
El Ejército ucraniano efectúo ataques este domingo contra tres plataformas del gigante petrolero ruso Lukoil en el mar Caspio, según un comunicado del Estado Mayor de Ucrania.
“Como parte de las medidas para reducir el potencial militar y económico del agresor, unidades de las Fuerzas de Defensa de Ucrania atacaron tres plataformas de perforación de la Corporación Lukoil en aguas del Mar Caspio: la ‘V. Filanovski’, la ‘Yuri Korchagin’ y la ‘Valeri Grayfer’”, especifica la nota publicada en Telegram.
Las plataformas, que habrían resultado dañadas por “impactos directos” eran empleadas para “abastecer a las fuerzas rusas en Ucrania”.
Rusia todavía no se ha pronunciado sobre estos ataques, que ocurren en medio de cruces de bombardeos contra la infraestructura enemiga para dificultar el suministro de energía durante el crudo invierno.

La campaña de Ucrania
Mientras espera una acción occidental más contundente, Ucrania impulsa su propia campaña de ataques casi diarios contra la infraestructura petrolera rusa, como refinerías y depósitos.
Kiev también ha lanzado ataques con drones contra petroleros rusos, registrándose al menos cuatro en el mar Negro desde finales de noviembre pasado y uno en el Mediterráneo.
Estas operaciones complementan las sanciones y buscan empujar a los compradores hacia alternativas, explicó a EFE Maxim Gardus, de la plataforma ‘Razom We Stand’, que monitorea las exportaciones energéticas de Rusia.
Moscú prometió represalias y continuó atacando los puertos ucranianos, dañando dos buques civiles cerca de Odesa el viernes en el ataque más reciente, aunque hasta ahora no ha logrado interrumpir el flujo a lo largo del corredor marítimo ucraniano, utilizado por cientos de buques cada mes.

No obstante, Moscú actuará para sostener las exportaciones de petróleo, fundamentales para su maquinaria bélica, pese al aumento de los riesgos, señaló Klimenko, y añadió que solo una campaña sistemática contra los petroleros y la infraestructura implicados puede lograr un impacto importante.
“Pasos tan decididos proyectan fortaleza y envían los mensajes correctos a los perpetradores”, escribió en la red social X el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, tras la detención por parte de EEUU del Olina, un buque sancionado vinculado a la flota en la sombra rusa.
La incipiente determinación de Occidente “inspira un optimismo cauteloso”, sostuvo también en redes sociales Yuri Fedorenko, asesor del Comité de Defensa del Parlamento ucraniano, al señalar que Rusia ha aprovechado durante mucho tiempo la “cautela y el miedo a la escalada” de Occidente.
“Nuestro enemigo solo entiende el lenguaje de la fuerza, y Occidente por fin empieza a hablarlo”, subrayó.

El diputado Yegor Cherníev afirmó que EE. UU. ha dejado claro que la flota en la sombra rusa no goza de protección legal, ya que el origen del crudo transportado es cuestionable según el derecho internacional.
Esto abre la puerta a que otros Estados los detengan con “un riesgo político o legal mínimo”, declaró al canal ucraniano ‘Freedom’.
(con información de EP y EFE)

