
La frecuencia con la que una persona va al baño puede variar a lo largo del tiempo y no existe una cantidad única de deposiciones que pueda considerarse normal para todos.
Un aumento repentino respecto del patrón habitual puede estar relacionado con la alimentación, el estrés, los viajes, la actividad física o determinados medicamentos, de acuerdo con distintos gastroenterólogos consultados por Men’s Health.
Los especialistas señalaron que los cambios ocasionales suelen ser transitorios, aunque una modificación persistente en la frecuencia, el volumen o la consistencia de las heces puede requerir una evaluación médica.
La aparición de determinados síntomas junto con las alteraciones intestinales también puede indicar la presencia de una afección digestiva que necesita atención.
La frecuencia habitual puede variar entre personas
Según Jordan Karlitz, profesor clínico de medicina y gastroenterología en la Universidad de Colorado Anschutz, la mayoría de las personas presenta entre tres deposiciones por semana y tres al día. Dentro de ese rango existe una amplia variación individual, por lo que la frecuencia aislada no permite determinar si existe un problema.

Para Anish Sheth, gastroenterólogo y autor del libro What’s Your Poo Telling You? adquiere mayor importancia cualquier modificación respecto de la rutina habitual.
Una persona que durante años evacuó una vez al día y comienza a hacerlo tres o cuatro veces diariamente durante dos semanas debería prestar atención a ese cambio, incluso cuando las deposiciones no sean completamente líquidas.
Alimentos y medicamentos pueden modificar las deposiciones
Uno de los primeros aspectos que los especialistas recomendaron revisar es la alimentación de los últimos días. El aumento del consumo de café o alcohol, así como ciertos productos con edulcorantes artificiales, puede favorecer deposiciones más blandas y frecuentes. Karlitz señaló especialmente al sorbitol, utilizado en algunos alimentos y productos endulzados.

La cantidad y el tipo de fibra también pueden influir. Christine Lee, gastroenteróloga de Cleveland Clinic, explicó que los alimentos ricos en fibra insoluble, entre ellos determinadas verduras, productos con salvado de trigo y cereales integrales, pueden incrementar el volumen de las heces y favorecer evacuaciones más frecuentes.
Los medicamentos nuevos constituyen otro factor que conviene considerar. Karlitz indicó que los antibióticos pueden alterar el equilibrio habitual de microorganismos del tracto gastrointestinal y provocar cambios en las deposiciones.
Cuando no existen modificaciones recientes en la dieta ni tratamientos nuevos, algunas alteraciones pueden estar vinculadas con una gastroenteritis o una intoxicación alimentaria, cuadros que, según los expertos, suelen resolverse con hidratación y tiempo.
Qué cambios pueden ayudar a recuperar el ritmo habitual
El seguimiento de la alimentación puede servir para identificar posibles desencadenantes. Karlitz recomendó llevar un diario de alimentos y síntomas para detectar qué productos coinciden con las modificaciones intestinales y evaluar si reducirlos o eliminarlos permite recuperar el patrón habitual.

Cuando la fibra insoluble parece contribuir al problema, Lee plantea aumentar la presencia de fibra soluble, que se encuentra en alimentos como el salvado de avena y algunas frutas, además de suplementos como el psyllium o la dextrina de trigo.
Este tipo de fibra forma un gel al entrar en contacto con líquidos y puede favorecer deposiciones más firmes y menos frecuentes.
Lee también señaló que ambos tipos de fibra son importantes para la salud y la digestión. En el caso de los suplementos, recomendó ingerirlos con una separación de al menos seis horas respecto de los medicamentos.
Los antibióticos también requieren consideración. Los especialistas mencionaron el posible uso de probióticos para ayudar a recuperar el equilibrio de microorganismos intestinales, aunque la evidencia sobre su eficacia frente a una diarrea que dura más de 48 horas es contradictoria.
Cuándo es necesario consultar a un médico
Una alteración intestinal merece evaluación profesional cuando no recupera su patrón habitual después de dos semanas o aparece de forma recurrente cada pocas semanas o meses. La presencia de determinados síntomas aumenta la necesidad de consultar: sangre o mucosidad en las heces, dolor abdominal, fiebre y náuseas.

Lee explicó que distintos trastornos digestivos pueden producir modificaciones persistentes en los hábitos intestinales.
Entre ellos se encuentran la celiaquía, la enfermedad inflamatoria intestinal, los trastornos pancreáticos y biliares, la intolerancia a la lactosa, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado y el síndrome del intestino irritable.
Ante una consulta, el médico puede comenzar por evaluar las características de los síntomas y, cuando existe sangre en las heces, solicitar estudios como una colonoscopia para examinar el intestino grueso. También puede investigar posibles trastornos inflamatorios intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
Cuando esas afecciones son descartadas, otra posibilidad es el síndrome del intestino irritable (SII), que puede manifestarse mediante dolor abdominal recurrente, hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento. Según la información citada por Men’s Health, el SII afecta entre el 5% y el 10% de la población mundial.

