Las múltiples facetas de Martín Piroyansky: de alzarse con dos premios en Las Vegas al mostrador de un café

Las múltiples facetas de Martín Piroyansky: de alzarse con dos premios en Las Vegas al mostrador de un café

La voz de Martín Piroyansky resuena con honestidad y desenfado en la charla con Infobae a las Nueve, donde recorre los hitos recientes de su trayectoria: la inesperada consagración en los Grammy Latinos, el vértigo creativo detrás de Porno y Helado y la aventura de inaugurar su propio café en La Paternal. Entre anécdotas insólitas, reflexiones sobre la industria audiovisual y confesiones sobre los desafíos de reinventarse, el director y actor ofreció una mirada íntima sobre lo que significa abrirse paso en el arte y en la vida cotidiana, sin perder el humor ni la autenticidad.

La llegada de Piroyansky a los Grammy Latinos marcó un hito inesperado en la carrera de un creador que, desde sus primeros pasos en la televisión argentina, demostró una capacidad singular para reinventarse. El relato oscila entre el desconcierto y la celebración.

En plena filmación de la tercera temporada de su serie, recibió la noticia de la nominación y la posibilidad de viajar a Las Vegas. La logística no era sencilla: “Cuando me avisan que estoy nominado digo ‘bueno, gracias, pero no, no voy a poder ir porque voy a estar filmando’. Y todo el mundo me empezó a decir ‘che, andá’”. Finalmente, su asistente de dirección le armó un plan exprés que le permitió ausentarse solo tres días: uno de vuelo hasta Las Vegas, un día en la ceremonia y otro de regreso directo al set.

La descripción del momento en que recibe el premio revela el costado más despojado de glamour del evento. “Llegué a Las Vegas, me dijeron acá tenés las entradas para una cosa al mediodía, una red carpet y un show a la noche. Dije: ‘Bue, voy a ir directo al show a la noche’. Y de pronto me llaman a la mañana y me dicen: ‘Che, tenés que ir ahora a tu terna. Sí, es ahora el mediodía, a las 12 del mediodía’. Eran las 11. Yo estaba en el cuarto planchándome el traje”.

Martín Piroyansly en los Grammy recibiendo el premio por mejor videoclip (Photo by David Becker / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

La escena que describe resulta digna de uno de los personajes de sus propias ficciones: “Me calcé el traje, fui corriendo a un hotel, todo es kilométrico allá. Es gigante. Caminás, cruzás mil casinos, no sé qué. Y llego a una sala, está tocando Fito Páez. Yo me siento solo en el fondo, ya no había más lugar, y empiezan a decir las categorías. Le mando fotos a mis amigos: ‘Estoy solo acá, no conozco a nadie, a nadie de toda la gente que estaba ahí’. Y de pronto dicen ‘Papota’. Y yo tipo: Ah”.

El desconcierto se multiplicó cuando, al ganar la segunda terna, los organizadores intentaban desalojarlo antes de tiempo: “Y estando ahí atrás escucho que la siguiente terna es mía también, porque gané videoclip corto, después venía videoclip largo y me empezaron a echar. Empezaron a decir: ‘Volvé a tu asiento, volvé a tu asiento’. Y yo: ‘No, pero están diciendo… Volvé a tu asiento. Dicen ‘Papota’ de nuevo y no me dejaban pasar al escenario”.

La acumulación de situaciones insólitas, sumada a la soledad que sintió durante la premiación, dejó en Piroyansky una marca indeleble. “A mí las premiaciones siempre me ponen muy nervioso, hablar en público, todo eso, pero no conocía a nadie. Entonces dije lo que se me cantó, ¿viste? Como esa gente que dice: Le agradezco a mil personas, dije todo, vamos por más ficción en Argentina. Dije todo lo que se me pasó por la cabeza. Me voy a las bambalinas y te sacan el, el Grammy de la mano inmediatamente, porque no es el tuyo. Después te lo mandan”.

El reconocimiento internacional llega en un contexto donde filmar en Argentina se ha vuelto una tarea casi heroica. “Hoy filmar es casi una utopía. Y sí, ser de los pocos que están filmando es un privilegio absoluto. Así que me parece… Agradezco todo el tiempo poder hacer esto, poder laburar de lo que me gusta”.

Martín Piroyansky y Susana Giménez en una imagen promocional de Porno y helado

El realizador remarca el impacto de cada proyecto en la generación de empleo: “Para dirigir tenés que entender que te tiene que gustar mucho liderar un equipo grande, porque en Porno y helado son como cien personas que están detrás de cámara. A ver, en el cine… cada serie o peli que se hace genera una cantidad de puestos de trabajo absurda. Es muchísima la gente que trabajaba antes en cine. Ahora ya como que se limitó mucho”.

En cuanto a la presión sobre el éxito, Piroyansky elige refugiarse en su propio criterio antes que en la expectativa externa: “Yo no pienso en la idea del público, porque es imposible. Yo pienso en qué me gusta a mí. Yo soy público antes que creador. Entonces, todo el tiempo mi brújula es qué me gustaría que pase o que no pase, qué tipo de serie o peli quiero ver. Y soy muy crítico conmigo mismo. Entonces no me satisfago fácil”.

