El músico Javier Malosetti sufrió un duro accidente que le impide tocar y contó cómo es su rehabilitación: “Días tristes”

El músico Javier Malosetti sufrió un duro accidente que le impide tocar y contó cómo es su rehabilitación: “Días tristes”

El reconocido bajista argentino Javier Malosetti sufrió un accidente en Los Ángeles mientras intentaba proteger su bajo nuevo, fracturándose la mano, nada menos, y debiendo suspender parte de su actividad musical. El incidente lo obligó a pasar por una cirugía, iniciar un prolongado proceso de recuperación y reprogramar sus presentaciones, sumergiéndolo en días emocionalmente difíciles.

Durante una gira por Estados Unidos, Malosetti contó que tropezó en una esquina con su bajo colgado y, al poner la mano para evitar daños al instrumento, se fracturó en varias partes, lo que requirió la colocación de clavos y tornillos. El proceso de rehabilitación le llevará al menos ocho semanas, aunque los médicos mencionaron que la recuperación total podría extenderse hasta tres meses.

“Caí para atrás con el bajo colgado de la derecha”, relató Malosetti. “En pos de salvar el instrumento, me rompí la mano con la que tenía pensado tocarlo, con una de ellas”. El músico describió que no podía mover los dedos y que tuvo que suspender parte de la primera tanda de presentaciones previstas con su trío, integrado por Mateo Tonello y Bruno Di Lorenzo.

Javier Malosetti, uno de los mejores bajistas argentinos

“Se los cuento con un poco de humor. En realidad, son días muy tristes para mí”, reconoció el artista, recordando la expectativa con la que miraba la lista de conciertos al regresar del viaje. “Bueno, toda la primer tanda no la puedo hacer. Todos los lugares van a estar avisando. Se están reprogramando”.

El músico también compartió hace una semana cómo recibió el diagnóstico: “Me van a poner unos tornillos, unos clavos, metal. No sé, cuando me lo explicaban yo estaba tan en crisis que no… Lo único que escuchaba era, eh, ‘todo terminó’”. Tras la operación, aceptó la visión esperanzada del equipo médico, aunque expresó dudas sobre el pronóstico: “O sea, respeto la opinión profesional. Los médicos son muy entusiastas y me dicen ocho semanas. Yo no sé qué pensar. Yo no soy tan entusiasta nunca”.

El reconocido músico Javier Malosetti relata su primera visita al traumatólogo y la primera caminata por el corazón de Buenos Aires tras su operación

La recuperación de Javier Malosetti tras la operación

Luego de la cirugía, Malosetti volvió a usar sus redes sociales para contar su experiencia asistiendo a la primera consulta postoperatoria. “Hoy fue mi primer visita al traumatólogo luego de la operación. De ese día solo recordaba su sonrisa capa y satisfecha acompañada de un par de ‘salió todo bárbaro’, aunque el miedo y la anestesia me impedían entender o asimilar mucho más de lo que decía, por lo que tenía muchas preguntas guardadas para hacerle”.

Esta cita representó también su regreso a las calles tras varios días de reposo. “No solo la primer visita al doc, fue mi primer salida luego de muchos días adentro, por lo que quise callejear un poco, unas buenas cuadras. Extrañaba salir a caminar, aun con un día como hoy, frío, húmedo y gris”, indicó.

El profesional médico retiró el yeso y las vendas, lo que le trajo alivio, aunque seguía impresionado por los puntos y la atrofia: “Me sacó todo el yeso y la venda que recubría la mano y parte del antebrazo, lo que fue un gran alivio, más allá de la impresión de ver los puntos y toda la atrofia, era casi orgásmico el placer de volver a tocarme la piel de la palma y de las partes que se pueden tocar”.

El especialista detalló los pasos de la recuperación y la duración estimada. “Seguimos hablando de las 8 semanas que ahora quizás sean 12, es lo que entiendo de los ‘2 o 3 meses’ que tiró un par de veces. Me mostró bien las partes donde se rompió, me contó los materiales que metió adentro y cómo. En 10 días me sacan los puntos y comenzará la rehabilitación de la mano y de los dedos. De mi moral ya arrancó, pero eso es más para largo”.

Javier Malosetti compartió novedades sobre su rehabilitación tras una lesión

El apoyo de amigos, familiares y colegas

Durante el proceso de recuperación, Malosetti agradeció el cariño recibido. “Recibí mucho cariño estos días, qué lindo se siente el acompañamiento amoroso de amigos, artistas, colegas, familia y de toda la gente que no conozco pero que me acompañaron estos días”.

Comentó que quienes lo rodean le enviaron desde recomendaciones de profesionales hasta anécdotas de accidentes similares. “Algunos me recomiendan profesionales, otros me cuentan sus horribles accidentes para que me quede tranquilo y otros son más chistosos. Uno me dijo que me consiga un buen alumno para que toque con la izquierda y yo con la derecha, otros me citan a Django Reinhardt (N de la R: al genial guitarrista un incendio le quemó gravemente su mano izquierda, dejando inutilizados los dedos anular y meñique, pero siguió tocando) o al batero de Def Leppard (N. de la R: Rick Allen, que perdió su brazo izquierdo en un accidente de tránsito y continuó con la banda), compartió. “Me curan, me salvan y nunca voy a dejar de agradecerlo”.

Entre los saludos y palabras de ánimo aparecen músicos como Lula Bertoldi, Gillespie, Jorge Araujo, Francisco Fattoruso y Manu Fanego, reflejando el aprecio y la cercanía del ambiente artístico con el bajista.

Javier Malosetti compartió cómo se encuentra su mano luego de la cirugía tras el accidente

Las sensaciones de Malosetti sobre el centro de Buenos Aires

El consultorio donde fue atendido se encontraba cerca del Teatro Colón, lo que permitió a Malosetti reencontrarse con el centro de Buenos Aires. “Mi cita médica fue en un consultorio cerca del Colón, por lo que la experiencia en el espacio exterior se dio en lo más barroco del centro porteño, en los carteles se leía Lavalle, Corrientes, Diagonal Norte y calles así”, describió.

Durante el paseo, el músico observó el estado de la ciudad. “Puede que mi juicio esté teñido del color del día que fue hoy, pero qué dureza todo. Empezando por la ciudad, los negocios que quedan funcionando como pueden, los que cayeron, la gente de a pie, los laburantes y los otros que no son ni laburantes ni de a pie, los habitantes de la calle, rollos de frazadas sucias y patas desnudas. La mugre gana la escena y el cableado roñoso de vereda a vereda que ya nadie mira y a nadie parece importarle”, expresó.

También reparó en el pulso diario y en las marcas urbanas: “Un local de panadería gigante y vacío a la luz de una bombita en el medio, un pibe que baja bolsas de hielo de una vieja Fiorino blanca, los teatros y sus obras con el elenco sonriendo lo más que puede en el ploteo de las puertas, las estrellas de la vereda caprichosísimas limosneando recuerdo a Olinda Bozan o Gogó Andreu. El apocalipsis libertario y todo su electorado deambulando roto y con la mirada sin ver, todo luce como un gran manotazo de ahogado sin retorno”.

Al llegar a una esquina, notó un cambio significativo en el paisaje: donde antes funcionaba una histórica casa de música, ahora se alza un comercio completamente distinto, símbolo del paso del tiempo en la ciudad: “Una última cosa: la mítica casa de música Blues es ahora El mundo del cepillo”

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