
La hora del día en la que una persona recibe un tratamiento oncológico puede parecer un detalle menor dentro de la compleja maquinaria hospitalaria. Sin embargo, una investigación reciente introdujo una variable inesperada que podría modificar la práctica clínica sin sumar costos ni tecnologías nuevas.
El momento temprano de la aplicación del tratamiento, según este estudio, influyó de manera decisiva en la eficacia de la inmunoterapia combinada con quimioterapia en pacientes con cáncer de pulmón avanzado.
El hallazgo surgió de un ensayo clínico controlado y aleatorizado que analizó a 210 personas con cáncer de pulmón no microcítico avanzado sin tratamiento previo.

Los resultados indicaron que quienes recibieron la inmunoquimioterapia por la mañana, antes de las 15 horas, lograron frenar la progresión de la enfermedad durante un período casi dos veces mayor que aquellos tratados por la tarde. La diferencia no solo apareció en el control del tumor, sino también en la supervivencia global.
El estudio se publicó en la revista Nature Medicine y se presentó como el primero de su tipo en confirmar, mediante un ensayo clínico prospectivo, que los ritmos circadianos influyen de forma directa en la respuesta a la inmunoterapia en cáncer de pulmón.
Investigaciones previas en otros tumores ya habían sugerido esta relación, pero faltaba una validación sólida en un contexto clínico controlado.
La novedad fue destacada por el prestigioso cardiólogo estadounidense Eric Topol, que afirmó en la red social X: “El momento del día para la inmunoterapia contra el cáncer se asocia con resultados importantes. Cuanto antes, mejor. Los resultados de un ensayo aleatorizado sobre cáncer de pulmón respaldan la importancia de nuestro ritmo circadiano y del sistema inmunitario”.

El reloj biológico como aliado del sistema inmune
Los ritmos circadianos regulan numerosos procesos fisiológicos, desde el ciclo sueño vigilia hasta la liberación de hormonas y la actividad metabólica. En los últimos años, la investigación biomédica también identificó su papel en el funcionamiento del sistema inmunitario. La cantidad, distribución y nivel de activación de distintas células defensivas varían a lo largo del día, lo que abre la puerta a una medicina más precisa en función del tiempo.
La inmunoterapia actúa al potenciar la capacidad del sistema inmune para reconocer y destruir células tumorales. En el caso del cáncer de pulmón, los fármacos utilizados estimulan a los linfocitos T CD8+, un tipo de glóbulo blanco clave en la respuesta antitumoral. Estos linfocitos identifican células malignas y las eliminan mediante mecanismos citotóxicos.
El estudio mostró que, durante la mañana, la proporción de linfocitos T CD8+ activos en sangre fue mayor y su nivel de agotamiento fue menor. En cambio, por la tarde, estas células presentaron signos más marcados de fatiga funcional, lo que redujo su capacidad de respuesta frente al tumor. Esta diferencia inmunológica explicó, en gran medida, por qué el mismo tratamiento produjo resultados tan dispares según el horario de administración.

Durante el ensayo, los pacientes se dividieron en dos grupos. El primero recibió la inmunoquimioterapia antes de las 15 horas, mientras que el segundo inició las infusiones después de ese horario. El seguimiento se extendió durante aproximadamente dos años y permitió comparar la evolución clínica de ambos grupos de manera sistemática.
Los datos fueron contundentes. En el grupo tratado por la mañana, el tiempo medio sin progresión de la enfermedad alcanzó los 11,3 meses. En el grupo tratado por la tarde, ese período se redujo a 5,7 meses. La resistencia al avance del cáncer prácticamente se duplicó con solo modificar la hora del tratamiento.
La diferencia también apareció en la supervivencia global. Los pacientes tratados temprano alcanzaron una mediana de supervivencia de 28 meses, frente a 16,8 meses en el grupo vespertino. Esta brecha, inusual en oncología sin cambios farmacológicos, reforzó la relevancia clínica del hallazgo.

