Qué comer para rendir mejor: pautas nutricionales para sostener la actividad física después de los 40 años

Qué comer para rendir mejor: pautas nutricionales para sostener la actividad física después de los 40 años

Los expertos destacan que variar la dieta, potenciar antioxidantes naturales y asegurar el consumo de fibra y proteína son pilares de la alimentación saludable tras los 40 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

La búsqueda de longevidad en la edad adulta ha situado a la nutrición en el centro de las estrategias para retrasar el deterioro físico y mantener la capacidad funcional con el paso de los años.

Las recomendaciones actuales de expertos en alimentación deportiva sostienen que variar la dieta, potenciar la ingesta de antioxidantes naturales y asegurar un aporte óptimo de fibra y proteína son pilares para mantenerse fuerte y ágil después de los 40 años.

Las pautas presentadas por Dezi Abeyta, nutricionista deportivo, advierten que la rutina alimentaria corre el riesgo de volver la dieta poco diversa y poco adaptable.

Abeyta señaló en diálogo con la revista Men’s Health que la ingestión diaria de 38 gramos de fibra se asocia con una reducción del riesgo general de mortalidad cercana al 50%.

El esfuerzo físico, incluso duplicado, no reemplaza la necesidad de un ajuste alimenticio estructurado, según Abeyta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este porcentaje se vincula con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y distintos tipos de cáncer, por lo que su impacto supera ampliamente las recomendaciones populares sin sustento sólido.

La diversidad alimentaria semanal fortalece el sistema digestivo y previene deficiencias

Abeyta observó que la mayoría de sus clientes, hombres de entre 30 y 40 años e incluso atletas experimentados, acuden buscando estrategias para sostener su bienestar cuando los métodos tradicionales dejan de ser eficaces. Según el nutricionista, el propósito no es solo “estar en forma” unos meses, sino prolongar la fortaleza, capacidad funcional y mantener la independencia física con los años.

Afirmó que una dieta repetitiva puede transformar la alimentación en un proceso restrictivo que impacta negativamente en la microbiota intestinal y limita la absorción de nutrientes.

Por ello, propuso programar al menos tres comidas temáticas diferentes cada semana, con menús como arroz con pollo, sushi casero, platos mediterráneos, curries o shawarma. Cada preparación debe integrar las proporciones adecuadas de proteína (una porción de palma y media), carbohidratos ricos en fibra, vegetales variados y grasas saludables.

La diversidad alimentaria semanal fortalece la microbiota intestinal y previene deficiencias nutricionales en adultos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los ejemplos que sugiere están las noches de tacos con tortillas de maíz, porotos negros y pescado a la parrilla, o un bowl mediterráneo con garbanzos, tomates y quinoa. El fin es ampliar el espectro nutricional y mantener la salud digestiva.

Antioxidantes naturales y sinergias alimentarias potencian la salud muscular

Para asegurar la variedad de micronutrientes, el especialista recomendó incluir tres o cuatro alimentos coloridos ricos en antioxidantes en cada plato, creando así una “red de nutrientes” diversa.

Precisó que los suplementos pueden emplearse únicamente como complemento de una alimentación bien diseñada; nunca como sustitutos de los alimentos frescos. Priorizó la incorporación de vegetales y frutas de colores intensos, como frutos rojos, brócoli, coles de Bruselas, hojas verdes y pimientos, en cantidades específicas: dos puñados de vegetales y una taza de fruta al día.

También aconsejó mejorar la absorción de nutrientes añadiendo aceite de oliva o combinando las verduras con frutos secos y semillas. El manejo de las porciones de grasas resulta clave para evitar un exceso calórico y mantener el equilibrio nutricional.

Consumir tres o cuatro alimentos ricos en antioxidantes en cada plato aumenta la variedad de micronutrientes y protege la salud muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dentro de las proteínas estructurales, el colágeno ocupa un lugar importante. Abeyta aclaró a Men’s Health que incorporar colágeno en polvo al café caliente elimina el efecto beneficioso, ya que el calor altera la estructura de la proteína.

Recomendó consumir 10 a 15 gramos de colágeno junto con vitamina C, como cítricos o frutos del bosque, de 30 a 60 minutos antes de actividades físicas que supongan tensión articular.

De igual modo, sugirió dos comidas semanales de pescado azul (entre 115 y 170 gramos de salmón, sardinas o caballa) y utilizar especias antiinflamatorias como cúrcuma, pimienta negra y jengibre de forma habitual.

Un alto consumo de fibra disminuye el riesgo de mortalidad

La importancia de la fibra se refleja en los datos citados por Men’s Health: una ingesta diaria de 38 gramos se asocia con una reducción significativa de la mortalidad general. Para llegar a esa cantidad, el nutricionista propuso una combinación diaria:

  • 1 taza de legumbres: aporta entre 12 y 15 gramos de fibra.
  • ½ taza de avena seca: suma entre 4 y 5 gramos.
  • 1 taza de frutos rojos congelados: contribuye con 4 a 8 gramos.
  • 1 cucharada de chía o lino molido: añade entre 4 y 5 gramos.

Legumbres, avena, frutos rojos, semillas y alimentos integrales conforman una combinación clave para alcanzar un adecuado consumo diario de fibra y favorecer la salud intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

A este aporte pueden añadirse alimentos como pan integral, tortillas de grano entero, verduras de hoja o hongos, junto con pequeños aportes fermentados como chucrut o kimchi.

Mantener la regularidad intestinal mediante una dieta rica en fibra actúa como uno de los factores principales para favorecer la eliminación de desechos y respaldar la longevidad.

Un batido integral aporta hasta 35 gramos de proteína sin suplementos en polvo

Para quienes buscan una opción completa y práctica, Abeyta compartió la receta funcional de un “batido de longevidad” elaborado con kéfir, porotos blancos, tofu, arándanos congelados, banana, semillas de chía, matcha y cacao.

Se puede endulzar con miel o dátil y añadir una pizca de sal. La preparación brinda 28 a 35 gramos de proteína, sin necesidad de polvos, además de polifenoles, fibra y energía sostenida debido a compuestos naturales como la L-teanina y la cafeína del matcha.

Esta receta es adaptable: se pueden usar leche de soja y jugo de limón para evitar lácteos, incrementar la proteína con tofu extra o semillas de cáñamo, o reducir la cafeína disminuyendo la cantidad de matcha. Para quienes prefieren los sabores dulces, se recomienda aumentar el cacao y sumar pistachos picados.

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