La importancia de la cadena agroalimentaria en el contexto de la pandemia por Covid-19

El sector agroindustrial no está ajeno a esta situación, la caída en la demanda generó una baja de los precios internacionales, especialmente de soja y maíz, que los ubica entre los más bajos de la última década.

De acuerdo a distintas estimaciones públicas y privadas, nuestra economía será de las más afectadas. Esta crisis mundial, encuentra a nuestra Argentina con dos años de recesión y un importante deterioro de sus indicadores económicos y sociales. Una situación compleja, que nos deja escaso margen para aplicar políticas que puedan mitigar los efectos negativos de la cuarentena, como están haciendo la mayor parte de los países del mundo.

Por su efecto multiplicador en la producción, industrialización, empleo, generación de divisas, extensión territorial e impacto social más el vínculo positivo con el ambiente y los recursos naturales, el sector agroindustrial tiene un rol muy importante en la salida de la crisis económica y el tránsito hacia el desarrollo social sostenible de nuestra Nación.

Actualmente, el total de la bioeconomía argentina explica el 16% del PBI, el 67% de las exportaciones, el 12,4% de los empleos directos y el 14% de la recaudación fiscal del país.

En el contexto actual y dados los menores impactos relativos en comparación con otros sectores, así como el incremento de la presión fiscal, está contribución será aún más relevante. Sorteando dificultades, a lo largo de todo el ecosistema agroindustrial se han mantenido los motores en marcha durante el tiempo que llevamos afectados por la pandemia.

Sosteniendo la actividad, asegurando el abastecimiento del mercado interno, cumpliendo los compromisos con nuestros clientes externos y manteniendo el empleo con protocolos que incluyen altos estándares de protección de la salud de todos los trabajadores involucrados en la operatoria.

Gracias a una eficiente vinculación público-privada, con involucramiento de gobiernos, empresarios, sindicatos, etc. se han podido superar los obstáculos iniciales.

Actualmente la operatoria y el movimiento de mercadería se encuentran en niveles similares al año anterior, sumado a un adelanto importante en las labores de cosecha y siembra.

La nueva campaña fina arrancó con buenas noticias, los indicadores muestran un aumento del área a sembrar con trigo, una buena evolución del cultivo nos pondrá frente a un nuevo récord de producción y exportación.

Por otro lado, surgen señales de alarma ante una potencial menor siembra de granos gruesos por la caída de precios expresada anteriormente. Será clave que no existan restricciones de ingreso de insumos claves importados para permitir una siembra normal.

Consolidar a la agroindustria como pilar de nuestra economía y explotar el potencial que aún encierra, requiere de un marco de políticas públicas estables, de mediano–largo plazo, que generen un marco de credibilidad y seguridad jurídica para atraer inversiones a lo largo y ancho de nuestro territorio, así como incluir a la agricultura familiar y periurbana como parte del mismo ecosistema.

El comercio internacional, fuente de divisas y de empleo, es clave para el crecimiento y el desarrollo y para dar un crecimiento sustentable a nuestro país.

Es posible posicionar a la Argentina como uno de los referentes del comercio mundial de alimentos, bienes, servicios y tecnologías bio-basadas. Esto redundará en aumento de producción, nuevas pymes, creación de empleo, mejora de nuestras economías regionales y conectividad generando nuevas oportunidades en toda nuestra geografía.

Por José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Fuente: Noticias Argentinas

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