Por qué la constancia y la técnica importan más que la intensidad en el entrenamiento de fuerza, según un ex fisioterapeuta militar

Por qué la constancia y la técnica importan más que la intensidad en el entrenamiento de fuerza, según un ex fisioterapeuta militar

El enfoque militar en el entrenamiento físico prioriza la funcionalidad sobre la estética, optimizando la preparación para esfuerzos reales y duraderos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión sobre el entrenamiento físico suele dividirse entre rutinas enfocadas en la estética y programas de alta exigencia que prometen resultados inmediatos. En este contexto, la capacidad del cuerpo para responder a situaciones reales, como cargar peso, mantener la postura o resistir la fatiga, suele quedar en segundo plano. Frente a esta tendencia, el enfoque militar prioriza la funcionalidad por sobre la apariencia.

En un informe publicado por Men’s Health, el ex fisioterapeuta del ejército británico Farren Morgan presentó una metodología orientada a la fuerza aplicable, disciplina y regularidad, con el objetivo de desarrollar un cuerpo preparado para rendir bajo presión.

El ejercicio “dead bugs” forma parte del plan propuesto por Farren Morgan para mejorar la estabilidad del core y el control del movimiento (Captura de video: YouTube)

Su propuesta se aleja de los entrenamientos destinados al “músculo espejo” y apunta a construir una base sólida capaz de sostener el esfuerzo cotidiano sin depender de la motivación ocasional.

La mentalidad como punto de partida

Morgan sostiene q}ue el progreso físico comienza antes de ingresar al gimnasio. Describió que muchos hombres llegan a fines de enero en una encrucijada entre mantener hábitos del año anterior o redefinir su rendimiento con objetivos concretos, y propone un cambio de identidad como eje del proceso.

Adopta la identidad de alguien que se presenta con constancia en lugar de alguien que espera a sentirse motivado o aspira a sesiones perfectas”, afirmó Morgan en declaraciones a Men’s Health.

Dentro del circuito propuesto, las flexiones se utilizan para desarrollar fuerza del tren superior sin necesidad de equipamiento complejo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según desarrolló en el análisis, en las primeras etapas, el cuerpo se adapta rápidamente, pero solo si el entrenamiento se realiza con regularidad, y subrayó que la mentalidad resulta decisiva para sostener el compromiso cuando el progreso no es inmediato.

Estructura realista y constancia semanal

El fisioterapeuta remarcó que la planificación debe ajustarse a la vida cotidiana. En ese sentido, señaló que dos o tres sesiones de fuerza estructuradas por semana son realistas para la mayoría de los principiantes y permiten la recuperación entre sesiones. A partir de esa base, el esquema puede complementarse con trabajo cardiovascular específico.

También indicó que se pueden añadir sesiones de cardio específicas junto con los días de recuperación activa, como caminar, hacerlo a paso rápido o con carga.

La intensidad puede regularse mediante zonas de frecuencia cardíaca o percepción del esfuerzo, priorizando al inicio un ritmo fácil y conversacional antes de avanzar hacia estímulos más exigentes.

Este enfoque se alinea con un estudio citado por el experto, publicado en el European Journal of Social Psychology, que identifica a la frecuencia como el factor principal para que el ejercicio se convierta en un hábito estable, por encima de la intensidad de cada sesión durante la etapa inicial.

Errores comunes que comprometen el progreso

Dentro del análisis, Morgan identificó errores frecuentes entre quienes comienzan a entrenar. “El principal error es buscar la intensidad antes de aprender la técnica adecuada, ya que esto aumenta el riesgo de lesiones y frena el progreso”, advirtió. Para corregirlo, recomendó reducir el ritmo y priorizar el control del movimiento.

Morgan advierte sobre el error de buscar intensidad antes de dominar la técnica, lo que incrementa el riesgo de lesiones y obstaculiza el avance (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro problema común es el sobreentrenamiento, especialmente al adoptar rutinas de alto volumen sin un acondicionamiento previo. En ese sentido, el especialista sugirió limitar las sesiones intensas a dos o tres por semana y evitar entrenamientos sin un objetivo definido, ya que, según señala, los esfuerzos aleatorios no producen resultados medibles.

Un plan funcional de cuerpo completo

Como alternativa, el especialista propuso un plan sencillo de cuerpo completo, basado en movimientos fundamentales. “Un formato de circuito funciona bien para principiantes porque es sencillo y ahorra tiempo”, explicó.

El entrenamiento puede realizarse en circuito tradicional, tres rondas con descansos de 60 a 90 segundos, o bajo el formato AMRAP (As many rounds/reps as possible), con un cronómetro de 15 minutos.

“El enfoque se centra en la forma, no en la velocidad”, aclaró Morgan. Dentro de este esquema, el programa incluye los siguientes ejercicios:

  • Sentadilla (8 a 12 repeticiones)
  • Peso muerto rumano (8 a 12 repeticiones)
  • Flexiones (6 a 12 repeticiones)
  • Remo con un brazo (8 a 10 repeticiones por lado)
  • Caminata del granjero (30 a 45 segundos)
  • Insecto muerto (6 a 8 repeticiones por lado)

Una rutina de cuerpo completo con ejercicios fundamentales, como caminata del granjero y peso muerto rumano, facilita un entrenamiento eficiente y accesible (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fisioterapeuta explicó que las sentadillas y las bisagras de cadera mejoran la mecánica de levantamiento seguro, mientras que los movimientos de empuje y tracción refuerzan la postura y la capacidad de carga.

En particular, destacó que los transportes con peso desarrollan la fuerza de agarre y la estabilidad del tronco, cualidades directamente transferibles a tareas cotidianas.

Para Morgan, el mantenimiento del progreso depende de la estructura y no del impulso emocional. “El impulso surge de planificar sesiones que se adapten a la vida real en lugar de depender únicamente de la motivación”, sostiene.

Además, remarcó la importancia de aceptar la incomodidad inicial como parte normal del proceso de adaptación y de sostener estándares no negociables como la buena técnica, la progresión sensata y la asistencia regular.

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