Soledad en tiempos de hiperconectividad: cuatro claves para abordarla y fortalecer el bienestar

Soledad en tiempos de hiperconectividad: cuatro claves para abordarla y fortalecer el bienestar

Sentirse solo ocasionalmente es una experiencia humana común, pero se vuelve problemática cuando es frecuente y persistente (Imagen Ilustrativa Infobae)

*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.

En un contexto donde la tecnología nos permite estar en contacto las 24 horas del día, muchas personas refieren sentirse más solas y desconectadas que antes.

Para comenzar a entender este fenómeno es necesario distinguir entre dos términos que a menudo se confunden: soledad y aislamiento social. Mientras que el aislamiento se refiere a la falta objetiva de vínculos o interacciones sociales, la soledad es una experiencia subjetiva: no se trata simplemente de estar solo, sino del malestar que aparece cuando percibimos una brecha entre las conexiones que deseamos y las que efectivamente tenemos.

La diferencia es crucial porque explica por qué individuos con muchas personas a su alrededor pueden sentirse muy solos. La respuesta emocional a la soledad es complicada y cuando persiste, puede convertirse en un ciclo vicioso y afectar gravemente la salud mental, incluyendo respuestas como ansiedad, depresión y un impacto significativo en la autoestima.

La soledad crónica puede convertirse en un ciclo vicioso, afectando la salud mental y generando ansiedad, depresión y baja autoestima (Imagen Ilustrativa Infobae)

La soledad crónica, según múltiples estudios, no solo nos puede afectar desde una perspectiva emocional, sino que también puede estar relacionada a una tendencia en cascada de mala salud general.

Lo que comienza como una experiencia subjetiva puede convertirse en una combinación más amplia de enfermedades físicas y psicológicas si no se aborda a tiempo, incluyendo una mayor susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e incluso deterioro cognitivo, entre otras. Por lo tanto, si se considera la soledad como un problema de salud real y relevante, reconocer que existe es un primer paso fundamental para poder intervenir.

“A pesar de esto, es importante aclarar que no toda la soledad es problemática: sentirse solo ocasionalmente es una experiencia humana compartida. El desafío surge cuando este sentimiento se manifiesta muy frecuentemente e incluso comienza a influir en cómo pensamos, sentimos o nos comunicamos con otras personas en general. En este caso, algunos patrones específicos de pensamiento y acción, como anticipar el rechazo, evitar compromisos o no estar realmente presentes para los demás, pueden perpetuar y también profundizar esta desconexión”, señala la licenciada María Consuelo Véliz (MN 78833), miembro del Departamento de Psicoterapia de INECO.

Recomendaciones para el abordaje efectivo

A continuación, la licenciada Véliz brinda algunas sugerencias:

Muchas personas que se sienten solas presentan pensamientos automáticos como “a nadie le importo” o “voy a ser una molestia”. Aunque detectar estos pensamientos pueda ser un desafío, cumplen un rol importante en cómo nos conectamos con los demás. Identificar estos patrones de pensamientos desadaptativos y ver cómo impactan en nuestro comportamiento puede ser un buen primer paso para empezar a cambiar.

Por ejemplo, si aparece el pensamiento “voy a hacer el ridículo”, preguntarse qué evidencia tenemos realmente. ¿Hay formas alternativas de ver esta situación? ¿Cuál es la evidencia que tenemos de que realmente va a suceder esto? Al reemplazar esos pensamientos por pensamientos más equilibrados, nos sentimos menos ansiosos y más capaces de relacionarnos con los demás.

La soledad frecuentemente resulta en evitación: no responder un mensaje, cancelar planes, no iniciar contacto. La activación conductual sugiere lo contrario, planear pequeños pasos concretos como aceptar una invitación, escribirle a alguien o involucrarse en una actividad social. La motivación rara vez se ve antes de la acción, a menudo aparece después.

El desafío a veces no es solo lo que pensamos, sino cómo actuamos frente a los demás. Si hacemos uso de estrategias para la adquisición de nuevas habilidades sociales y su entrenamiento, como iniciar conversaciones, mantenerlas, escuchar activamente y expresar opiniones de manera asertiva, podemos empezar a sentirnos más conectados.

Si la sensación de soledad se vuelve persistente o genera malestar significativo, es importante consultar con un profesional o equipo de salud mental que pueda brindar un acompañamiento adecuado.

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