Más allá del green: los beneficios del golf para el organismo y el cerebro, según la ciencia

Más allá del green: los beneficios del golf para el organismo y el cerebro, según la ciencia

Caminar entre 8 y 10 kilómetros durante una ronda de golf supera ampliamente la recomendación diaria de actividad física saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

El golf es una disciplina que combina precisión, estrategia y actividad al aire libre, desarrollada en extensos campos verdes de 9 o 18 hoyos. Su objetivo principal es introducir una pequeña bola en cada hoyo empleando el menor número posible de golpes, utilizando para ello una variedad de palos adaptados a diferentes distancias y situaciones. A diferencia de deportes de ritmo vertiginoso, esta disciplina exige una combinación de destreza técnica, planificación táctica y control mental en cada golpe, mientras se recorre el campo a pie.

Durante una ronda estándar de 18 hoyos, los jugadores caminan en promedio entre 8 y 10 kilómetros, cifra que puede variar en función del diseño del campo y el nivel de precisión de cada golfista. Este recorrido equivale a dar entre 12.000 y 16.000 pasos, superando ampliamente la recomendación diaria para un estilo de vida saludable, según estudios publicados por entidades especializadas y medios como Par4 Media y Golf Monthly. Caminar esta distancia no solo aporta beneficios cardiovasculares y metabólicos, sino que transforma cada partida en un auténtico ejercicio de bajo impacto, ideal para quienes buscan mejorar su condición física disfrutando del paisaje natural.

Tiger Woods, considerado uno de los mejores jugadores de la historia (AP Photo/David J. Phillip, Archivo)

Los beneficios silenciosos del golf

Pese a ser un deporte de apariencia tranquila, ofrece una de las rutinas de ejercicio más completas para personas de todas las edades. La práctica regular aporta beneficios notables a la salud cardiovascular, la resistencia física y la composición corporal, superando en muchos casos las recomendaciones habituales para una vida activa.

El fisioterapeuta del Centro de Medicina Deportiva de la Universidad de Calgary y citado por la Universidad de Harvard, David Lindsay, asegura que “cada ronda proporciona de forma constante más de 11 mil pasos de ejercicio”. De este modo, agregó que los golfistas, en promedio, queman 900 calorías por jornada. En el caso de llevar la bolsa de palos, el gasto puede aumentar entre un 10 y 15%.

El golf mejora la salud cardiovascular y metabólica, ayudando a reducir la presión arterial y la grasa corporal según expertos citados en estudios recientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actividad física contribuye directamente a la salud cardíaca. El monitoreo de la frecuencia demuestra que los jugadores se ejercitan habitualmente en la zona de intensidad moderada, favoreciendo el desarrollo de la resistencia cardiovascular y el fortalecimiento del músculo cardíaco. National Geographic destaca que las mujeres alcanzan picos de hasta el 80% de su frecuencia cardíaca máxima al caminar por pendientes, mientras que los hombres llegan al 70%.

Además, un estudio reveló que jugar una ronda completa puede provocar mejoras en los marcadores cardiometabólicos, como la presión arterial y la frecuencia cardíaca, a menudo superiores a las logradas mediante caminatas rápidas de igual duración.

A nivel metabólico, la disciplina contribuye a la reducción de la grasa corporal y mejora los niveles de lípidos en sangre. El doctor Neil Wolkodoff, director del programa médico del Centro de Salud y Ciencias del Deporte de Colorado, explica: “Por debajo del umbral anaeróbico, el cuerpo utiliza una gran cantidad de energía proveniente de la grasa, lo que tiene un impacto positivo en los niveles de lípidos en sangre y puede ayudar a reducir las reservas de grasa”. Estas adaptaciones metabólicas se asocian con un menor riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2, cáncer y mortalidad general.

