¿Vas a pasarte los próximos 40 años viendo series en lugar de disfrutar de la gente que te importa?

¿Imaginas poder calcular el tiempo que nos queda por pasar con las personas que más nos importa? ¿Cambiaría esto tu forma de ver la vida?

La vida está para vivirla y compartirla con la gente que más quieres, y no para malgastarla viendo series. Esta es la reflexión que se esconde tras la impactante campaña navideña de Ruavieja (un licor Español). ‘Tenemos que vernos más’, que ha logrado más 8 millones de visualizaciones en cuatro días… Más que un spot publicitario, un experimento social realizado con personas anónimas, que nos enfrenta a una cifra inesperada y desconcertante: el tiempo de vida que nos queda por pasar junto a aquellas personas que más queremos. Si eres de los pocos que todavía no ha visto el vídeo, ya te adelantamos que este tiempo es muy poco, tan poco que tal vez te entren ganas de llorar como a los protagonistas de la campaña.

Pero, ¿es real este cálculo?

Aunque los creadores recalcan que se trata de una predicción y no una verdad absoluta; lo que sí es posible es conocer esta aproximación (www.tenemosquevernosmas.com). Para ello, han creado un algoritmo que se obtiene a partir de multiplicar cuántas horas pasamos juntos cada vez que nos encontramos, por cuántas veces nos encontramos anualmente y esto a su vez multiplicado por la cantidad de años que pensamos que nos quedan por vivir. Además, para que la predicción sea lo más precisa posible, se han cruzado estos datos, con datos oficiales del INE (Instituto Nacional de Estadística); y otros estudios como el anuario de la industria del videojuego de AEVI o el Internet Trends Report 2018 de Mary Meeker para KPCB.

De esta forma el resultado final tiene en cuenta la esperanza de vida de las personas según su género, su lugar de residencia y su año de nacimiento, como las posibles variaciones en su comportamiento con el correr de los años, según el vínculo que tengan con la otra persona (familiar, amigos, pareja, etcétera).

Imagina si a estos sumásemos otros datos más decisivos como nuestros hábitos de vida: si fumamos o no, si somos personas sedentarias o activas, si sufrimos alguna enfermedad crónica… La foto podría ser todavía más significativa.

Las relaciones sociales, clave de nuestra felicidad

En cualquier caso, el cálculo es lo suficientemente exacto para hacernos reflexionar sobre cómo estamos empleando nuestro tiempo actualmente. Y es que si bien todos sabemos que nuestras relaciones personales son lo más importante que tenemos, la realidad de cómo distribuimos nuestro tiempo es bien distinta. Tal y como comenta Rafael Santandreu, el psicólogo que ha colaborado en el proyecto: “Esto tiene que ver con el modo en que funciona nuestro cerebro. Estamos programados para evitar pensar en el tiempo que nos queda por vivir. Así, tenemos la sensación de que siempre tendremos la oportunidad de hacer las cosas que nos hacen felices”.

Más cuando, según los expertos en psicología, uno de los factores principales que intervienen en la felicidad de las personas es la calidad de sus relaciones. Y aunque, obviamente, inciden otros factores, lo hacen en menor medida y de forma temporal. Sin embargo, fomentar relaciones satisfactorias es una base sólida de felicidad, según la propia Organización de las Naciones Unidas que, desde hace cinco años elabora un ranking anual sobre la felicidad teniendo en cuenta 155 países del mundo.

“Hay una relación directa entre la calidad de las relaciones sociales y la felicidad. Además, el apoyo social actúa como amortiguador del estrés. Es decir, aquellas personas que se sienten apoyadas, tienen menos reacciones de estrés. Y es que poder expresar emociones con personas de confianza nos ayuda a regularlas. Creo que vivimos en un mundo más conectado, pero a su vez más individualista. En el que cada vez estamos más solos. Somos más egoístas. Además, gestionamos este malestar de forma poco adecuada. Por otra parte, el discurso mainstream, la tendencia mayoritaria, nos empuja a ser triunfadores y felices siempre, lo que nos sumerge en una frustración constante que gestionamos consumiendo, en lugar de centrarnos en lo verdaderamente importante, que es entablar relaciones de calidad”, subraya el psicólogo Jesús Matos.

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