El lanzamiento de Mujer Salvaje representa un momento especial en la carrera de Coki Ramírez, quien apuesta por un mensaje de resiliencia femenina a través de la música. La canción cuenta con la participación póstuma de Alejandra “Locomotora” Oliveras, boxeadora y séxtuple campeona mundial, y se instala como un homenaje avalado por sus hijos, Alejandro y Alexis.
En una entrevista exclusiva con Teleshow, la cantante profundizó en el proceso creativo del tema, su impacto personal y el regreso como solista con una presentación en la sala Music Mansion del Teatro Premier el próximo 27 de marzo.
—¿Cómo vivís este momento con “Mujer Salvaje”?
—Es una canción que quiero que escuchen todos, todas, especialmente las mujeres. Siento que tenemos muchas virtudes; cuando escribo, trato de resaltar lo bueno, cualidades que reconozco en mí, en mi madre, hermanas y en muchas mujeres que admiro, para sobrellevar problemas y la vida misma. Me inspiré hace unos años con esta canción.
— ¿Cuándo la compusiste?
—Sería mentira si te digo una fecha. La compuse hace bastante, la letra y la música quedaron guardadas, esperando. Hace un año, la releí y sentí que era el momento de mostrarla. Pensé en los arreglos y el ritmo. Al leerla, enseguida me vino Alejandra “Locomotora” Oliveras a la cabeza, porque la seguía en redes. A los cuatro días de eso, me la crucé en un pasillo de Telefe y le conté que quería compartir la canción con ella. Se emocionó mucho, leyó la letra y se identificó. Me dijo que no podía creerlo, que era genial la idea de participar.
—¿Cómo fue ese primer acercamiento con Oliveras?
—Nos dimos un abrazo enorme. Le dije que iba a trabajar en los arreglos con mi director musical. Después, charlamos mucho por teléfono y me envió varios audios para armar su participación y su voz.

—En ese momento ella compartía muchos videos motivacionales en redes.
—Sí, tenía dos millones de seguidores por toda América. Era campeona mundial, poseía un Récord Guinness, la seguían mucho. Lo que te cuento pasó alrededor de marzo del año pasado, si no me equivoco. Todo fue tomando forma: comencé a producir, contraté al director del videoclip, conseguí el ring, armamos la historia.
—¿Eso sucedió antes de que ella apareciera en “En el barro”?
—Claro, fue antes. No sé si ya estaba grabando ese programa o si ya lo había terminado. Cuando todo estaba listo para el videoclip, Alejandra se fue a Santa Fe porque estaba con temas de la legislatura y una reforma política. Una semana antes de grabar, ocurrió lo que ocurrió, su muerte. Al principio pensé que era una broma, fue inesperado. Hasta hoy cuesta creerlo.
— ¿Cómo fue recibir esa noticia y qué hiciste después?
—Me quedé consternada. Entre bronca y dolor, dejé pasar un tiempo prudente, tomé el auto y fui a Santa Fe a ver a sus hijos, Alejandro y Alexis. Les conté todo lo que planeábamos con su mamá, les compartí audios y mensajes entre nosotras. Todos estuvimos de acuerdo: esto era lo que ella quería, y los chicos se mostraron agradecidos de mantener viva su memoria y energía. Me autorizaron a usar su voz, que ya estaba grabada en la canción. Así terminó siendo un homenaje a Alejandra, a su fortaleza.

— ¿Su participación ya estaba grabada en la canción?
—Ella ya me había mandado sus voces, las muestras para que participara estaban listas.
—¿Llegó a escucharla ¿Cómo reaccionó?
—Si, yo le había preparado una muestra, le dije dónde iba la voz de ella y quedó fascinada, feliz de la vida. Lo que no alcanzamos fue a grabar el videoclip juntas; lo hicimos con imágenes que los hijos buscaron, y fue muy emotivo para ellos. El resultado fue un compendio de anécdotas y recuerdos de Alejandra, para rendirle tributo. La canción salió para las fiestas, y ahora en verano decidí empezar a comunicar pensando en el show de marzo en el Teatro Premier, que es mi primer “Calle Corrientes” como solista.
— ¿Cómo te preparás para esa presentación del 27 de marzo?
—Es la primera vez que me presento sola ahí, después de años compartiendo escenarios con otros artistas y figuras, haciendo Café La Humedad o participando en festivales y eventos privados. Mi carrera me dio muchas cosas buenas, así que poder transmitir un mensaje así me llena de alegría. Creo que el arte es dejar un mensaje, entre tantas canciones que hoy tienen letras feas o vacías. Aunque sea polémico, muchas letras actuales son terribles. Siempre intento dejar un buen mensaje, porque no sabemos hasta cuándo vamos a estar.
— Siempre fuiste más melódica. ¿Por qué elegiste el cuarteto para este tema
—Esta canción es, en efecto, un cuarteto. Yo hago muchos estilos: folclore, bachata, bolero, melódico. Pero en esta ocasión, la fuerza de la historia requería un ritmo así. Hablando de Alejandra, tenía que ser fuerte y alegre.
— ¿Ya tenés definido cómo formará parte la “Locomotora” Oliveras en el show?
—La única manera posible es a través de los audios, de la canción, de su voz grabada, que tiene una energía que estremece. Sus hijos, Alejandro y Alexis, estarán invitados esa noche en el teatro. Voy a interpretar el tema con su voz presente, tanto en el video como en la versión en plataformas. Seguramente esa noche voy a cantar esa canción más de una vez, porque la amo.