Las tasas de respuesta a la terapia también favorecieron al grupo matutino. Casi el 70 por ciento de estos pacientes respondió al tratamiento, frente a poco más del 56 por ciento en el grupo tratado más tarde.
A pesar de esta mayor eficacia, no se registraron diferencias significativas en los efectos adversos relacionados con el sistema inmunitario, lo que indicó que el beneficio no se obtuvo a costa de una mayor toxicidad.
Un cambio simple con impacto global
Uno de los aspectos más destacados del estudio fue su potencial aplicación inmediata. A diferencia de otras innovaciones oncológicas que requieren años de desarrollo, inversiones elevadas o infraestructura especializada, este hallazgo propuso un ajuste organizativo. Programar las infusiones por la mañana no implica un gasto adicional ni una modificación del tratamiento en sí, pero podría mejorar de forma sustancial el pronóstico de los pacientes.

Los autores del trabajo subrayaron que esta estrategia representó una intervención sencilla y eficaz, capaz de integrarse rápidamente en la práctica clínica. En hospitales con unidades de día saturadas, el desafío pasará por reorganizar agendas y flujos de pacientes, pero el beneficio potencial podría justificar ese esfuerzo logístico.
“Estudios retrospectivos sugieren que las infusiones tempranas de inmunoquimioterapia en el momento del día pueden mejorar la eficacia. Sin embargo, se necesitan ensayos controlados aleatorizados prospectivos para validar su eficacia”, explicaron los científicos.
El estudio se desarrolló bajo la dirección de equipos del Hunan Cancer Hospital y la Universidad de Hong Kong, con la colaboración de instituciones de Europa y Asia. A pesar de su carácter internacional, una de las limitaciones señaladas fue que la población analizada correspondió exclusivamente a pacientes de China. Los investigadores consideraron necesario replicar el ensayo en otros contextos geográficos y culturales para confirmar la generalización de los resultados.

También destacaron la necesidad de estudios adicionales que permitan evaluar el impacto a más largo plazo y profundizar en los mecanismos biológicos que vinculan el reloj circadiano con la eficacia terapéutica. Comprender esas vías podría abrir nuevas líneas de investigación en cronoterapia oncológica, una disciplina que busca alinear los tratamientos con los ritmos internos del organismo.
El trabajo se apoyó en antecedentes previos en otros tipos de cáncer. Estudios retrospectivos en melanoma maligno y cáncer de riñón ya habían sugerido que la administración temprana de inhibidores de puntos de control inmunitario mejoraba la respuesta. Sin embargo, esos trabajos no contaban con el diseño prospectivo y controlado que ahora aportó evidencia robusta en cáncer de pulmón.
La relevancia clínica del hallazgo se potencia al considerar la carga global de esta enfermedad. El cáncer de pulmón se mantiene como una de las principales causas de muerte por cáncer en todo el mundo, y muchos pacientes reciben inmunoterapia como parte central de su tratamiento. Cualquier mejora en la eficacia, incluso sin nuevos fármacos, adquiere un valor considerable en términos de salud pública.
Este descubrimiento también obliga a repensar la organización hospitalaria desde una perspectiva biológica. Durante décadas, los horarios de tratamiento respondieron a criterios operativos, disponibilidad de personal o comodidad logística. La evidencia ahora sugiere que el cuerpo humano no responde de igual manera a cualquier hora, y que ignorar ese factor puede implicar perder oportunidades terapéuticas.

Los investigadores fueron cautos al interpretar los resultados. Señalaron que el estudio no resolvió todas las preguntas y que el vínculo entre ritmos circadianos y cáncer requiere más exploración. Aun así, el ensayo marcó un punto de inflexión al demostrar que el tiempo se convirtió en una variable clínica relevante.
“En resumen, nuestro estudio indica que la inmunoquimioterapia temprana se asocia con características mejoradas de las células T CD8 + antitumorales en comparación con el tratamiento tardío”, concluyeron los expertos.
La idea de adaptar la medicina al reloj biológico no es nueva, pero este trabajo la llevó al terreno de la oncología con datos concretos y medibles. En lugar de sumar complejidad, propuso una simplificación estratégica. Tratar antes del mediodía no cambió la droga, la dosis ni el protocolo, pero sí el resultado.
En un contexto donde la innovación médica suele asociarse a avances tecnológicos sofisticados, este estudio recordó que algunas mejoras surgen de observar con más atención cómo funciona el cuerpo humano. El tiempo, una variable omnipresente y muchas veces ignorada, apareció como un aliado inesperado en la lucha contra el cáncer de pulmón.

