
Emiliano Martínez se estrenó en el arco de la selección argentina el 4 de junio de 2021 en un empate 1-1 contra Chile por las Eliminatorias Sudamericanas, pero su primera convocatoria para vestir esta camiseta se remonta a muchos partidos atrás. Y tampoco el antecedente se vincula a la primera suplencia con Lionel Scaloni al mando ante Alemania (2-2), en octubre de 2019. El arquero sembró la semilla que terminó con la Copa del Mundo en sus brazos hace 15 años, cuando estaba de vacaciones en su Mar del Plata natal y fue citado de emergencia por Sergio Batista para dos amistosos ante Nigeria y Polonia, que le dieron la posibilidad de mostrarse en el ámbito de la Mayor.
La historia oculta detrás de ese llamado lo cuenta Martín Tocalli en una de las 100 historias que conforman la biografía de Lionel Scaloni, escrita por Diego Borinsky. El fragmento en cuestión exploró la conexión entre Hugo Tocalli, su hijo y el Gringo, ya que Tocalli padre era colaborador principal de José Pekerman cuando vio a un joven Scaloni con la camiseta de Estudiantes y lo citó con vistas al Mundial Sub 20 de Malasia 1997. Martín heredó su legado y en 2011 se incorporó al staff liderado por el Checho Batista.
“El modo en que Martín Tocalli entrenó por primera vez a Emiliano Martínez es de película”, se adentró el escritor y periodista sobre el episodio que incluyó un viaje de 8.000 kilómetros hasta Nigeria. Y así sigue el relato del protagonista: “En 2011, yo estaba en la selección con el Checho Batista. Previo a la Copa América había que jugar con Nigeria y Polonia dos amistosos arreglados de antes. Viajamos con un equipo B, los titulares se quedaron en la Argentina entrenando. Fuimos a cumplir. Los arqueros eran (Adrián) Gabbarini y Ustari; a mí, Oscar siempre me gustó, y era su regreso. Estábamos haciendo un picado, Oscar fue a buscar la pelota al costado, pisó en un pozo y se rompió los ligamentos”.

La Celeste y Blanca estaba a pocos días de afrontar el Grupo A de la Copa América 2011, donde quedó eliminada por penales ante Uruguay en Santa Fe. Antes de su participación, goleó 4-0 a Albania en su despedida antes del torneo. Todos los focos estaban ahí. La inoportuna lesión del actual arquero de Inter Miami dejó a Gabbarini como única alternativa en el puesto para el primer duelo, que se iba a disputar en 48 horas en el Estadio Nacional de Abuja, la capital de Nigeria. “¡Era un papelón!”, sintetizó Tocalli.
El nombre del Dibu emergió en la mente de él y Batista por un motivo burocrático, más allá de ser un joven de 18 años que empezaba a desplegar sus primeras armas en las Inferiores del Arsenal de Inglaterra: “El tema era que para entrar a Nigeria necesitabas visa. Nos miramos con el Checho, mientras Oscar lloraba en el piso del dolor, y ambos dijimos: ‘El Dibu’. Él había estado en el Mundial de Nigeria y tenía visa. Lo llamamos y estaba en Mar del Plata de vacaciones”. Emiliano fue el titular de la Argentina en la Copa del Mundo juvenil de 2009 hasta la derrota contra Colombia en octavos, luego de obtener la clasificación en el Sudamericano de ese mismo año en Chile.
La crónica escrita el 31 de mayo de 2011 en el medio marplatense La Capital aporta mayores detalles sobre el “vuelo privado puesto de urgencia” que partió desde La Feliz a las 14:35 horas con destino a Ezeiza y, desde allí, hasta Abuja. Este es un trayecto que, usualmente, demora entre 20 y 25 horas. La Argentina jugaba a las 15 del 1 de junio ante Nigeria. No había tiempo que perder.

