
Más de la mitad de los estudiantes universitarios en Estados Unidos experimenta sentimientos de soledad, y quienes destinan al menos dos horas diarias al uso de redes sociales presentan una probabilidad significativamente mayor de sentirse aislados.
Así lo reveló un estudio publicado en el Journal of American College Health, que advirtió sobre el impacto en la salud mental juvenil y la necesidad de intervención de familias e instituciones.
Los estudiantes que más usan redes sociales tienen un riesgo casi 40% mayor de soledad

El trabajo Exploración del uso excesivo de las redes sociales y la soledad entre estudiantes universitarios estadounidenses realizado sobre 64.988 jóvenes de entre 18 y 24 años reveló que el 54% reconoce sentirse solo. En el grupo que utiliza redes sociales durante más de 16 horas semanales, la probabilidad de aislamiento aumentó hasta un 38% respecto de quienes no usan estas plataformas.
La autora principal del artículo, la doctora Ashley L. Merianos, de la Universidad de Cincinnati, sostuvo que los resultados “subrayan la prevalencia de la soledad entre los estudiantes universitarios y ponen de manifiesto que el uso excesivo de las redes sociales podría estar reemplazando las interacciones significativas que protegen su salud mental”.
El estudio también detectó que las mujeres y los estudiantes afroamericanos reportan mayores niveles de aislamiento. Quienes viven con sus familias presentan índices superiores de soledad comparados con quienes residen en campus universitarios. Según la investigación, la participación en fraternidades y hermandades se asocia con menores índices de aislamiento, probablemente por la disponibilidad de espacios para socializar. Además, quienes cursan sus estudios bajo modalidad híbrida presentan menos indicios de soledad que los estudiantes exclusivamente presenciales.
El uso digital y la salud emocional: una relación compleja

La doctora Madelyn Hill, responsable del estudio y profesora adjunta en la Universidad de Ohio, afirmó: “Sabemos que las personas que se sienten solas tienen más probabilidades de deprimirse. También sabemos que quienes se sienten solos tienen más probabilidades de morir prematuramente”.
Los especialistas aclararon que las investigaciones aún no permiten determinar si la soledad precede al uso intensivo de redes sociales o viceversa, y sugieren que ambos factores pueden estar relacionados de forma bidireccional.
Los riesgos de la tecnología empiezan en la adolescencia

El impacto de la tecnología trasciende la universidad y comienza en la adolescencia. El psicólogo y autor de La Generación Ansiosa (2024), Jonathan Haidt asocia el aumento de los trastornos emocionales con la creciente penetración de smartphones y redes sociales a partir de 2010. “Esta gran reestructuración de la infancia es la principal razón de la oleada de enfermedades mentales en la adolescencia que comenzó a principios de la década de 2010”, sostiene.
Entre 2010 y 2015, la tasa de suicidio en adolescentes estadounidenses creció de 5,4 a 7 por cada 100.000 habitantes y la prevalencia de síntomas depresivos pasó del 16% al 21%.
En una nota a Infobae, la psiquiatra y especialista en adicciones Geraldine Peronace advirtió: “La salud mental está en juego. El uso excesivo de pantallas tuvo y tiene un impacto directo sobre el aumento de trastornos en menores”. Según la especialista, la exposición constante a redes sociales puede vincularse con la aparición de problemas graves en jóvenes, tanto por el tiempo de exposición como por la calidad del contenido consumido.
Consecuencias sociales y emocionales de la interacción digital

La psiquiatra y directora del Departamento Infanto Juvenil de Ineco, Andrea Abadi señaló a este medio que la interacción digital permanente “interfiere con el desarrollo de habilidades emocionales y sociales saludables, ya que los adolescentes no están aprendiendo a manejar la frustración de la manera adecuada”.
Peronace advirtió, además, sobre el riesgo de que la autoestima dependa de la validación digital: “El número de likes, los comentarios, la validación pública, todo eso se ha convertido en un marcador de valor personal para los adolescentes, y esto afecta negativamente su autoestima”. También alerta sobre la exposición a contenidos perjudiciales, desde violencia hasta acoso sexual en línea.
Intervención familiar y educativa: un desafío urgente

El equipo de la doctora Hill recomienda que las universidades informen a los estudiantes sobre los riesgos del uso excesivo de redes sociales e incentiven espacios presenciales de socialización. Para Peronace, la clave está en el acompañamiento activo de los padres en la vida digital de sus hijos. “La falta de comunicación emocional entre padres e hijos es una de las principales razones por las que los adolescentes ingresan en patrones de comportamiento problemáticos”, subrayó.
En la misma nota a Infobae, la pediatra Silvina Pedrouzo consideró: “Es fundamental que los padres se involucren activamente en el manejo del uso de los dispositivos. Los niños y adolescentes aún no tienen la madurez suficiente para decidir sobre el uso saludable de la tecnología”.
Los especialistas coinciden en la necesidad de establecer límites claros de pantalla, fomentar actividades fuera del ámbito digital y mantener un diálogo abierto sobre las experiencias en línea.
En una realidad donde la vida virtual y la presencial se superponen, los expertos recuerdan que las experiencias digitales pueden tener consecuencias emocionales profundas. “El mundo virtual es real”, enfatizó Peronace. Las dinámicas que se originan en la pantalla afectan directamente el bienestar de los jóvenes, y abordan un reto que requiere el compromiso constante de padres y educadores.

