
En los últimos días, el Dr. Mark Hyman, especialista en medicina funcional, presentó un episodio especial de su pódcast en YouTube —canal especializado en salud— acompañado por el Dr. Todd Lapine, asesor clínico del Ultra Wellness Center, centro de medicina funcional reconocido de Lenox, Massachusetts. Ambos analizaron las causas ocultas de la migraña y el papel de la medicina funcional en la prevención y el abordaje integral de esta condición.
Según los expertos, sus raíces incluyen inflamación crónica, desequilibrios hormonales, deficiencias nutricionales, sensibilidad a ciertos alimentos como el gluten y la histamina, alteraciones en la salud intestinal y una desregulación del sistema nervioso. La medicina funcional propone intervenir directamente en estos factores para no solo aliviar el dolor, sino también prevenir la recurrencia.
Las migrañas no son un simple dolor de cabeza
Desde el inicio del episodio, Mark Hyman enfatizó la severidad de las migrañas: “Si alguna vez has tenido una migraña, sabes que no es solo un dolor de cabeza. Es un dolor punzante, náuseas, sensibilidad a la luz y al sonido. Es tan severa que, en ocasiones, simplemente no puedes funcionar”. Explicó que la medicina convencional suele enfocarse en la medicación o la evitación de desencadenantes, pero rara vez investiga el origen de la dolencia.

Para Hyman, estas cefaleas “no ocurren al azar; no son únicamente genéticas ni se limitan a la cabeza. Son un problema orgánico integral que involucra inflamación, hormonas, el control del azúcar en sangre, la salud intestinal y el sistema nervioso”. Describió la crisis como “un evento neurológico”, con síntomas como dolor unilateral, fatiga mental, náuseas, vómitos y alteraciones visuales conocidas como aura.
El especialista puntualizó que el cerebro de quienes padecen migraña suele volverse más sensible y reactivo, especialmente en el contexto de procesos inflamatorios y cambios en la señalización vascular y neurológica.
Causas biológicas de la migraña
Durante la charla, Hyman sostuvo que existen múltiples desencadenantes capaces de generar o agravar este cuadro. Destacó la “inflamación persistente”, muchas veces asociada al consumo de alimentos ultraprocesados o a sensibilidades como el gluten o los lácteos, como uno de los principales motores porque vuelve al cerebro más vulnerable.
La importancia de un equilibrio en el azúcar en sangre fue otro aspecto resaltado: “Uno de los factores más pasados por alto es la inestabilidad del azúcar en sangre. Saltarse comidas, consumir carbohidratos refinados o pasar mucho tiempo sin comer puede desencadenar una migraña”.

Las fluctuaciones hormonales son especialmente relevantes en mujeres. “Cuando el estrógeno cae abruptamente, aumenta la inflamación y el sistema nervioso se vuelve más reactivo. Por este motivo, muchas mujeres sufren durante ciertos momentos del ciclo”, explicó el experto.
Respecto a la salud digestiva, Hyman destacó el vínculo entre el intestino y el cerebro, señalando que el desequilibrio en la microbiota intestinal, el aumento de la permeabilidad intestinal y las sensibilidades alimentarias pueden provocar inflamación cerebral a través de una respuesta inmunológica. “El 90% de la serotonina se produce en el intestino”, subrayó el especialista, remarcando su importancia para la regulación del dolor.
El magnesio, junto a vitaminas del complejo B y la CoQ10, fue señalado como un nutriente indispensable: la deficiencia de estos compuestos deja al sistema nervioso vulnerable a episodios. El Dr. Hyman compartió el caso de una paciente cuya migraña crónica se alivió tras suplementar el magnesio.
La desregulación del sistema nervioso y el estrés crónico completan el cuadro biológico. La exposición continua al estrés disminuye la resiliencia del organismo, haciendo a la persona más susceptible ante cualquier desencadenante, desde la falta de sueño hasta la sobrestimulación diaria.

Factores dietéticos y estilo de vida
El Dr. Todd Lapine explicó que la genética, la alimentación y la histamina influyen en el desarrollo de migrañas desde la infancia. Mencionó casos en los que factores mitocondriales o dependencias como la cafeína inciden, y cómo la suspensión de café y alcohol, junto con la incorporación de magnesio, puede generar mejoras.
Lapine advirtió que sensibilidades alimentarias, como al gluten, y el desarrollo de alergias en adultos pueden causar o agravar migrañas. En algunos pacientes, alimentos habituales como huevo o plátano llevaron a investigar el rol de la histamina en estos episodios.
La histamina, presente en procesos alérgicos, puede contribuir a las migrañas, sobre todo si existen alteraciones genéticas o disbiosis intestinal. Lapine recomendó una dieta baja en histamina, ajustes nutricionales y suplementos, resaltando que intervenir sobre estos factores puede mejorar la calidad de vida en quienes presentan sensibilidad.

Estrategias preventivas según la medicina funcional
Ambos médicos destacaron la importancia de modificar el entorno biológico en personas con migraña. Recomiendan estabilizar el azúcar en sangre, priorizar proteínas y grasas saludables, y reducir los carbohidratos refinados. Además, proponen realizar dietas de eliminación para identificar alimentos desencadenantes como gluten, lácteos o vino.
Sugieren una alimentación rica en productos frescos, semillas, frutos secos y omega-3, eliminando ultraprocesados para disminuir la inflamación. La salud intestinal se potencia con fibra, alimentos fermentados y prebióticos, mientras que tratar infecciones o disbiosis puede reducir la frecuencia y gravedad de las crisis.
Ambos expertos subrayan el valor de regular el sistema nervioso mediante manejo del estrés, sueño adecuado y ejercicio moderado. Consideran fundamental la gestión emocional y sostienen que la prevención de la migraña pasa por estabilizar el azúcar, ajustar la dieta y fortalecer tanto el sistema nervioso como la función intestinal.

