Los celestes desafían al poder político

Por Raúl Magnasco *

Mientras los argentinos atraviesan una de las peores crisis económicas, con la inflación mas alta desde 1991, la inseguridad galopante, la falta de empleo y los sueldos que no alcanzan siguen siendo, desde hace años, las primeras causas de preocupación de la gente. Incluso aquellos votantes que eligieron un cambio hoy reconocen cierta amargura de sentir que transitan “mas de lo mismo”, al tiempo que la dirigencia política gasta su valioso tiempo y recursos en debates inútiles que nada hacen al día a día de todos los argentinos, mas urgidos por llegar a fin de mes, que por la aprobación del presupuesto; mas temerosos de recibir un telegrama de despido, que de ver como el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, despilfarra dinero rehaciendo por enésima vez las veredas y pintando toda la Ciudad de Buenos Aires de banderas multicolores (en referencia a la comunidad LGTB).
En ese transcurrir de “cortinas de humo” que permitieran distraer la atención de los verdaderos problemas que aquejan al ciudadano común, el Gobierno dispuso a comienzo de año abrir el debate sobre la despenalización del aborto, cual ideario de Durán Barba, quien viera en la distracción un mayor capital que el costo político que acarrearía sin duda el siempre controvertido debate, y que -señalaban- no afectaría al votante de Cambiemos, que finalmente no tendría alternativa para elegir en el 2019. Algo habitual en la política argentina.
Pero esta vez algo definitivamente sí cambió: el compromiso de la gente común, de izquierda y de derecha por igual, de forma transversal a clases socioeconómicas, que adoptó como bandera la defensa de las dos vidas, en clara oposición a la pretendida despenalización impulsada por parte del oficialismo. El debate trascendió las fronteras, y tomó impulso internacional, y el resultado final se vivió con mas intensidad que una final de la Selección Argentina en el mundial de fútbol.
Con la peor imagen de su historia, el presidente Macri anunció que quiere volver a presentarse para un segundo mandato. Ahora los Celestes estamos preparados para disputar a la política tradicional impulsando un partido político propio, debates y capacitaciones.
La política es finalmente un muestrario de la población que compone sus bases. Desde el Partido Celeste podemos representar al gigante dormido que este año salió a la calle, y aseguran que este es solo el inicio de una nueva era, de una nueva dirigencia política que viene a suplir la falta de representatividad de la política tradicional.

* Presidente del Partido Celeste

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