Rory McIlroy es uno de los grandes jugadores que integran el circuito en la actualidad (Kiyoshi Mio-Imagn Images)

La longevidad es otro aspecto beneficiado por el simple hecho de practicarlo habitualmente. Expertos, citados por National Geographic, indican que la tasa de mortalidad se reduce en un 40% y que la esperanza de vida añade en promedio 5 años más que la población general. “El mensaje es claro. Juega golf y vive más”, explica Lindsay.

En cuanto a los beneficios musculoesqueléticos, se activa una cadena de grupos musculares poco visible para quienes solo observan. El fisioterapeuta Rami Hashish señala que “el swing de cuerpo completo activa los glúteos, las caderas, los oblicuos, la espalda, los hombros y los antebrazos en una cadena cinética, desde el suelo hasta el core”.

Caminar sobre terrenos irregulares fortalece los estabilizadores de tobillos y caderas, factor que se refleja en una mejor coordinación, flexibilidad y equilibrio. El profesor Juan Uribe-Toril resalta que “estas cualidades son útiles en la vida diaria y también se trasladan a otros deportes”.

El golf promueve la agilidad mental al exigir concentración, pensamiento estratégico y procesos cerebrales complejos durante cada golpe (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, la combinación de actividad física y exposición al aire libre favorece la salud pulmonar, la oxigenación y la densidad mineral ósea. Según una revisión sistemática de Medicina Deportiva, puede mejorar la densidad mineral ósea, especialmente en la columna lumbar y la porción proximal del fémur, y reducir la rigidez articular, lo que disminuye el riesgo de osteoporosis y mejora la movilidad con el paso de los años.

Repercusiones del golf en la salud mental

Al ser un deporte donde prevalece la técnica, el golfista se enfrenta a una exigencia única de concentración, pensamiento estratégico y control emocional. Cada golpe requiere que el jugador evalúe factores como la distancia, la pendiente, el viento y la selección del palo, lo que activa procesos cerebrales complejos. La fisioterapeuta y neuróloga de la Universidad de Miami, Joyce Gomes-Osman, reveló: “La toma de decisiones constante activa áreas del cerebro implicadas en la planificación, la resolución de problemas y el juicio”, recogió National Geographic.

Jugar al golf contribuye a reducir el estrés y la ansiedad, gracias al contacto con la naturaleza, la luz solar y la interacción social prolongada (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, la actividad mental no se limita a la estrategia. Visualizar el golpe, anticipar el movimiento y ajustar la postura representan ejercicios de propiocepción y coordinación, lo que ayuda a mantener la agilidad mental y física con el paso de los años. Expertos consultados por Psychology Today destaca que jugar al golf promueve la salud cognitiva al involucrar al cerebro en procesos de resolución de problemas y planificación a largo plazo, habilidades esenciales para la vida diaria.

El impacto positivo del golf se extiende al estado de ánimo y la salud emocional. El contacto con la naturaleza, la exposición a la luz solar y la interacción social durante varias horas contribuyen a reducir los niveles de estrés y ansiedad.

La profesora Julia Kettinen subraya que “el ritmo permite conversaciones auténticas y amistades, esenciales para el bienestar mental y para combatir la soledad”. La combinación de actividad física, espacios verdes y vínculos sociales produce mejoras mensurables en la resiliencia cognitiva, como se observa en una revisión publicada por el British Journal of Sports Medicine.

Practicar golf de forma habitual está asociado con una reducción del 40% en la tasa de mortalidad y un incremento promedio de cinco años en la esperanza de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el plano social, el deporte es reconocido por su capacidad para estrechar lazos entre personas de distintas generaciones y contextos.

Las largas rondas facilitan la conversación, la construcción de amistades y el fortalecimiento de relaciones laborales en un ambiente distendido. Según informes del PGA Tour, fomenta la participación comunitaria y la pertenencia, ya sea a través de clubes locales o torneos, convirtiéndose en una herramienta para construir conexiones duraderas.

De este modo, el golf se convierte en uno de los deportes con mayor beneficios al cuerpo, tanto en el plano mental y cognitivo como en el cuerpo y los distintos sistemas que lo integran. La experiencia de una ronda va mucho más allá del ejercicio físico convencional.

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