Equilibrio, propiocepción y resistencia: así entrenó Hunter Hess para desafiar la gravedad en los Juegos Olímpicos

El esquiador olímpico Hunter Hess destaca por su dominio del equilibrio y la propiocepción en halfpipe, disciplina estrella del esquí libre (Captura de video)

El esquiador olímpico Hunter Hess convirtió el equilibrio en el eje de su carrera deportiva. A los 27 años, considerado uno de los principales referentes del halfpipe masculino, el estadounidense atrajo la atención en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina tanto por sus declaraciones sobre la situación política de Estados Unidos como por la base física que sostiene cada uno de sus saltos y rotaciones.

Especialista en halfpipe, una de las tres disciplinas del esquí libre junto con el big air y el slopestyle, Hess ejecuta maniobras de alta complejidad como 1620, double cork 1260 y triple corks mientras asciende y desciende por las paredes heladas del tubo.

En un deporte que exige giros, inversiones y desplazamientos a gran velocidad, a menudo boca abajo, la percepción corporal resulta determinante.

El entrenamiento invisible detrás de los trucos

“Hess entrena como un loco”, explicó Mark Dyer, coordinador de desarrollo atlético del equipo estadounidense de esquí libre, a The Washington Post. Durante el verano corre, patina y pasa horas de pie para prepararse para la temporada invernal. El núcleo de su preparación está en el trabajo específico de equilibrio y propiocepción.

El trabajo físico de Hess incluye ejercicios sobre superficies inestables, saltos controlados y rutinas de propiocepción esenciales para la alta competencia (REUTERS)

Aunque suelen mencionarse juntos, equilibrio y propiocepción no son idénticos. La propiocepción es la capacidad del cuerpo para percibir la posición de sus extremidades en el espacio incluso sin referencias visuales, y depende de sensores ubicados en músculos y tejidos que envían información al cerebro para ajustar postura y movimientos.

El equilibrio, en cambio, integra esa información con señales visuales y datos del sistema vestibular del oído interno para mantener la estabilidad al desplazarse. En disciplinas como el halfpipe, donde el atleta rota e invierte su cuerpo a gran altura, ese sistema debe funcionar con precisión milimétrica.

De la slackline al alto rendimiento

Originario de Oregón y residente en Salt Lake City, cerca del centro de entrenamiento olímpico de Park City, Hess comenzó a desarrollar su estabilidad desde la infancia practicando slackline, equilibrio sobre una cinta tensada entre dos puntos, y, según relató, ya tenía bastante buen equilibrio de niño.

Según información compartida por The Washington Post, actualmente, su rutina incluye ejercicios sobre superficies inestables como pelotas Bosu, trabajo con balones medicinales, saltos controlados desde cajones y movimientos unipodales con los ojos cerrados.

Hunter Hess inició su camino hacia el alto rendimiento desde la infancia practicando slackline, experiencia clave para su equilibrio en el esquí freestyle (REUTERS)

En algunas sesiones, Dyer lo empuja o desestabiliza mientras sostiene peso adicional, obligando a al atleta a reajustar la postura en fracciones de segundo.

Estos estímulos refuerzan la capacidad del cuerpo para reaccionar ante cambios inesperados, algo habitual cuando un esquiador aterriza tras una rotación múltiple.

Claves para entrenar el equilibrio en casa

Aunque el programa de Hess está diseñado para el alto rendimiento, Dyer sostiene que cualquier persona puede mejorar su equilibrio incorporando algunos principios básicos:

  1. Practicar sobre una pierna: mantenerse erguido en apoyo unipodal obliga al cerebro a ajustar constantemente la postura.
  2. Cerrar los ojos: al eliminar la referencia visual, aumenta la exigencia propioceptiva.
  3. Trabajar en puntas de pie: elevar los talones incrementa la dificultad y el control muscular.
  4. Entrenar descalzo: sentir directamente el suelo mejora la percepción corporal.
  5. Usar superficies inestables: almohadas, colchonetas o pelotas de equilibrio generan ajustes continuos.

El entrenamiento de equilibrio incorpora ejercicios unipodales, sesiones con ojos cerrados y uso de pelotas Bosu para fortalecer la percepción corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

La progresión puede combinar estas variables, una pierna, ojos cerrados, sin calzado, hasta sostener la posición durante al menos 30 segundos.

De Oregon al escenario olímpico

Hess comenzó a esquiar a los seis años en el Monte Bachelor, cerca de Bend, en Oregón. Tras probar el esquí alpino, encontró en el freestyle su verdadera vocación. Desde entonces acumuló podios en Copas del Mundo y en los X Games, desarrolló nuevos trucos y lanzó una productora de videos especializada en aventuras de freeski.

Mientras se preparaba para competir en Milán Cortina, el atleta repetía que llegar a los Juegos Olímpicos de Invierno era el objetivo de años de entrenamiento. En la pista artificial de Park City, incluso bajo un cielo amenazante y con truenos de fondo, mostraba entusiasmo antes de lanzarse nuevamente por la rampa.

En un contexto deportivo atravesado por tensiones externas, Hess sostiene su rendimiento sobre un principio físico elemental: la capacidad de saber exactamente dónde está su cuerpo en el aire.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *