
El viernes 20 de marzo, condenaron a prisión perpetua al coautor del doble crimen de los adolescentes de 14 y 15 años: Eric Galli y Valentín Solís. Los dos menores fueron baleados por error a metros de una comisaría y hace pocas horas dieron a conocer el fallo.
El tribunal condenó por homicidio a Franco Saavedra, de 23 años y los jueces Hebe Marcogliese, Mariano Aliau y Facundo Becerra le impusieron la pena máxima. Además, el tribunal lo consideró partícipe en una tentativa de homicidio previa, enmarcada en la misma lógica de violencia territorial y vinculada a un entorno caracterizado por la circulación de armas y economías ilegales.
El trágico hecho ocurrió durante la tarde del 24 de noviembre de 2022 en el barrio Triángulo y Moderno en Rosario. Mientras las dos victimas y un amigo más compartían una gaseosa, tres jóvenes se les acercaron y los atacaron con armas semiautomáticas.
Saavedra fue absuelto del cargo de portación de arma de guerra “por el beneficio de la duda”, en palabras del tribunal, aunque fue considerado probable acompañante del tirador. El hecho concreto que motivó la pena máxima fue el asesinato de Eric Galli y Valentín Solís.
Los hechos y la investigación
Franco Saavedra llegó acompañado por un menor de edad, identificado como Alexis A., y un tercer cómplice hasta una escalera en la dirección Sanguinetti al 5600. En el lugar, se encontraban tres adolescentes a quienes dispararon al menos 17 veces.
La balacera provocó la muerte de Valentín Solís, de 15 años, y Eric Galli, de 14, mientras que una tercera víctima, Dante R., logró huir ileso. Valentín fue trasladado al Hospital Carasco pero falleció poco después de llegar mientras que Eric ingresó en estado crítico al Hospital Clemente Álvarez donde no pudieron salvarlo.

La investigación determinó que Dante R. era el objetivo principal del ataque. Se trataba de un adolescente con antecedentes de haber sobrevivido a otros episodios violentos en la zona y cuya red de amistades ya había resultado afectada por hechos similares en meses anteriores.
La prueba fundamental que permitió identificar a Saavedra provino de imágenes de cámaras de seguridad privadas ubicadas en el complejo habitacional. Según el relato del fiscal Adrián Spelta en la audiencia imputativa, las filmaciones muestran a Saavedra huyendo a pie tras la balacera del 24 de noviembre, junto a otros dos sospechosos.
Saavedra fue detenido pocos días después del ataque mortal. Su consorte de causa, Alexis A., tenía 17 años al momento de los hechos, por lo que su situación quedó en la órbita de la Justicia de Menores. Ambos respondían, según la acusación, a las órdenes de un líder narcocriminal que operaba desde la cárcel, modalidad recurrente en el contexto delictivo local.

En el marco de hiperviolencia y narcotráfico en Rosario, el doble crimen se insertó en una secuencia de asesinatos vinculada a la rivalidad entre bandas y la sobreabundancia de puntos de venta de estupefacientes. Sin embargo, la mamá de Valentín dijo que su hijo era inocente: “Él era un chico muy bueno, no tenía nada que ver con los ajustes de cuentas ni con las drogas. Lo mataron como a un animal”.
Por otro lado, tres días antes del doble homicidio, el 21 de noviembre, el imputado también facilitó otro ataque armado en la misma zona. De acuerdo con la fiscalía, contactó a dos jóvenes y luego regresó junto a dos hombres no identificados. Tras interceptarlos en un pasillo interno, señaló la presencia de las víctimas, produciéndose entonces una balacera en la que uno de los jóvenes fue herido, aunque sobrevivió. La fiscal Ranciari caracterizó ese episodio como “entregador”, figura que ubica a Saavedra en el eslabón intermedio entre los jefes narco y los ejecutores directos.