De hecho, Tocalli hijo relató la carrera contrarreloj para que Martínez baje del avión y sea suplente en el amistoso: “Como llegaba casi sobre el partido, lo fueron a recibir al aeropuerto de Abuja dos empleados que no lo conocían, así que aparecieron con un cartel con su nombre. Nosotros estábamos en la cancha, yo hacía la entrada en calor con Gabbarini, y de golpe llegó el Dibu, se metió corriendo al vestuario y al toque entramos y se sentó en el banco de suplentes”.
El tricampeón del mundo cayó 4-1 por los goles de Ikechukwu Uche, Victor Obinna y Emmanuel Emenike, mientras que el único gol de la visita fue anotado por Mauro Boselli. Ese equipo formó con Adrián Gabbarini; Pablo Zabaleta, Federico Fazio, Ezequiel Garay, Emiliano Insúa; Mario Bolatti, Alberto Tino Costa, Fernando Belluschi; Nicolás Gaitán, Diego Perotti, y el propio Boselli. Emiliano Martínez integró el banco ese día y el 5 de junio en Varsovia, en lo que fue derrota 2-1 contra Polonia. Compartió concentración con otros jugadores como Franco Jara, Marco Ruben, Jonathan Cristaldo y Mauro Formica, entre otros.
Más allá de los resultados adversos, el Dibu imprimió su sello en el puñado de prácticas que tuvo y, desde ahí, Martín Tocalli le puso más la lupa: “Ya era un animal, una bestia, pero todavía era un nene; en esos entrenamientos con nosotros estuvo muy bien, se mostraba con ganas y personalidad como diciendo: ‘Che, estoy acá’. Con apenas 18 años, se hacía notar. Le seguí el rastro cuando me fui de la selección y al volver a la AFA, con Sampaoli, lo tenía presente; el tema era que atajaba poco en su equipo”.

El guardameta registró cesiones en Oxford United, Sheffield Wednesday, Rotherham United, Wolverhampton, Getafe y Reading hasta que finalmente otra accidente le dio la oportunidad de mostrarse en el Arsenal. Bernd Leno fue chocado por Neal Maupay en un cruce ante Brighton y sufrió un esguince de ligamento moderado en la rodilla derecha, que lo obligó a un parate de cuatro a seis semanas. Fue el momento de Emi. Ganó las finales ante Chelsea y Liverpool por la FA Cup y la Community Shield, esta última 5-4 en los penales (Rhian Brewster estrelló su tiro en el travesaño). De igual manera, los Gunners apostaron por Leno y dejaron ir a su hijo pródigo al Aston Villa por 20 millones de libras (más de USD 27.000.000), transformándose en el arquero argentino más caro del mundo.
Ese salto a los Villanos le permitió lucir su talento partido tras partido y la primera suplencia en la fecha FIFA de octubre de 2019 comenzó a allanar su camino en una posición que no tenía un dueño claro. Desde aquel amistoso contra Alemania al último encuentro de 2020 contra Perú por Eliminatorias, pasaron Franco Armani (4 partidos), Agustín Marchesín (2) y Esteban Andrada (2).
Esos cuatro duelos de Armani fueron los últimos de la seguidilla y, en la previa a la Copa América 2021, al hombre de River Plate le seguía dando positivo el PCR por Covid 19 y no podía jugar. Por este motivo, Martínez fue titular frente a Chile en Santiago del Estero y nunca más soltó los tres palos. ¿Qué hubiera pasado si no existía ese imponderable? Lo responde Martín Tocalli: “Siempre estuvimos conformes con las actuaciones de Franco, pero el Dibu ya lo había emparejado, y habíamos charlado con Leo (Scaloni) que era el momento de poner al Dibu, más allá de la situación de Franco. El Dibu igual iba a atajar”.

El entrenador de arqueros es una de las personas que comparte más tiempo con el bonaerense, lo aconseja en instancias decisivas, como las series de penales, y resume en algunas líneas las fortalezas de un futbolista vital para lograr el Mundial, las dos Copas América y la Finalíssima: “Tiene una cabeza tremenda, duelo uno versus uno, juego aéreo, te da tranquilidad con los pies. La cabeza tiene que ver con no dudar en la toma de decisiones, y el Dibu se anima siempre. Les transmite seguridad a sus compañeros, miran para atrás y saben que hay arquero”.
El resto ya es historia. Un hombre que acumuló 40 vallas invictas en 57 partidos habla por sí solo con esos números. Y más cuando a sus espaldas hay momentos que todos los hinchas recordarán. Su perfil extrovertido en la cancha se complementa al “mirá que te como, hermano” en la tanda desde los doce pasos ante Colombia, que metió a la Albiceleste en la final de la Copa América 2021 con tres tapadas a Davinson Sánchez, Yerry Mina y Edwin Cardona. Y sus estiradas para despejar los disparos de Virgil van Dijk y Steven Berghuis en cuartos de la Copa del Mundo ante Países Bajos y a Kingsley Coman en la definición contra Francia lo terminó de elevar entre los mejores jugadores de la historia argentina con el buzo de arquero.

