Una investigación publicada en la revista Current Biology documentó mediante cámaras trampa la interacción de 10 especies animales y más de 200 personas con una cueva ugandesa que aloja murciélagos egipcios, reconocidos portadores del virus de Marburgo. El estudio identificó nuevos vectores y riesgos potenciales para la transmisión de este patógeno, que causa fiebre hemorrágica letal en humanos, informó el medio Nature.
Las imágenes obtenidas durante cuatro meses en la Cueva de la Pitón (Python Cave), ubicada en el Parque Nacional Queen Elizabeth de Uganda, mostraron por primera vez que especies tan diversas como el leopardo africano, la hiena manchada, el mono azul y el águila coronada, además de reptiles como el varano del Nilo, no solo consumen murciélagos —en algunos casos hasta 40 en una sola noche, según Alexander Braczkowski, director científico del Kyambura Lion Project y coautor del estudio—, sino que podrían estar involucrados en la transmisión indirecta del virus al ser humano.
Este hallazgo visual constituye una evidencia inédita entre los estudios sobre intermediarios animales en focos activos de Marburgo, indicó Gábor Kemenesi, virólogo de la University of Pécs en Hungría, quien no participó en el estudio.
Exposición humana y prevención insuficiente
Durante ese mismo período, la cámara captó a más de 200 personas —turistas, estudiantes y menores acompañados por escuelas— que se aproximaron a la entrada de la cueva, pese a la presencia de carteles de advertencia y sin usar equipo de protección; entre todos, solo uno de los visitantes, un turista, llevaba mascarilla.

Esta exposición repetida contradice las medidas implementadas desde 2011, cuando se construyó una plataforma de observación a 30 metros de la cueva tras detectarse la relación directa entre ella y varios brotes del virus, con la recomendación de mantener distanciamiento para evitar contagios. Trevor Shoemaker, epidemiólogo del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y asesor del diseño de la plataforma, advirtió: “Obviamente no quieres que tus visitantes se infecten”.
Brotes y vías de transmisión
Las autoridades científicas lograron establecer que el contacto con cuevas es el factor más importante documentado en el contagio humano por el virus de Marburgo. Adam Hume, virólogo de Boston University, compartió una revisión aún no publicada que identifica que el 43% de los 21 brotes confirmados mundialmente desde 1967 están asociados a visitas a cuevas; solo en el 29% se descartó ese vínculo y el resto tiene origen desconocido.
El historial epidemiológico de la Cueva de la Pitón incluye que en 2007, una epidemia registrada en la mina Kitaka —a 50 kilómetros del sitio— fue rastreada hasta los murciélagos que migran entre ambas ubicaciones. Por caso, dos turistas, en 2007 y 2008, enfermaron tras aproximarse a la cueva; uno de ellos murió.
Según relató el sobreviviente, ambos podrían haberse adentrado unos tres metros y permanecieron en la entrada al menos media hora, aunque existen relatos contradictorios sobre si ambos ingresaron o solo observaron desde fuera, probablemente en contacto indirecto con orina o heces de murciélago, como explicó Jonathan Towner, ecólogo viral del CDC de Estados Unidos.
El estudio aportó también pruebas audiovisuales sobre comportamientos animales posiblemente inéditos en leopardos, captados de pie mientras extraían murciélagos activos de la cueva —lo que podría ser la primera confirmación registrada de este fenómeno—, y sobre conflictos interespecies por la presa, como entre águilas y lagartos. Para Bosco Atukwatse, ecólogo del Kyambura Lion Project, la actividad humana detectada contrasta con la percepción previa de que el área permanecía “realmente poco perturbada”.

Riesgos persistentes pese a advertencias
A pesar de las restricciones y advertencias, el equipo constató que los visitantes aún se acercan a tan solo unos metros del acceso principal. Esto eleva el riesgo de transmisión inadvertida del virus, dada la densidad de hospedadores y la fuerte presencia de murciélagos portadores del agente viral. No existe, hasta ahora, tratamiento ni vacuna probada.
La Uganda Wildlife Authority, responsable de la gestión de la Cueva de la Pitón y su entorno natural, no respondió a la solicitud de comentarios de Nature sobre las implicaciones de estos hallazgos para la gestión del riesgo sanitario en el área.
En palabras de Braczkowski: “Ver todos los animales en las grabaciones y comprender súbitamente el vínculo con la historia del virus de Marburgo en la cueva fue el momento decisivo para todo el equipo. No se trata simplemente de un refugio de murciélagos”.
Qué es y cómo se transmite el virus de Marburgo
La enfermedad por el virus de Marburgo tiene una tasa de letalidad promedio del 50%, aunque en brotes anteriores ha llegado al 88%, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se transmite inicialmente a través del contacto prolongado con murciélagos frugívoros y luego entre personas por el contacto directo con sangre, secreciones u otros fluidos corporales de infectados.
Los síntomas aparecen entre 2 y 21 días después de la exposición e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, malestar general y, a partir del quinto día, manifestaciones hemorrágicas. En los casos fatales, la muerte ocurre entre los días 8 y 9 desde el inicio de los síntomas. Hasta la fecha, no existen vacunas ni tratamientos antivirales aprobados para la enfermedad, aunque hay candidatos en evaluación clínica, precisó el organismo.

