
El auge del diseño gráfico con personajes de caricatura de extremidades flexibles y rostros expresivos ha transformado la identidad visual de marcas y productos en diversos países.
El llamado “estilo manguera de goma”, surgido en la animación clásica, se estableció desde finales de los 2010 como imagen recurrente en pizzerías, bares y empresas de tecnología, una tendencia que, según The Guardian, responde a la búsqueda de cercanía en tiempos de incertidumbre.
El uso extendido de personajes de caricatura en la actualidad se debe a que aportan calidez, un aire lúdico y una identidad visual fácil de memorizar. Este fenómeno refleja tanto un deseo de originalidad ante el minimalismo digital como una nostalgia cultural y levanta debates entre diseñadores sobre su uso repetitivo y el papel de la creatividad frente a la automatización.
El “estilo manguera de goma” tuvo su origen en las décadas de 1920 y 1930, cuando estudios estadounidenses de animación creaban figuras con expresiones exageradas y extremidades semejantes a mangueras.

Esta estética absorbió elementos del grafiti, la cultura popular estadounidense de mediados de siglo y las camisetas irónicas de los años 2000, además de influencias de autores como Charles Barsotti. El resultado ha sido una iconografía amigable y fantástica que transmite accesibilidad, de acuerdo con The Guardian.
Expansión global del estilo manguera de goma en el diseño gráfico
Si bien en sus inicios este estilo se asoció a negocios independientes de comida y bebida en el Reino Unido—como Yard Sale Pizza en Londres o el bar Top Cuvee—pronto traspasó fronteras y áreas de uso. Camisetas, etiquetas de vino y colaboraciones con grandes marcas han adoptado sus personajes.
El diseñador galés Patrick Schmidt, responsable de emblemas de Yard Sale Pizza, asegura que fusionó grafiti, arte del tatuaje y su afición por la animación temprana creando, según sus palabras a The Guardian, “una amalgama de todas esas cosas”.

Un ejemplo visual son los chiles de papel maché portando pizzas, tomates sonrientes y uvas calzadas con botas. Para Schmidt, el atractivo del estilo radica en su capacidad de divertir: “Creo que simplemente es divertido… Cuando el mundo va como va, si algo te saca una sonrisa, resulta atractivo”.
El fenómeno pronto superó el ámbito británico. Tiendas en Bélgica, otras partes de Europa y en Estados Unidos han hecho propios estos motivos en camisetas y productos tanto de fabricación local como importados.
El diseñador Karl Toomey indica que el estilo está “saturado en todas partes, lo ves en todo tipo de cosas”. Según su parecer, el aspecto conecta con recuerdos auténticos de pizzerías independientes y objetos personales, aunque señala que su uso en productos como marcas de limpieza ecológicas o moda rápida puede resultar incoherente.
Razones del auge y controversias en la comunidad creativa

La popularidad masiva del estilo responde, en parte, a la reacción contra el minimalismo plano que dominó el sector tecnológico desde 2010. El llamado “Corporate Memphis”, un diseño gráfico colorido y neutral, inundó la publicidad y las interfaces de grandes compañías.
El estilo manguera de goma, por el contrario, ofrece una estética más irreverente y nostálgica, capaz de “humanizar” el branding y asociarse a la independencia y la creatividad.
Sin embargo, su éxito genera recelo entre los profesionales del diseño. Una tendencia creciente lo percibe como un recurso excesivamente repetido que priva de diferenciación a los proyectos y diluye su sentido. Toomey lamenta que, al ser adoptado por grandes marcas “como una especie de subcultura falsa, deja de tener significado”.
El desafío se amplifica por la disponibilidad de plantillas digitales. Pero el diseñador estadounidense Ram Reyes rechaza el uso de personajes “fabricados” por plantillas, señalando que “el punto de la tendencia era dibujar a mano… Ahora cualquier marca puede crear una imagen idéntica con unos clics”, recoge el meido citado.

La llegada de la inteligencia artificial añade otro nivel de uniformidad, posibilitando la generación masiva y automática de ilustraciones similares. Reyes advierte que, aun cuando una propuesta sea original, pronto será absorbida por los algoritmos y herramientas de IA: “La máquina lo terminará absorbiendo”.
Nuevas tendencias y futuro del diseño gráfico
La extensión del “estilo manguera de goma” está impulsando a jóvenes creadores y especialistas a explorar otras alternativas. De acuerdo con publicaciones recogidas por The Guardian, resurgen técnicas artesanales: elementos dibujados a mano, bordes decorativos y tipografías que parecen talladas o escritas sobre papel.

Surge también el llamado “estilo naive”, que se inspira en los dibujos infantiles, líneas irregulares y defectos intencionados. El café londinense Jolene, por ejemplo, utiliza una fuente basada en los garabatos del hijo del diseñador. Palabras configuradas casi ilegibles y recursos visuales poco pulidos comienzan a destacar en marcas de café y carteles de conciertos, apelando a la espontaneidad frente a la perfección digital y la estandarización tecnológica.
Para numerosos diseñadores, el auténtico valor creativo reside en enfrentarse a la hoja en blanco y aportar una personalidad irrepetible a cada proyecto.
Esa búsqueda deliberada de lo imperfecto redefine el concepto de autenticidad en el diseño gráfico, incluso aunque la tecnología adapte rápidamente cualquier nueva tendencia, tal como concluye el análisis de The Guardian.

