
Una urgente ofensiva regional para combatir la falta de agua potable y saneamiento en América Latina tomará forma este miércoles en Honduras, donde delegaciones de diez países de la región y el Caribe se reunirán con representantes de organismos internacionales, para buscar soluciones concretas a un problema con severas consecuencias en la salud y el desarrollo infantil.
La iniciativa refleja el reconocimiento conjunto de que el acceso limitado al agua repercute directamente en la desnutrición infantil, las enfermedades y las oportunidades de educación, colocando a millones de personas en una situación de alta vulnerabilidad.
Durante el Foro Regional de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) de 2026, según explicó Jorge Galeano, director de la ONG Visión Mundial para El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, se lanzará la iniciativa ‘Agua Nexus’. Galeano expuso que el proyecto funcionará como “un laboratorio de innovación para movilizar financiamiento y soluciones técnicas adaptadas a contextos geográficos difíciles, desde zonas áridas hasta el altiplano”. El evento reunirá delegaciones de Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos, junto a representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
A pesar de los avances logrados en años recientes, una proporción significativa de la población latinoamericana “carece de sistemas de agua potable y saneamiento”, enfatizó Galeano al medio EFE. Esta situación persiste, especialmente, en áreas rurales y regiones con alta vulnerabilidad, como el corredor seco centroamericano, donde habitan aproximadamente 20 millones de personas que enfrentan obstáculos permanentes al acceso al agua.

La agenda del foro prioriza un enfoque integrado: garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento mediante nuevos esquemas de inversión en el sector, promover cambios regulatorios para facilitar la equidad y asequibilidad, con instrumentos innovadores, incluidas tarifas sociales, y revertir las consecuencias negativas provocadas por la contaminación, la sobreexplotación y los conflictos socioambientales, a través de mecanismos de fiscalización y regulación más estrictos.
Otro de los pilares será reemplazar los sistemas tradicionales de gestión lineal por modelos circulares, lo cual permitiría desacoplar la presión sobre los recursos hídricos del crecimiento económico y, con ello, aspirar a una transición hídrica sostenible y sin exclusión. Estas transformaciones se orientan especialmente hacia escuelas y comunidades rurales, integrando el trabajo de actores locales, nacionales e internacionales bajo el marco de la “Agenda para el Cambio”.

Los organizadores remarcan que la falta de agua segura afecta de forma directa a las niñas, los niños y las mujeres, quienes suelen ser los responsables de recolectarla, recorriendo largas distancias y limitando sus posibilidades educativas y de desarrollo. “El gobierno es el garante de los derechos en cada país, juega un rol trascendental y fundamental”, afirmó Galeano a EFE, quien aclaró que las ONG buscan colaborar con las autoridades estatales y no sustituir sus funciones, para “apoyar a quienes más sufren” la escasez.
Adaptando experiencias de otros países, la agenda contempla además la participación ocasional de actores provenientes de naciones africanas y asiáticas, como Camboya, Etiopía, Ghana, Malawi, Ruanda y Uganda, donde iniciativas similares se han evaluado y desarrollado en contextos igualmente complejos.

