinado a la tarea de defender la transformación en Nuevo León. Los recursos públicos son para atender las necesidades de la gente y para impulsar el desarrollo de Nuevo León.
Creo que la transformación merece ser defendida en Nuevo León porque, a diferencia de lo que a veces se afirma, no es una idea ajena a nuestra historia. Durante años, con mala fe, se ha querido presentar a Nuevo León como una tierra definida exclusivamente por la producción y los negocios. Pero nuestra historia cuenta algo más profundo.
Mariano Escobedo entendió que el progreso requería instituciones fuertes y compromiso con la República. Décadas después, Eugenio Garza Sada impulsó una visión empresarial donde el crecimiento económico caminaba de la mano con la responsabilidad social.

Las empresas, universidades y comunidades que construyeron la grandeza de Nuevo León entendieron una verdad sencilla: ninguna economía es verdaderamente fuerte si no fortalece también a su sociedad. En ese sentido, el premio Nobel de economía, Douglass North mostró que las sociedades prosperan cuando construyen instituciones capaces de generar confianza, cooperación y certidumbre de largo plazo.
Por eso me parece equivocado plantear una contradicción entre la identidad de Nuevo León y la transformación. La transformación forma parte de nuestra historia. Cada generación de nuevoleoneses ha transformado su realidad: construyendo instituciones, creando industria, formando talento, abriendo mercados y modernizando la economía. Lo que cambian son las circunstancias; lo que permanece es la voluntad de avanzar y de transformar.
Hoy esa tarea pasa por aprovechar una oportunidad histórica. La Dra. Claudia Sheinbaum Pardo ha planteado una ruta nacional basada en el Crecimiento Equitativo y en el Plan México. Nuevo León no debe quedar al margen de ese esfuerzo; debe convertirse en uno de sus principales motores.
Defender la transformación en Nuevo León significa defender más inversión, más empleos, más infraestructura, más seguridad y más oportunidades. Significa, entonces, fortalecer la coordinación entre Federación, estado, municipios, universidades, sociedad civil y sector privado para pasar de tener problemas comunes a construir soluciones comunes.
Y también significa entender algo fundamental. Durante demasiado tiempo se nos ha querido hacer creer que Nuevo León y México avanzan por caminos separados. Es un error. Nuevo León es más fuerte cuando México es más fuerte. Y México es más fuerte cuando Nuevo León aporta su talento, su innovación y su capacidad productiva al desarrollo nacional.
No existe contradicción entre defender a Nuevo León y contribuir al fortalecimiento de México. Al contrario, una cosa depende de la otra. Hay orgullo en construir un Nuevo León más fuerte. Pero también debería haber orgullo en que la fuerza de Nuevo León contribuya a hacer más fuerte a México.
Por eso he decidido dedicar de tiempo completo mis esfuerzos a defender esta visión. No porque la transformación sea ajena a Nuevo León. Sino precisamente porque la idea de Transformación forma parte de nuestro ADN, valores y la mejor tradición de un progreso compartido, al que yo me atrevo a denominar: Capitalismo Humanista.
* Andrés Mijes Llovera es Alcalde del Municipio de General Escobedo en Nuevo León

