La mordaz crítica de Julián Weich a Adrián Suar que esperó 40 años en salir: «¡Un hijo de Júpiter!»

La mordaz crítica de Julián Weich a Adrián Suar que esperó 40 años en salir: «¡Un hijo de Júpiter!»

El presentador Julián Weich desató risas en Decime algo lindo (El Nueve) al contar una anécdota de su adolescencia junto a Adrián Suar, cuando ambos compartían la tira juvenil Pelito. En diálogo con Tamara Pettinato, Weich recreó el ambiente y las ocurrencias de aquella época, marcadas por la camaradería y la espontaneidad de una generación.

Cuando eran compañeros en Pelito, Julián Weich relató que su amigo Adrián Suar solía presentarse a las salidas con atuendos fuera de lo común, lo que generaba mucha diversión entre sus amigos y se convirtió en un recuerdo entrañable de aquellos años, tal como detalló Weich en el programa de El Nueve.

Julián Weich sobre Adrián Suar

Las inolvidables salidas de Julián Weich y Adrián Suar en la época de Pelito

Durante la entrevista, Julián Weich anticipó lo que contaría de su ex compañero de tira: “Es algo muy malo de Adrián…” Y acto seguido lo ejecutó: “Lo mal que se vestía Adrián Suar”. Así, mostró el tono humorístico que caracteriza su vínculo con el actor. “Yo tenía, ponele, dieciocho y él tenía dieciséis. Por ejemplo, salíamos. No había celular, nos encontramos tal día, tal hora, en tal esquina”.

Weich recordó el ritual de juntarse para salir a bailar y enfatizó el impacto del atuendo de Suar: “Adrián venía de pistacho: pantalón y camisa. Y zapatos blancos”. Destacó que no era solo una prenda, sino todo el conjunto “de pistacho”, algo que no era usual entonces. “Todos nos mirábamos como diciendo: es un hijo de Júpiter, no puede venir así”, agregó entre risas.

Esta anécdota representa la complicidad que unía a Weich y Suar en la adolescencia, enmarcada por la confianza y el humor característicos de quienes compartieron los inicios de una etapa clave en la televisión argentina.

Julián Weich y Adrián Suar en la época de Pelito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Historia y elenco de Pelito, la tira juvenil que marcó una época

Más allá de las anécdotas, Pelito fue un programa que se consolidó como una de las primeras tiras juveniles de la televisión argentina. Estrenada en 1983 por Canal 13 y creada por Máximo Soto y Eduardo Thomas, la serie retrataba la cotidianidad de jóvenes que compartían barrio, mostrando amistades, romances y desafíos propios de esa etapa, según Infobae.

Inicialmente transmitida los sábados, la serie se incorporó de manera diaria a las 18:00, logrando captar la atención de miles de adolescentes durante cuatro temporadas. El elenco original incluyó a Adrián Suar (en el papel de Martín), Pepe Monje (Nico) y Gustavo Bermúdez (Federico). Posteriormente, se sumaron figuras como Julián Weich (Hernán) y Guido Kaczka, quien actuó junto a sus hermanos mayores, Emiliano y Analía Kaczka.

A más de cuarenta años de su estreno, el impacto de “Pelito” persiste. Muchos de sus integrantes continúan en el mundo del entretenimiento, y la experiencia compartida en la adolescencia se traduce en lazos perdurables, como el que aún une a Julián Weich y Adrián Suar.

Complicidad familiar: Julián Weich y su hijo Jerónimo en la peluquería

Fuera del set, Julián Weich mantiene una relación cercana y divertida con su hijo Jerónimo, quien ha elegido una vida apartada de los medios. Recientemente ambos compartieron una visita a la peluquería, donde Julián documentó con humor el cambio de imagen de Jerónimo, de melena larga a corte renovado. “El hippie se va a cortar el pelo. Yo también”, comentó Weich, y añadió entre bromas: “¡Un brócoli! Mirá qué lindo. No sé si te cortaron el pelo o te esquilaron”.

Jerónimo vive desde hace años en Córdoba y dedica su vida a la bioconstrucción, optando por un estilo sencillo y manual, como relata Infobae. El conductor ha manifestado su admiración por la autenticidad de su hijo y recordó el viaje que compartieron: pasaron diez días en la calle en Panamá, Jerónimo haciendo malabares y él, “pasando la gorra”, en una experiencia significativa que valoró profundamente.

La convivencia en condiciones mínimas y las situaciones inesperadas, como dormir en una playa desierta o afrontar pequeñas adversidades, profundizaron el aprendizaje para Weich. Como subrayó en Infobae, encontró felicidad en lo simple y en la posibilidad de elegir caminos alternativos.

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