La victoria de Lanús por 1-0 ante el líder Vélez en el estadio José Amalfitani tuvo una jugada en la que se reclamó al árbitro Pablo Dóvalo la expulsión del arquero visitante Nahuel Losada por tocar la pelota con la mano fuera del área. La decisión de no mostrar una segunda amonestación generó un debate que se puede explicar con la interpretación del reglamento.
A 10 minutos del final del partido, Losada, arquero de Lanús, quien ya había recibido una tarjeta amarilla por demorar el reinicio del juego, hizo un mal cálculo en su afán por capturar una pelota que picaba hacia el borde derecho del área y, con la intención de corregir su error, terminó tocando el balón con la mano fuera de la zona permitida. La infracción fue clara: el contacto se produjo completamente fuera del área, lo que motivó la reacción inmediata de los futbolistas y el cuerpo técnico de Vélez.
Los jugadores del Fortín, junto a los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, dirigieron sus reclamos hacia Dóvalo y el cuarto árbitro e inmediatamente exigieron la expulsión del arquero rival. Para los espectadores, la segunda amonestación parecía inminente, ya que Losada había intervenido con la mano donde no debía. Sin embargo, la decisión del juez fue distinta: sancionó la falta pero sin mostrar la tarjeta.

Luego de aquella acción, el resultado se mantuvo hasta el cierre en favor del equipo de Mauricio Pellegrino, que cortó la racha positiva del conjunto local, que no caía en su cancha desde noviembre del año anterior.
De acuerdo con la Regla 12 del fútbol, no todas las manos fuera del área constituyen una falta merecedora de amonestación o expulsión. La norma distingue entre distintas situaciones: la tarjeta amarilla se aplica cuando el jugador obstaculiza un ataque prometedor o intenta evitar un gol sin conseguirlo. La expulsión directa, en tanto, corresponde si la infracción por mano evita un gol o una ocasión manifiesta de gol fuera del área penal.
En la acción protagonizada por Losada, la pelota no iba dirigida al arco y no existía un atacante en posición clara de convertir. Por lo tanto, no se configuró una ocasión manifiesta de gol ni se frustró un ataque prometedor según los criterios del reglamento. La intervención del arquero, si bien antirreglamentaria, no cumplió con las condiciones que exige la Regla 12 para la sanción disciplinaria. Por este motivo, el árbitro acertó al limitarse a cobrar tiro libre directo y no mostrar la segunda amarilla.

Como establece la FIFA, la infracción por mano debe analizarse bajo criterios precisos: “Evitar un gol o una ocasión manifiesta de gol de un adversario por una infracción por mano voluntaria fuera de su propia área penal” amerita la tarjeta roja directa, mientras que tocar el balón con la mano para impedir un ataque prometedor se sanciona con amarilla.
La victoria resultó clave para Lanús, que sumó su tercer triunfo consecutivo y se posicionó tercero en la tabla. Vélez, pese a perder el invicto, mantuvo el liderato de la Zona A y de la tabla anual, aunque el desenlace del encuentro dejó un sabor amargo para su afición.
*El resumen del partido