El acercamiento del actor al mundo del cine y la televisión fue precoz y, en sus palabras, casi accidental: “Es toda una carrera muy extraña porque empecé a actuar a los doce años en la tele. Entonces fue como que todo sucedió antes de que yo lo deseara un poco. Siempre tuve una inclinación por la escritura y me interesaba el mundo de las letras, pero de pronto a los 12 actuaba y de pronto cuando tuve 21, 22 años dije: ‘Che, voy a probar de dirigir’. Y escribí un corto”.

La transición de la actuación a la dirección se dio de manera paulatina y orgánica, sin una decisión drástica ni planeada: “También actuaba en películas donde los directores me decían que yo tenía que dirigir, como que veían algo en mí y probé de dirigir y me gustó. Me sorprendió que era muy distinto a lo que yo pensaba”.

Una de las escenas de la segunda temporada de Porno y Helado (Prime Video)

El aprendizaje fue autodidacta, en el set, sin estudios formales posteriores al secundario: “No estudié ninguna carrera, o sea, terminé el secundario y me puse a actuar en películas y aprendí lo que es el cine desde el set”.

Con el tiempo, el rol de director fue desplazando al de actor: “De pronto era director y de pronto el director empezó a desplazar un poco al actor y me empecé a dedicar más a dirigir que a actuar. Y hoy me encanta actuar para otros cuando me dirigen. En general me escribo personajes para mí cuando dirijo, pero no es mi prioridad la actuación, es más la dirección”.

La participación de Susana Giménez en Porno y helado fue una sugerencia de la plataforma: “Estábamos a poco de empezar a filmar y me piden un call con la capa de Amazon, como la jefa de todos. Y dije: ‘Bueno, se cayó el proyecto’. Yo estaba en la preproducción, en pleno trabajo, y me dice: ‘Che, ¿qué pensás de que tal personaje lo haga Susana Giménez?’. ‘Sí, ¿qué te voy a decir?”.

La propia Giménez eligió el personaje porque era distinto a lo que solía interpretar. “Siempre hace como de la ingenua, como la conocemos más actuando de eso. Y este personaje era la esposa de un candidato a presidente… Con un fetiche por las herramientas y los clavos y los tornillos, porque otro personaje de la serie trabaja en Construcasa, donde está lleno de, de productos y Susana tiene la entrada prohibida a todas las sucursales porque tiene como un fetiche con las herramientas. Entonces, ahí se da un poco el enganche. Y bueno, lo eligió ella. Supongo que después se habrá arrepentido, pero por lo menos vino y lo hizo”, dijo entre risas.

Martín Piroyansky habló de su presente también como empresario gastronómico

Pero no solo se destaca en la ficción. La llegada de Piroyansky a la gastronomía surgió casi de casualidad, a partir de una mudanza frustrada en La Paternal: “Me compro una casa en Paternal, que por ahora sigue siendo un barrio de casas bajas, sobre todo la parte donde me quiero ir a vivir, todavía no me mudé. Y me entero que la casa de al lado está en venta y la compran y me entero que son un grupo de gastronómicos que yo conozco. Digo: ‘Bueno, buenísimo, van a poner un bar ahí por al lado de mi casa y la zona, bueno, supongo que le vendrá bien’. Y les escribo contento y me dicen: ‘No, vamos a hacer un edificio de siete pisos’”.

El proyecto de construcción quedó demorado por los altos costos y así surgió la alternativa de abrir un café: “Un amigo que no es gastronómico tampoco, es director de publicidad, me dijo: ‘Pongámoslo juntos, pongamos un café’. Nuestro vínculo más que nada es ir a tomar cafés a lugares y charlar, ¿pongamos un café nosotros y de sánguches de miga’”.

Así nació Café Mar del Plata, con una impronta tradicional y porteña: “Un poco el concepto es volver al café más tradicional porteño. Sino que también queríamos que más allá de que es café de especialidad, que en vez de decirle flat white se llame cortado doble”.

El menú combina la simpleza con la calidad: “El sánguche más vendido es el de jamón y queso. El de cocido y queso. Porque es delicioso. El otro día lo volví a comer después de mucho tiempo y decía ‘esto es riquísimo’. Pero después tenemos gustos más raros, como de rúcula, brie y peras, que es el segundo más vendido, lo cual es llamativo que a la gente le guste mucho. Y después hay de crudo y queso, hay de kimchi y queso, por ejemplo”.

El café se consolidó como un punto de encuentro en el barrio y un espacio donde el propio Piroyansky alterna entre la atención al público y el trabajo creativo: “Cuando paso, atiendo o me siento en una mesa con la compu a laburar. Porque también yo me la paso en cafés trabajando con mi computadora. Ahora tengo mi propio café donde trabajo. Mi socio está en su propia mesa laburando. A veces cuando se llena demasiado, sí, quizás me paso del otro lado y atiendo. He hecho sanguchitos también”.

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