
Durante los meses más fríos, el ingreso de bebés a hospitales por bronquiolitis aumenta en toda Argentina. Detrás de la mayoría de estos casos, se encuentra el virus sincicial respiratorio (VSR), una infección estacional que cada año pone en riesgo especialmente a menores de un año. Aunque la vacunación materna incorporada desde 2024 representa un avance, especialistas advierten que cerca de 167.000 lactantes podrían atravesar su primera temporada de exposición al VSR sin la protección adecuada.
La vacunación materna contra el VSR, incluida en el calendario nacional, permite transferir anticuerpos desde la madre al bebé durante el embarazo y protege al recién nacido en los primeros seis meses de vida. Organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) destacan el valor de esta estrategia para reducir la gravedad de la bronquiolitis. Sin embargo, la cobertura no es universal ni continua.
El Dr. Néstor Vain, jefe de Neonatología y Pediatría de los sanatorios de la Trinidad Palermo y Ramos Mejía, explicó que “cerca de un 60% de los lactantes menores de un año podrían quedar desprotegidos durante los meses pico de circulación viral”. La razón principal es que la vacuna materna otorga protección temporal, por lo que los bebés nacidos fuera del período de inmunización, así como los hijos de madres no vacunadas, no reciben defensa inicial frente al virus.

Cuáles son los bebés en mayor riesgo
La protección conferida por la vacunación materna tiene una duración de unos seis meses y depende del momento de la gestación en que se aplique la dosis. Los bebés nacidos entre octubre y enero quedan expuestos a la circulación del VSR en los meses más fríos, sin contar con los anticuerpos necesarios.
“Los bebés nacidos entre octubre de 2025 y enero de 2026 no tienen protección contra este virus”, advirtió el Dr. Vain. A este grupo se suman los lactantes de madres no vacunadas, prematuros y aquellos que nacen antes de que la madre haya desarrollado y transferido anticuerpos. En total, se estima que 167.000 menores de un año quedarían en riesgo en Argentina durante la temporada de mayor transmisión, una cifra que mantiene en alerta a pediatras y familias.
Estrategias integradas: la recomendación de los expertos
Frente a la brecha de protección que deja vulnerable a un porcentaje elevado de bebés, las principales sociedades científicas nacionales e internacionales recomiendan una estrategia combinada. Según la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), existen dos alternativas seguras: la administración de anticuerpos monoclonales de larga duración para todos los lactantes o una estrategia mixta que combine vacunación materna y anticuerpos en los grupos no cubiertos por la inmunización.

“Después de décadas de investigación hoy disponemos de nuevas opciones de prevención del VSR en lactantes y varias sociedades científicas destacan la necesidad de una estrategia integrada de prevención”, aseguró la Dra. María Paula Della Latta, especialista en pediatría e infectología pediátrica del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y del Hospital Alemán.
La SAP y la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP) también se pronunciaron a favor de una estrategia combinada, resaltando la importancia de administrar anticuerpos a todos los menores de un año que no estén adecuadamente protegidos por la vacunación materna.
El impacto del VSR en la salud infantil
El virus sincicial respiratorio es la principal causa de bronquiolitis e infecciones pulmonares graves en lactantes. Según la OMS, cada año provoca 3,6 millones de hospitalizaciones y unas 100.000 muertes de niños menores de cinco años en el mundo, con mayor impacto en países de ingresos bajos y medianos. En Argentina, durante la temporada fría, el VSR representa entre el 60% y 80% de los cuadros de bronquiolitis en menores de un año.

Esta infección suele presentarse al inicio con síntomas leves, como fiebre, congestión y tos, pero en los más pequeños puede evolucionar en pocas horas hacia dificultad respiratoria y requerir internación. La mayoría de los niños se recupera sin secuelas, aunque existe riesgo de complicaciones, especialmente en bebés menores de seis meses o con condiciones preexistentes.
Las sociedades científicas insisten en que ningún lactante menor de un año debe quedar sin protección durante la temporada de circulación del VSR. Recomiendan que los pediatras identifiquen a los bebés que no hayan recibido inmunización materna o que hayan nacido fuera del período de protección, para que puedan acceder a la inmunización pasiva con anticuerpos.
“Si un bebé menor de un año no está protegido contra el VSR, se encuentra en riesgo de cursar una infección grave y por eso es fundamental conocer las estrategias de prevención disponibles, como los anticuerpos monoclonales de larga duración, que pueden proteger a todos los lactantes durante su primera temporada de exposición al virus”, enfatizó la Dra. Della Latta.
La detección temprana y el acceso a estrategias de prevención son clave para reducir el impacto del VSR. El diagnóstico se realiza mediante pruebas rápidas en hospitales y centros de salud, y el tratamiento de los casos graves es de apoyo, enfocado en el alivio de síntomas y la vigilancia respiratoria, ya que no existen antivirales específicos para el VSR.

