
Pakistán declaró el inicio de una “guerra abierta” contra los talibanes de Afganistán. Islamabad llevó a cabo bombardeos el viernes contra varias ciudades importantes de Afganistán, incluida Kabul. La ofensiva paquistaní ocurrió después de que fuerzas afganas atacaran posiciones fronterizas la noche del jueves, en respuesta a ataques aéreos previos desde Islamabad.
Las relaciones entre ambos países se deterioraron considerablemente en los últimos meses, y los pasos fronterizos terrestres permanecen prácticamente cerrados desde los combates de octubre, que dejaron más de 70 muertos en ambos bandos.
Ambos bajo gobiernos islámicos, ahora se enfrentan en una disputa armada a lo largo de una frontera de más de 2.600 kilómetros cuya legitimidad sigue en disputa, la Línea Durand.
La zona fronteriza se caracteriza por su diversidad étnica y por la existencia de vínculos culturales, lingüísticos, religiosos e históricos entre las comunidades situadas a ambos lados.
La Línea Durand, establecida en 1893 para delimitar intereses coloniales británicos, divide comunidades pastunes y ha sido fuente de disputas desde entonces. Pakistán la reconoce como su frontera internacional, mientras que Afganistán la rechaza por considerarla una imposición colonial.
Esta delimitación fue establecida por autoridades británicas en la década de 1890, durante el periodo de expansión colonial conocido como el “Gran Juego”.

La tensión en la región limítrofe gira en torno al grupo militante Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), un grupo yihadista surgido en 2007 en el noroeste de Pakistán, integrado por militantes pastunes y modelado según los talibanes afganos, pero con una postura aún más radical y alineada con Al Qaeda.
Durante años, el TTP perpetró atentados en Pakistán contra mercados, mezquitas, instalaciones militares y escuelas. En 2014, el ataque a una escuela en Peshawar dejó más de 130 niños muertos y motivó una ofensiva militar que forzó al grupo a refugiarse en territorio afgano.
Pakistán inicialmente celebró el regreso de los talibanes al poder en Kabul en 2021, pero pronto quedó claro que la afinidad ideológica no garantizaba cooperación. Desde ese momento, los ataques del TTP en Pakistán aumentaron. Islamabad sostiene que el liderazgo del TTP y muchos de sus combatientes operan desde Afganistán, algo que Kabul niega.

El Centro de Investigación y Estudios de Seguridad de Islamabad registró al menos 2.414 muertes en Pakistán en los primeros nueve meses de 2025 atribuidas a ataques del TTP, lo que podría convertir este año en no de los más sangrientos para el país.
El levantamiento de cercas por parte de Pakistán desde 2017 incrementó la tensión entre ambos países y con las comunidades locales.
Por el momento, la frontera permanece cerrada, los muertos aumentan y la hostilidad persiste, alimentada por diferencias históricas, lealtades fracturadas y una frontera que nunca ha sido plenamente reconocida por ambos estados.