— Recién dijiste que las letras actuales son terribles. ¿Por qué percibís de esa manera la música que escuchan los más jóvenes?
—Es difícil generalizar, pero muchas letras hoy, si las pasás al papel, son irreproducibles. La música influye en el subconsciente de la gente. A veces quienes crean esas canciones no toman conciencia. No todo es venta de entradas y dinero, para mí no vale todo en el arte. Hoy cualquiera puede llamarse artista o cantante. Muchas veces hay melodías geniales, pero cuando leés la letra, no suman nada. Antes, al menos, los temas hablaban de amor o desamor; ahora muchas veces es terrible.
— En tu próximo show harás un recorrido por distintas etapas de tu carrera. ¿Cómo elegiste el repertorio?
—La idea es repasar mis veinte años de carrera, incluyendo un poco de cada género. No entran todas las canciones, así que intento incluir al menos un pedacito de cada una.
— También estás con la conducción del ciclo “Se Siente Argentina” en la TV Pública, ¿cómo te sentís en tu rol televisivo?
—Nunca imaginé sentirme tan cómoda. Es como mi lugar natural. No soy periodista, pero como artista, las entrevistas fluyen porque pregunto lo que, como colega, me gustaría saber de otros músicos. Creo que genero mucha empatía y la gente lo percibe. No pensé que me gustaría tanto.

— Trabajaste mucho tiempo en televisión con Marcelo Tinelli. ¿Se compara a tu etapa actual en TV Pública
—Son experiencias distintas. Con Marcelo fue genuino, pero aquel programa se medía minuto a minuto, con la presión del rating. Ahora es más tranquilo, y el foco es que el artista se exprese y cuente su historia, no que los números dominen el contenido.
— ¿Vas a seguir en “Se Siente Argentina” este año?
—Sí, seguimos en vivo de lunes a lunes, en horario central, presentando la previa de festivales como Cosquín, Jesús María y el Chamamé. Terminamos el 15 de marzo y después seguimos con invitados en el piso los fines de semana. También hay una propuesta para un programa nuevo en TV Pública. Estoy muy agradecida de que el canal haya confiado en mí y valorado mi personalidad para darme esta oportunidad.
— Desde ese doble rol de conductora y artista, ¿qué opinás sobre la presencia de políticos en festivales como el de Jesús María
—Muchos artistas no quieren opinar porque ven el escenario como un espacio sagrado, para el arte. Pero detrás de cada artista hay una persona, y yo tengo mis opiniones. No me gustan los grises; cuando tengo que opinar lo hago como mujer y como artista. Me ha pasado que en medio de un show te suben a un político sin avisar, y no es cómodo. Pero si es al revés, si invitás alguien a cantar, es distinto. A veces yo lo hice con algún intendente. Creo que se exagera la gravedad de esas situaciones. La gente se enoja según su postura política, pero para mí no es tan grave.
— ¿Alguna vez te propusieron ser candidata
—No, nunca. Mi hermana, que es mi manager, una vez me contó que llegó un mensaje a Instagram invitándome a sumarme a un espacio. Pero no, no me meto en política. Me interesa lo que pasa en el país y amo Argentina, pero no podría dedicarme a eso. Soy tajante, no me gustan los grises ni en política. Paso totalmente de ese tema.

— En el pasado, cuando estabas en el Bailando, se te vinculó con Tinelli. Hace poco te preguntaron por Milei. ¿Cómo lo tomás?
— Aclaré muchas veces que con Tinelli no pasó nada, que era todo televisivo, parte de un juego. La química era real, pero era eso: televisión. Y por lo de Milei, me acuerdo cómo empezó eso. Yo salía del canal feliz, eufórica, porque creo que había sido mi debut y como buena cordobesa me puse a hablar en broma. Y bueno, salió el tema del sexo tántrico y de no sé qué y dije sí, habrá que probar, pero fue todo como en tren de broma. No se porque se armó semejante revuelo. Es como que si sos mujer, viste, tienen que saber con quién te estás acostando o no. Y eso es agotador, porque este país es tan machista, que si yo fuese hombre, no me harían esas preguntas. Es agotador, si sos mujer y soltera, como estoy yo, automáticamente te vinculan con quien sea. Ya lo tomo con humor, hasta si mencionás una cena con alguien famoso lo sacan de contexto. Si me invitaran Milei, Karina Milei o Donald Trump, iría encantada, porque me gusta hablar con personas interesantes. Pero siempre se interpreta distinto porque sos mujer. Que piensen lo que quieran, yo vivo tranquila y trabajo mucho.
— Cuando estabas en “Bailando por un Sueño” tuviste mucha exposición mediática. ¿Cómo ves esa etapa ¿Te gustaría volver a ese nivel de visibilidad?
—En ese entonces, alejarme un poco fue una buena decisión. Soy libre y puedo elegir. No la pasé mal, pero tanta fama afecta tu salud: muchas horas sin dormir, era una locura. Lo sobrellevé porque tenía el apoyo de mi familia y la certeza de que mi rumbo es cantar. Decidí alejarme un poco para cuidar mi salud. Ahora llevo una vida tranquila, trabajo y descanso. No debo plata (ríe), estoy muy bien así.

