
Los motociclistas concentraron 247 muertes en las carreteras de Costa Rica entre enero y agosto de 2026, una cifra que representa el 58% de las 425 personas fallecidas en el sitio de accidentes de tránsito durante ese período, según los registros del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). El dato sitúa a quienes viajaban en motocicleta como el grupo con mayor cantidad de víctimas mortales en las vías del país durante los primeros ocho meses del año.
La advertencia se conoce mientras el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) identifica como un problema la actuación de grupos de motociclistas que realizan piruetas, bloquean la circulación de otros vehículos y, en algunos casos, agreden a conductores que reaccionan ante esas conductas. Las autoridades indicaron que estos hechos pueden derivar en infracciones de tránsito, sanciones administrativas o investigaciones penales, según las circunstancias de cada incidente.
El jefe de la Unidad de Investigación de la Sección de Delitos contra la Integridad Física y Tránsito del OIJ, Víctor Moreno, sostuvo que este tipo de grupos pasó a ocupar un lugar relevante entre las situaciones que afectan la seguridad vial. “Ahora lo que está de moda es el grupo de motociclistas que van haciendo piruetas y van obstruyendo el libre paso”, explicó el funcionario durante una conferencia de prensa.
El exceso de velocidad fue la principal causa asociada a accidentes mortales
Los datos del MOPT señalan, según El Observador, que el exceso de velocidad fue la causa asociada con más fallecimientos en accidentes de tránsito entre enero y agosto de 2026, con 146 muertes. La invasión de carril apareció después, con 81 víctimas, mientras que la imprudencia del conductor se relacionó con otros 66 fallecimientos registrados en el lugar de los hechos.
Las estadísticas oficiales permiten establecer la cantidad de personas que murieron en el sitio de los accidentes y el tipo de vehículo en el que viajaban. No obstante, los registros no detallan cuántos de los motociclistas fallecidos participaban en carreras ilegales, circulaban a velocidades excesivas o efectuaban maniobras peligrosas al momento del siniestro.

La proporción de víctimas que se desplazaban en motocicleta revela que casi seis de cada diez personas fallecidas en carretera durante el período analizado viajaban en ese medio de transporte. Ese resultado coincide con la preocupación expresada por el OIJ ante prácticas que pueden elevar el riesgo no solo para los motociclistas, sino también para los demás usuarios de las vías.
Las piruetas pueden causar accidentes y afectar a otros usuarios de la vía
Moreno explicó que los incidentes vinculados con estos grupos no se limitan a la obstrucción del tránsito o a las maniobras realizadas sobre la carretera. El investigador señaló que existen situaciones en las que otros conductores hacen sonar la bocina ante el bloqueo de la vía y luego reciben agresiones o sufren daños en sus vehículos.
“En muchos de estos casos las personas tal vez les pitan y termina en que estos conductores de las motos agreden a los usuarios que van a su casa, al trabajo o le hacen un daño al vehículo”, señaló Víctor Moreno a El Observador. La advertencia abarca a quienes utilizan las carreteras para desplazarse por motivos personales o laborales y encuentran dificultades para continuar su trayecto.
El funcionario también confirmó que algunas de las conductas observadas ya provocaron accidentes con consecuencias graves. Los riesgos alcanzan a quienes ejecutan las maniobras y a las personas que circulan cerca de ellos, debido a que una pérdida de control o una invasión de espacio puede afectar a más de un vehículo.
“Se ha dado, por ejemplo, que van haciendo algún tipo de maniobra que no es permitida por ley como levantando la motocicleta en una llanta”, indicó Moreno. La referencia apunta a las piruetas en una sola rueda, una conducta que no está permitida por la legislación vigente.
El jefe policial recordó que este año se aprobó una reforma a la Ley de Tránsito dirigida a quienes utilizan vehículos para realizar piruetas, malabares y otras prácticas que no corresponden a la conducción habitual. La normativa permite que las autoridades intervengan cuando los hechos constituyen una infracción de tránsito o un delito.

Entre las medidas administrativas que pueden aplicarse figura la inmovilización del vehículo, aunque la decisión dependerá de las condiciones de cada caso. La eventual respuesta penal también estará sujeta a la conducta investigada y a las consecuencias que haya provocado.
El OIJ aún no realiza operativos específicos contra estos grupos
Moreno reconoció que las carreras ilegales, conocidas como piques, aún ocurren en Costa Rica, aunque sostuvo que se presentan con menor frecuencia que en años anteriores. La persistencia de estos eventos se suma a la circulación de grupos que realizan maniobras peligrosas o bloquean el paso de otros vehículos.
El OIJ mantiene coordinaciones con la Policía de Tránsito para efectuar controles de alcohol en carretera. Esas acciones forman parte de las labores destinadas a detectar conductas que pueden poner en riesgo a conductores, pasajeros y peatones.
Pese a esas coordinaciones, el investigador indicó que todavía no se han concretado operativos específicos contra los grupos que participan en carreras ilegales o circulan a velocidades excesivas. La advertencia de las autoridades se produce en un contexto en el que los motociclistas representan la mayoría de las víctimas mortales contabilizadas en el lugar de los accidentes de tránsito durante los primeros ocho meses de 2026.

