Científicos uruguayos estudian bacterias del Estadio Centenario para reparar fisuras de forma ecológica

Científicos uruguayos estudian bacterias del Estadio Centenario para reparar fisuras de forma ecológica

Científicos del Institut Pasteur estudian bacterias en construcción del Estadio Centenario (Institut Pasteur)

Las bacterias del hormigón de lugares emblemáticos de Uruguay, como el Estadio Centenario, están siendo investigadas hace un año para poder reparar las fisuras que tienen. Pero, ¿cuál puede ser el vínculo entre las bacterias y esa reparación de los edificios? ¿Qué ventaja tiene este método respecto a las opciones tradicionales? Investigadores del Institut Pasteur de Montevideo trabajan hace casi un año en un proyecto que busca dar una respuesta a esa pregunta.

La tarea de estos científicos uruguayos es estudiar las bacterias presentes en el hormigón de edificios patrimoniales del país para desarrollar una forma sustentable de reparar esas pequeñas fisuras que se generan con el paso del tiempo, informó el Institut Pasteur en un comunicado.

Además del Estadio Centenario, el equipo de científicos tomó muestras del hormigón del ex frigorífico Anglo, ubicado en Fray Bentos, una ciudad limítrofe con Argentina. Estos dos edificios fueron seleccionados para los ensayos con el apoyo de la Comisión de Patrimonio del Ministerio de Educación y Cultura.

Científicos del Institut Pasteur estudian bacterias en construcción del Estadio Centenario (Institut Pasteur)

La reparación del hormigón mediante bacterias ya se investiga y se aplica en otras partes del mundo, pero el Institut Pasteur uruguayo consideró que es clave encontrar un método local. Es que las bacterias que están presentes en el hormigón son sensibles al ambiente y a la humedad, y varían según la región y las condiciones climáticas.

¿Cómo trabajaron los científicos en el Estadio Centenario? Para estudiar estas bacterias, lo que hicieron fue hisopar las superficies de hormigón que estaban deterioradas por el paso del tiempo. En estas hicieron pequeños orificios, de no más de un centímetro, para recolectar el polvo del interior del material.

A partir de esas muestras aplicaron técnicas de secuenciación genética, que permite identificar qué bacterias están presentes y cuáles son los genes que las componen.

El Institut Pasteur de Montevideo (Presidencia Uruguay)

El análisis de los genes es lo que permite seleccionar las bacterias más adecuadas para producir calcita, un mineral que es uno de los componentes del hormigón. Si en esos análisis se identifican bacterias que pueden generar calcita de manera controlada, podrían rellenar y sellar las pequeñas fisuras que se forman en el material, contribuyendo así a su reparación.

“Se trata de una forma de preservar el patrimonio histórico nacional de manera ecológica, utilizando bacterias que ya están presentes en el propio hormigón y sin alterar la estructura ni los diseños originales de los edificios”, explicó Daniela Megrian, que es investigadora de la Unidad de Bioinformática del Institut Pasteur de Montevideo y responsable de este proyecto, en declaraciones difundidas por la organización.

Otra de las personas que está involucrada es el ingeniero Jean Ducasse-Laapeyrusse, que es especialista en conservación de hormigón patrimonial de Francia.

El Frigorífico Anglo en Fray Bentos, Uruguay (MEF)

El sellado de hormigón con bacterias podría tener ventajas frente a los métodos tradicionales de reparación, que suelen utilizar compuestos químicos que no siempre son compatibles con los materiales originales, explicó el Pasteur. Esto deriva en que la duración de las reparaciones sea menor y que se generen nuevos daños con el paso del tiempo.

Los investigadores llevan casi un año trabajando en este proyecto y se encuentran todavía en una etapa inicial. Lo que buscan en este momento es financiación para profundizar los estudios y avanzar hacia la implementación futura de este tipo de reparaciones en el país.

Más allá del viejo frigorífico Anglo y del Estadio Centenario, los investigadores hicieron una lista de 20 sitios del país que les interesa que sean muestreados. “En este momento lo que estamos haciendo es analizar estas muestras e identificar cuáles son las bacterias que encontramos allí. Luego pasaremos a una etapa posterior para testearla y ver si efectivamente hacen lo que queremos que hagan”, explicó Megrian, al noticiero Subrayado de Canal 10.

“Esta es una opción más [de reparación], pero lo positivo de esta estrategia es que es duradera porque los materiales son muy compatibles. Estamos hablando, por ejemplo, de carbonato de calcio que se encuentra naturalmente ahí. O sea que no hay problema de compatibilidad de los materiales, como podría haber con una pintura –que a veces no lo es porque tiene poca duración–. Es poco invasivo, no altera los colores ni la superficie y es el tipo de conservación que uno espera en el patrimonio”, dijo.

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