El enigma del Ursa Major: el buque ruso hundido que podría haber transportado reactores para Corea del Norte

El enigma del Ursa Major: el buque ruso hundido que podría haber transportado reactores para Corea del Norte

El 23 de diciembre de 2024, un carguero ruso llamado Ursa Major se hundió en aguas cercanas a España, transportando tecnología nuclear no declarada. El incidente ocurrió mientras la nave, que había partido de San Petersburgo y tenía como destino Vladivostok, era escoltada por buques militares rusos y atravesaba el Mediterráneo bajo vigilancia internacional.

En esa oportunidad, 14 tripulantes fueron rescatados, en medio de versiones cruzadas y crecientes tensiones geopolíticas. Las autoridades españolas lideran la investigación, que crece en complejidad a medida que surgen nuevas revelaciones.

El Ursa Major inició su recorrido desde San Petersburgo, acompañado por dos buques militares rusos. Según el registro oficial, el carguero llevaba 129 contenedores vacíos, dos grúas y dos tapas de alcantarilla de 45 toneladas cada una. El plan de navegación contemplaba bordear toda Europa, cruzar el Mediterráneo y el canal de Suez, y, finalmente, llegar a Vladivostok, en el extremo oriental de Rusia.

La ruta y la falta de una carga significativa llamaron la atención de las autoridades y motivaron la vigilancia de fuerzas portuguesas, que cesaron el seguimiento al ingresar el buque en aguas españolas.

Las autoridades españolas detectaron una brusca reducción de velocidad del Ursa Major y, al comunicarse con la tripulación, recibieron como respuesta que no existía ningún inconveniente. Horas después, se emitió una señal de alarma.

La profundidad de 2.500 metros dificulta el rescate y la inspección de los reactores nucleares en el fondo del Mediterráneo REUTERS/Yoruk Isik/Fotografía de archivo

“Lograron rescatar a 14 sobrevivientes de este buque”, contó el analista, Andrei Serbin Pont en Infobae Al Mediodía. Al llegar a la zona, los escoltas rusos exigieron la devolución de los tripulantes rescatados, a lo que España se negó, manteniéndolos bajo custodia. El barco se hundió poco después, dando inicio a una cadena de comunicaciones oficiales y movimientos militares anómalos en la zona del naufragio.

Investigación en España y sospechas de tecnología nuclear

Al día siguiente del hundimiento, la empresa propietaria del Ursa Major difundió un comunicado atribuyendo el incidente a un “ataque terrorista selectivo”. Aproximadamente un mes después, buques rusos regresaron al sitio del naufragio y se reportaron varias explosiones submarinas en el área. Esta inusual actividad elevó la presión sobre el Gobierno español para que diera respuestas claras sobre lo ocurrido.

Los primeros indicios de la naturaleza de la carga no declarada surgieron cuando el gobierno español comunicó la confesión del capitán: “El capitán del buque reconocía de que no era solo contenedores vacíos lo que llevaban a bordo, sino de que a bordo habían dos reactores nucleares”, confirmó Serbin Pont. El hallazgo de los reactores transformó el episodio de un accidente naval a un caso con posibles implicancias internacionales.

El contexto global añade más tensión. En diciembre de 2024, Corea del Norte anunció públicamente el lanzamiento de un submarino nuclear de 8.700 toneladas. “Eso lleva a la especulación bastante sustentada de que esto habría sido una transacción entre Rusia y Corea del Norte”, afirmó Serbin Pont.

Durante ese período, Corea del Norte ya colaboraba militarmente con Rusia en Ucrania, lo que abre la posibilidad de un intercambio: tecnología nuclear rusa a cambio de apoyo militar norcoreano.

España lidera la investigación por el hundimiento del carguero ruso Ursa Major con tecnología nuclear en el Mediterráneo REUTERS/Jose Maria Rodriguez

Hipótesis de sabotaje y análisis técnico

Las investigaciones discrepan sobre la causa inmediata del hundimiento. “El buque tenía un agujero de unos 50 centímetros de diámetro, pero no había ninguna evidencia de una gran detonación”, señaló en analista. Se barajan hipótesis como la utilización de minas adherentes o un torpedo supercavitante, un tipo de arma desarrollada en la Guerra Fría capaz de alcanzar hasta doscientos nudos bajo el agua.

Este tipo de explosivo podría haber perforado el casco sin causar una gran explosión detectable. “Podía ser quizás una detonación causada por un tipo de mina que es básicamente una que se pega contra el casco para hacer una detonación”, agregó.

La localización actual del Ursa Major a 2.500 metros de profundidad complica el rescate y la intervención sobre la carga, lo que podría explicar la presencia de buques rusos en el área y las detonaciones registradas un mes después.

Serbin Pont detalló que “se especula que lo que se estaba haciendo es que se lanzaron cargas de profundidad para tratar de destruir lo que podría haber quedado del reactor en ese lugar”. La referencia a un posible reactor BM-4SG para propulsión nuclear, posiblemente transferido de un buque militar ruso, refuerza la hipótesis de que la operación tenía fines militares y estratégicos.

El Ursa Major transportaba dos reactores nucleares no declarados, según la confesión del capitán a las autoridades españolas REUTERS/Yoruk Isik/File Photo

Seguimiento internacional y repercusiones

Otros indicios sugieren actividad nuclear en la región. “Dos vuelos de aviones WC-135 Constant Phoenix, que son unas aeronaves que usan los Estados Unidos específicamente para sobrevolar áreas donde sospechan que puede haber actividad nuclear”, reveló Serbin Pont.

Los aviones, conocidos como “nuclear sniffers”, detectan la presencia de elementos radiactivos en la atmósfera y su despliegue confirma la gravedad de la situación.

El incidente cobró relevancia internacional al sugerir “un intercambio de tecnología nuclear entre Rusia y Corea del Norte. El Ursa Major permanece hundido a 2.500 metros de profundidad en el Mediterráneo, mientras las investigaciones oficiales y las indagaciones internacionales continúan en desarrollo.

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