El recuerdo de Rodrigo Bueno: los amores del seductor que vivió al límite y dejó una huella imborrable

El recuerdo de Rodrigo Bueno: los amores del seductor que vivió al límite y dejó una huella imborrable

Rodrigo Bueno

Apuesto, carismático y talentoso. El paso de Rodrigo Bueno por este plano fue breve, pero intenso. El cuartetero había nacido hace 53 años, más exactamente el 24 de mayo de 1973, en Córdoba capital. Y aunque trabajó mucho para poder convertirse en un ídolo popular, su salto a la fama se dio de manera repentina y contundente. Pero quizá no supo lidiar con tanta exigencia. Se vio sobrepasado. Y, el 24 de junio de 2000, un mes después de haber cumplido los 27, murió en un accidente de tránsito volviendo de la ciudad de La Plata, adonde había ido a dar un show. Uno de tantos.

Podría decirse que casi no llegó a disfrutar de su éxito. Es más, después de un año de furor en el que batió el récord de llenar 13 veces el Luna Park, el Potro anunció su retiro de los escenarios. Pensaba dar un último recital el 25 de diciembre en el Estadio de River Plate, a modo de despedida, para después dedicarse a la producción. Decían que estaba amenazado. Que necesitaba parar. Todo se había dado demasiado rápido. Y cuando nadie podía imaginarlo, o sí, la tragedia lo sorprendió.

Desde el preciso instante en que se confirmó su partida, empezó a crecer el mito. Y, al día de hoy, su recuerdo sigue presente entre sus fanáticos y su música sigue sonando. Pero también se continúan rememorando sus romances, formales o no. Porque, ante todo, el cordobés era un seductor. Y las mujeres caían rendidas frente a él. Sin embargo, muy pocas lograron ganarse un lugar en su corazón. Todas ellas, a pesar de sus desprolijidades, lo recuerdan con un inmenso amor.

El Potro con Marixa Balli

La más famosa de sus novias, y por ende la que más ha hablado de él en los medios, fue Marixa Balli. Corría el año 1992. Rodrigo estaba en pleno crecimiento profesional y se obsesionó con ella, que ya se había consagrado como La diosa del verano en el ‘90 en Ritmo de la Noche, el exitoso programa de Marcelo Tinelli. Así que decidió convocarla para que formara parte del videoclip de La chica del ascensor, con la única intención de conquistarla.

La creadora de La Cachaca, a decir verdad, ni siquiera lo conocía. Y tuvo sus reparos a la hora de aceptar la oferta laboral. Sin embargo, una vez frente a él, no pudo resistirse a sus encantos. El cuartetero supo seducirla de inmediato y ambos comenzaron un noviazgo intenso, marcado por la pasión y los celos. Marixa fue una de las mujeres más importantes de su vida. Sin embargo, Rodrigo y ella no pudieron compatibilizar sus caracteres. Y, al cabo de tres años, la relación se terminó. Aunque el afecto se mantuvo intacto. Y, cada tanto, ambos rememoraban los buenos tiempos con algún encuentro furtivo.

El cantante con Patricia Pacheco, la madre de su hijo Ramiro

Patricia Pacheco fue la mujer que acompañaba a Rodrigo el día del fatal desenlace. Para entonces, ya hacía mucho tiempo que había dejado de ser su pareja, agobiada por las infidelidades del cantante. Pero ambos tenían un hijo en común, Ramiro, quien también iba en el coche en el momento del accidente ocurrido en la autopista Buenos Aires-La Plata a la altura de Berazategui y que, al igual que su madre, salvó su vida de milagro.

El Potro la había conocido en 1996, en un bar situado frente a los estudios de Crónica TV, mientras daba una entrevista para presentar Lo mejor del amor, tema que con el tiempo se convertiría en uno de sus mayores hits. Los dos eran muy jóvenes: él tenía 23 años y ella 20. Así que bastaron un par de miradas y algunas pocas palabras para que terminaran intercambiándose los teléfonos y acordando una cita. La primera de varias.

Lo cierto es que no se dieron el tiempo suficiente como para consolidar la relación. A poco de haber comenzado el romance apostaron a la convivencia. Y decidieron buscar su hijo, quien llegó al mundo el 1 de julio de 1997. Entonces todo se complotó contra la pareja. El Potro empezó a despegar en su carrera, lo que lo obligaba a viajar permanentemente y estar fuera de su casa. Y a esto se le sumaba su debilidad por el sexo opuesto. De manera que Patricia se empezó a sentir cada vez más sola y vulnerable. Hasta que, finalmente, optó por la separación.

Sarita Carrera y El Potro Rodrigo

Otro de los grandes amores de Rodrigo fue Sarita Carrera. Ella era secretaria de Qué bochorno, un ciclo que se emitía por Canal 26 con la conducción de Torry Palenzuela y que todas las semanas recibía a distintos músicos. El Potro la conoció en 1997, justamente, en los estudios de ese programa donde había ido a cantar El Cucumelo. Según cuentan los testigos, quedó flechado. Pero claro, en ese momento, ya había formado una familia y no podía blanquear este romance, que recién salió a la luz muchos años después.

Aunque no se hizo pública, la relación con esta mujer habría sido la que terminó de ponerle un punto final a la relación con la madre de su hijo. Cuentan que Rodrigo estaba tan embelesado con Sarita, que la agasajaba con flores y bombones, prometiéndole una vida juntos. Y que hasta habría llegado a hacerse un tatuaje en el pecho en honor a ella. De hecho, aseguran que ella habría decidido alejarse de los medios, justamente, para poder acompañarlo a él.

Es que, como todo infiel, Rodrigo era muy celoso y no quería que nadie más posara los ojos en su amada. Por eso, según cuenta la leyenda, en alguna oportunidad habría llegado a agarrarse a golpes por ella con Guillermo Coppola en medio de un boliche. ¿El motivo? Una versión dice que el mánager habría mantenido una affaire con Sarita. Y, la otra, que habría sido el propio Diego Maradona quien estaba interesado en ella y habría utilizado a su representante como intermediario. De todas formas, tanta intensidad era imposible de sostenerse en el tiempo. Y, finalmente, la pareja se terminó.

Rodrigo y Alejandra Romero

La última novia oficial de Rodrigo fue Alejandra Romero, quien compartió con él su pico de gloria. La conoció de casualidad, en la bailanta Escándalo, de City Bell, en 1999. Ella no tenía idea de quién era el cantante, pero había accedido a acompañar a una amiga a su show. Y, mientras la otra muchacha le pedía un autógrafo a su ídolo, el Potro la miró a ella y, sin preguntarle, le estampó un beso en la boca.

La actitud del cuartetero, hoy, sería totalmente cancelable. Pero hace más de dos décadas, para un galán como él, era habitual. Y, aunque al principio Alejandra se incomodó, luego terminó cayendo en sus redes de seducción. Así entró en la vorágine que se llevó puesto a Rodrigo: recitales, viajes, entrevistas, corridas… Hasta que, un día, todo se terminó.

Hubo, sin lugar a dudas, muchas otras mujeres que cayeron en los brazos de Rodrigo. Incluso, famosas. Algunas trascendieron. Pero él, como buen caballero, siempre se guardó sus nombres. Quienes fueron sus parejas oficiales, en tanto, lo siguen teniendo presente hasta la actualidad. Y a pesar de sus desprolijidades y de las lágrimas que, seguramente, derramaron por él, aún lo continúan recordando con amor.

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