
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Venezuela deberá celebrar elecciones libres y democráticas como condición indispensable para avanzar a una nueva fase tras la captura del narcodictador Nicolás Maduro, aunque evitó precisar un calendario para la convocatoria de comicios.
Rubio expuso la posición de Washington ante los líderes de la Comunidad del Caribe (CARICOM) reunidos en Saint Kitts y Nevis, subrayando que el país sudamericano atraviesa un proceso de transición en el que la legitimidad del voto popular será esencial para cualquier nuevo gobierno.
“Creemos firmemente que, en última instancia, para que Venezuela dé el siguiente paso y aproveche sus riquezas para el beneficio de su población, necesitará la legitimidad de elecciones democráticas, libres y justas”, remarcó Rubio en su intervención.
El secretario de Estado recalcó que, tras la caída de Maduro el 3 de enero, la prioridad inmediata de Estados Unidos fue evitar la inestabilidad, los flujos migratorios y el avance de la violencia, objetivos que, según él, se han consolidado en las últimas semanas. Aseguró que esas medidas iniciales resultaron eficaces para contener riesgos regionales y sentar las bases de la transición política.

Rubio sostuvo que, una vez alcanzada la estabilidad básica, la agenda internacional debe orientar sus esfuerzos hacia la reconciliación política y la reconstrucción institucional en Venezuela. Consideró que, más allá de los logros alcanzados en materia de seguridad, el desafío pendiente es la construcción de consensos para una gobernabilidad legítima y sostenible.
“El progreso que se está haciendo allí es sustancial, y todavía queda mucho camino por recorrer”, señaló, al tiempo que destacó la liberación de presos políticos y el inicio de una apertura económica como señales de avance.
“Venezuela está mejor hoy que hace ocho semanas”, enfatizó y defendió el cambio de estrategia estadounidense tras la salida de Maduro.
Desde la caída de la dictadura de Maduro, Estados Unidos ha trabajado con Delcy Rodríguez, designada jefa del régimen chavista. Rubio indicó que Washington mantiene un contacto constante con Rodríguez, a quien el presidente Donald Trump elogió públicamente por su disposición a facilitar el ingreso de empresas petroleras estadounidenses y su colaboración en la reestructuración del sector energético venezolano.

“El presidente Trump está satisfecho con la interlocución y espera que el proceso avance hacia una transición democrática real”, aseguró Rubio.
La administración estadounidense ha relajado en el último mes las sanciones sobre Venezuela, permitiendo la reactivación de exportaciones y el acceso de capital extranjero al sector petrolero.
El Parlamento venezolano aprobó una nueva ley de hidrocarburos que habilita la explotación privada y sienta las bases para la recuperación de una industria que había colapsado bajo el régimen anterior. Trump anunció ante el Congreso que Estados Unidos ha recibido ya más de 80 millones de barriles de crudo venezolano, y que la producción local ha crecido como resultado de la cooperación bilateral. Este flujo de petróleo ha permitido a Venezuela generar ingresos frescos y empezar a estabilizar su economía, mientras que empresas internacionales han mostrado interés en invertir en el país.
Rubio explicó que la estrategia de Estados Unidos para la transición venezolana se desarrolla en varias fases. La primera, centrada en estabilizar la seguridad y evitar el caos, apuntó a consolidar la gobernabilidad y prevenir una escalada de violencia o un éxodo masivo. La segunda etapa, actualmente en curso, se orienta a la recuperación económica mediante la reapertura del mercado venezolano a empresas internacionales y la promoción de políticas de reconciliación nacional. El funcionario adelantó que la fase definitiva será la convocatoria de elecciones libres, con la participación de todos los sectores y la liberación de opositores exiliados o encarcelados.

El secretario de Estado reconoció la existencia de reservas entre algunos líderes caribeños sobre el alcance de la intervención estadounidense y el ritmo de la transición. Durante el encuentro, varios mandatarios expresaron preocupación por la necesidad de garantizar que la reconstrucción política y económica de Venezuela se realice de manera inclusiva y respetando la soberanía nacional. Sin embargo, Rubio insistió en que el objetivo de Washington es sentar las bases de una democracia sostenible y un desarrollo inclusivo.
La posición estadounidense ha sido respaldada por la reciente liberación de figuras opositoras y la apertura de negociaciones con sectores tradicionalmente excluidos del proceso político.
En diversas declaraciones, Delcy Rodríguez subrayó la importancia de un proceso electoral supervisado por organismos multilaterales, a fin de asegurar que las elecciones sean reconocidas por la comunidad internacional y conduzcan a una etapa de reconciliación nacional.
El proceso electoral, aún sin fecha definida, será el paso decisivo para cerrar la crisis que ha marcado la historia política reciente de Venezuela y abrir una nueva etapa bajo la vigilancia y el acompañamiento internacional.
Mientras tanto, la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, ha reiterado su apoyo a la transición democrática y su disposición a colaborar en los esfuerzos de reconstrucción institucional, económica y social del país sudamericano.
(Con información de AFP)

