Romina Manguel se prepara para otra temporada en radio y televisión: “Trato a mis programas como a mi casa”

Romina Manguel se prepara para otra temporada en radio y televisión: “Trato a mis programas como a mi casa”

Romina Manguel se prepara para volver a ser parte de la radio y la televisión en este 2026

A pocos días de un nuevo festejo de cumpleaños, Romina Manguel atraviesa uno de esos momentos bisagra en los que la experiencia, la pasión intacta y el deseo de seguir aprendiendo se combinan para dar forma a una etapa de plenitud profesional. En plena preparación para el inicio de una nueva temporada de sus ciclos radiales y televisivo, la periodista se muestra entusiasmada, reflexiva y profundamente conectada con el oficio que eligió desde muy joven y que, con los años, terminó por convertirse en una parte esencial de su identidad.

El regreso a la radio la encuentra especialmente movilizada. No es un medio más en su recorrido: es el lugar donde todo empezó. A los 16 años, cuando todavía era una adolescente, atendía los teléfonos de los oyentes y daba sus primeros pasos en un universo que nunca más abandonaría. Ese recuerdo aparece cargado de emoción y explica, en gran parte, el apego que siente por la radio, a la que define como un espacio íntimo, cercano, casi artesanal, donde la palabra todavía conserva un valor central.

Su trayectoria es tan extensa como diversa. Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador, su camino en los medios fue construyéndose de manera gradual y sólida. Trabajó como productora ejecutiva en programas radiales, fue columnista especializada en temas judiciales tanto en FM como en AM y durante seis años escribió sobre política en la revista Veintiuno. Además, integró el equipo de investigación de Jorge Lanata, una experiencia que marcaría para siempre su forma de entender el periodismo. En televisión, su figura se consolidó en ciclos emblemáticos como Periodismo para Todos y Animales Sueltos, donde se destacó por su capacidad de análisis, su rigor y su mirada crítica.

Hoy conduce No dejes para mañana en Radio Con Vos, de 17 a 19, un programa que ya cumple cinco años al aire y que representa para ella un verdadero espacio de consolidación profesional y personal. El equipo que la acompaña —Agustín Álvarez Rey, Guido Carelli, Natalia Maderna, el productor Emilio Fernández, Valen Ferreira y el consultor Facundo Nejamkis— es parte fundamental de esa construcción. “Me gusta volver a esa cosa de equipo chico, fuerte, sólido, que nos conocemos hace muchos años. Hacer el regreso a mí me encanta. Es espectacular. Y además consolidarlo: este es el quinto año”, resumió con orgullo.

Romina Manguel, Maxi Montenegro y Tato Young, en una emisión de

La propuesta del ciclo busca correrse del clima de tensión permanente que domina buena parte de la agenda mediática. Ella lo explica con una imagen cotidiana y elocuente: “Está todo bastante áspero afuera como para que pongas la radio cuando volvés de laburar, en el bondi o manejando, y escuchás gente indignada en una mesa. Me parece que esa no va más”. En ese sentido, el tono cálido y la cercanía con la audiencia se transformaron en una marca distintiva de la emisora en la que comparte grilla con figuras como Diego Iglesias, Ernesto Tenenbaum, Reynaldo Sietecase y Ale Bercovich. “Tenemos muchos matices, pero más puntos en común que en disputa”, destacó sobre la identidad colectiva de la radio.

En paralelo, Romina se prepara para una nueva temporada de A confesión de parte, su ciclo semanal de entrevistas que este año celebra una década y fue declarado de interés general por la Legislatura porteña. Tras diez años en Milenium, el programa desembarca en Splendid 990 (domingos de 11 a 12) sin perder su esencia: la charla profunda, sin apuros ni golpes de efecto. “Me pone súper contenta tener una hora a la semana para hablar en profundidad, sin buscar el título ni cortar al invitado. Es como decir: tomémonos un café y charlemos. A mí me encanta charlar, me parece un arte que pocos saben hacer en radio”, reveló. La espontaneidad y el respeto por el otro son pilares de su conducción: “Estamos todos corriendo toda la semana. ¿En qué momento nos sentamos a pensar dónde estamos parados?”.

El reconocimiento que fue construyendo a lo largo de los años se refleja también en el vínculo con sus entrevistados y colegas. “Después de tantos años, te respetan porque saben que no sos alguien que pasa cinco minutos ni que busca fama. Yo empecé a laburar a los 16, sirviendo café, hice todo el caminito que había que hacer”, recuerda, con la autoridad que da la experiencia.

Ese recorrido también la devuelve a la televisión. En 2026, Opinión Pública regresa a la pantalla de Canal 9 en su quinto año, esta vez con un cambio clave: pasa de los domingos a los miércoles y se enfrenta al desafío del prime time. “Es un desafío que me encanta”, admitió. El clima distendido es parte de la impronta del ciclo: “Lo hago en zapatillas”, dice entre risas, y agrega una definición que atraviesa toda su manera de trabajar: “Trato a mis programas como a mi casa. La gente que viene es como si viniera a mi casa: hay gente que te cae mejor, gente que te cae peor, pero no dejás de invitarlos”.

