
Durante la menopausia, muchas mujeres notaron una transformación profunda en su deseo sexual. Cambios hormonales, emociones y factores culturales convergieron en una etapa que modificó la manera de vivir la sexualidad.
La Dra. Kelly Casperson, uróloga especializada en salud sexual femenina, advirtió que la libido suele verse alterada, aunque subrayó que el placer y la intimidad pueden sostenerse con información adecuada y nuevas estrategias.
En una entrevista con el podcast Tamen Show, la especialista abordó las causas y posibles soluciones para mantener una vida sexual plena en esta etapa de la vida.
Síndrome genitourinario de la menopausia: síntomas y alcance
La medicina utilizó el término síndrome genitourinario de la menopausia porque abarca tanto los genitales como la vejiga, y no se limita únicamente a la llamada atrofia vaginal. “Lo que antes se llamaba atrofia vaginal ahora se entiende como un síndrome más amplio, porque afecta tanto la vagina como la vejiga. Los síntomas pueden aparecer incluso antes de la menopausia”, detalló Casperson.
Estimó que entre 50% y 80% de las mujeres experimentaron síntomas como infecciones urinarias frecuentes, necesidad de orinar por la noche, urgencia urinaria, pérdidas de orina, dolor durante el sexo o ardor al orinar. “Muchas mujeres piensan que es una etapa corta, pero los síntomas pueden durar toda la vida si no se tratan”, remarcó.

Desde el punto de vista hormonal, la especialista precisó: “El estrógeno y la testosterona regulan neurotransmisores que influyen en la libido. Pero la libido es mucho más que hormonas, es un estado de ánimo que viene del cerebro”.
Y agregó: “Cuando las hormonas bajan, la dopamina no funciona igual y eso puede hacer que el deseo sexual disminuya, pero no todo depende de eso. Hay que mirar el contexto completo de cada mujer”.
El exceso de trabajo, el estrés mal gestionado, la falta de ejercicio, el mal descanso o los problemas en la relación de pareja también influyeron en la libido. “La sexualidad es un fenómeno biopsicosocial. No se trata solo de lo físico”, afirmó.
Educación sexual y creencias: su impacto en la libido
La educación sexual y las creencias adquiridas durante la vida resultaron decisivas, según la especialista. “Si te enseñaron que el sexo es sucio, que no debés tocarte o que solo importa el placer de la pareja, esas creencias te marcan. Pueden ser más poderosas que cualquier hormona”, apuntó Casperson, quien insistió: “Podés mejorar lo físico, pero si lo mental no está bien trabajado, el deseo no aparece”.
Al abordar los mitos sobre la sexualidad, la Dra. Casperson subrayó: “Uno de los grandes errores es pensar que el deseo sexual tiene que aparecer de manera espontánea. Si no aparece, muchas personas piensan que hay algo mal, pero no es así”.
Además, Casperson citó la investigación de la doctora Peggy Kleinplatz: “Las personas con una vida sexual satisfactoria no consideran el deseo espontáneo como un factor vital. Lo importante es priorizar el tiempo para la sexualidad, buscar el placer activamente, resolver los obstáculos y comunicarse bien”.

Consultada sobre la frecuencia adecuada de las relaciones sexuales durante la menopausia, Casperson fue clara: “No hay una cantidad ‘normal’ válida para todas las personas. Cada pareja debe encontrar su propio ritmo y hablar sobre el tema”. “Buscar una fórmula mágica o un número ideal suele frustrar más que ayudar. Lo importante es que ambos estén conformes”.
Sobre las soluciones disponibles, la Dra. Kelly Casperson recomendó: “Siempre es bueno consultar a profesionales capacitados. Los terapeutas sexuales pueden ayudar mucho y, para los problemas físicos, los fisioterapeutas de suelo pélvico son fundamentales”.
Asimismo, añadió: “La terapia hormonal local, como el estrógeno vaginal, es segura y eficaz para el dolor y los síntomas urinarios. Pero hace falta que los profesionales de la salud estén mejor formados en sexualidad femenina”.
Claves para conversar en pareja sobre el deseo sexual
Al momento de conversar en pareja sobre los cambios en el deseo sexual, la especialista aconsejó: “No es recomendable hablarlo en el dormitorio. Elegí un espacio neutral y relajado”.
En ese sentido, sugirió iniciar la conversación con una frase como: “Estuve escuchando un podcast que explicaba que es común que cambie el interés sexual en la mediana edad, y quiero que juntos veamos cómo mejorar nuestra vida sexual”.

Casperson consideró fundamental evitar reproches y generalizaciones: “No es solo tu problema ni solo del otro: es algo que se puede trabajar juntos”.
Respecto a la exploración sexual, la uróloga destacó: “Explorar nuevas posiciones y usar accesorios como almohadas puede marcar una diferencia enorme en el placer. Hay opciones muy simples que pueden mejorar mucho la experiencia. La clave está en atreverse a probar y no dar nada por perdido. La sexualidad puede reinventarse en cualquier etapa”.