Romina Manguel en un instante de su programa de entrevistas que este año cambia de dial, de Milenium a Splendid

Con una mirada crítica y nostálgica, reflexionó sobre los cambios en la formación periodística. Evocó sus años en la redacción de Veintiuno y en el equipo de investigación de Lanata, donde el aprendizaje se daba de manera casi natural, en el intercambio cotidiano con colegas y referentes del oficio. “Daba vuelta la silla y estaba Caparrós; miraba para otro lado y estaba Martín Sivak; Marcelo Zlotogwiazda, el propio Lanata. No tenía Google, tenía a estos tipos para preguntarles”, recordó. Frente al presente, marcado por el trabajo remoto, expresa su preocupación: “Hoy muchos laburan solos desde sus casas. Antes, los compañeros también cumplían un rol formativo que hoy no sé quién lo cumple”.

Sin caer en excusas, reconoció las dificultades del contexto actual: “Es difícil pensar en periodismo de calidad en estas condiciones. La formación es clave, y hoy no veo claramente dónde se da si no es leyendo, equivocándose, practicando, saliendo a la calle”.

Lejos de cerrarse, Romina se muestra curiosa frente a los nuevos lenguajes. Su experiencia en una radio que transmite por streaming despertó su interés por este nuevo canal de comunicación: “Le tengo ganas. Sé que es un lenguaje que me falta aprender, y eso me genera curiosidad”.

El vínculo con su audiencia también se extiende a las redes sociales, que maneja personalmente. Allí responde mensajes y enfrenta a los haters con ironía y sin dramatizar: “Sí, manejo mis redes. A veces para el orto, qué sé yo. O me dicen: ‘¿Qué necesidad?’. Porque sí, tengo ganas. Me divierte porque, en general, los haters no tienen muchos argumentos. ‘Sos una boluda’, ‘no me gustas’, ‘estás gorda’, ‘estás flaca’, ‘estás linda’, ‘estás fea’. Ajá, ¿Y qué cambia eso cuando discutamos? Y en general no discuten, no hay discusiones interesantes de política, de argumentos. Me divierte cuando la discusión va por otros… ‘Ah, sos una boluda’, dale, sí. Y eso no quita que vos sos un facho. La verdad que yo puedo ser toda la boluda que quieras, pero a vos lo facho no te lo saca nadie. Sí, me divierte. La verdad que me divierte».

Romina Manguel levanta el premio a labor periodística por su programa Opinión Pública. Detrás, retirándose, una de las hijas de Jorge Lanata (RS Fotos)

Uno de los reconocimientos a su trabajo de 2025 llegó cuando recibió el Martín Fierro a Mejor labor periodística femenina por Opinión Pública. Aquella noche quedó grabada por una imagen que dio que hablar: subió al escenario acompañada por Bárbara y Lola, las hijas de Jorge Lanata. “Son mi familia. Estábamos en la misma mesa. No fue una provocación. Eran las hijas de mi amigo, las conozco desde que nacieron”, aclaró luego, conmovida.

Atenta a la actualidad política, Manguel no esquiva definiciones. Consultada por la presencia de Javier Milei en el espectáculo de Fátima Florez, fue contundente: “No me gusta. Me preocupan las cosas que hace cuando tiene injerencia en la gestión. Entiendo las críticas, el timing, lo que está pasando en la Patagonia, en Chubut, y verlo arriba de un escenario. A mí me parece horrible”. Sobre lo que viene, anticipa un año intenso: “Sin ser electoral, la gestión va a quedar más expuesta. Me interesa. Me parece que va a ser un año espectacular”.

El recuerdo de Jorge Lanata, figura clave en su vida profesional, aparece inevitablemente. ¿Qué diría hoy? Manguel duda y sonríe: Primero creo que sentiría una reivindicación en lo que tuvo que ver con las condenas en las causas de corrupción, porque fue un tipo que le puso el cuerpo junto con su equipo de ese momento, y entonces sentiría una reivindicación. Y de Milei tenía posiciones ambivalentes, pero lo mejor que tenía Jorge era que era impredecible. Entonces, cualquier cosa que yo pueda creer que Jorge hubiese dicho en este momento, seguro me hubiese equivocado”.

Con la misma pasión de aquella adolescente que atendía teléfonos, Romina Manguel encara un nuevo año, reafirmando una forma de hacer periodismo que apuesta al pensamiento crítico, la charla honesta y la construcción colectiva. Una voz que, lejos de agotarse, sigue encontrando motivos para decir, escuchar y volver a empezar.

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