COLUMNA DE OPINIÓN: “VENEZUELA” ¿CERCA DEL FINAL?

La situación en Venezuela continúa conmocionando al mundo en general y la región en particular de un drama que parece eterno. La crisis, que desde hace por lo menos tres años golpea a la República venezolana, parece estar en su punto de ebullición, en una sociedad al borde de la desintegración con una difícil situación económica, social, política y humanitaria sin precedentes.

El régimen del dictador Nicolás Maduro parece volverse cada vez más endeble. A la presión  de la comunidad internacional se suma la incipiente  erosión del apoyo militar que es hoy  por hoy  su único sostén.  El régimen chavista iniciado en 1999 hizo del ejercito un pilar de su poder, no es casual,     cabe recordar que Hugo Chaves era militar, de hecho siete años antes de llegar al poder había encabezado un intento golpe de Estado. Los  miembros  de las fuerzas armadas han sido beneficiados de múltiples maneras durante los veinte años de gobierno chavista, el cual ejerció una especie de “clientelismo” para con el sector militar.

Desde entonces el gobierno de Venezuela empezó a transformarse en un régimen cada vez más autoritario, derivando en  el símbolo del   estrepitoso fracaso de los denominados “gobiernos populistas” que afloraron en la región alrededor de la década del 2000 en los países del cono suramericano. Dichos procesos políticos acabaron (Salvando contadas excepciones) en gobiernos acusados de corrupción Argentina y Brasil son claros ejemplos de ello.

Pero en Venezuela se dio una situación diferente, debido a la renuencia a abandonar el poder el régimen se apartó de toda institucionalidad, convirtiéndose  definitivamente en  una dictadura. A la compleja situación política, se suma las adversidades económicas que la nación caribeña ha tenido que enfrentar de un tiempo a esta parte; la caída del precio del petróleo que se produjo entre 2014 y 2016. Venezuela fue históricamente una economía estable pero el cambio en las variables internacionales hizo que la economía venezolana se sumiera en una profunda  crisis.

Crisis que empeoró por la persistencia de  mantener los lineamientos  con Rusia y China lo que provocó que por cuestiones meramente ideológicas Maduro restringiera el comercio exterior lo que se tradujo en desabastecimiento, sumergiendo a la población a una situación humanitaria calamitosa. 

Desde 2013 a esta parte más del 4% de la población de  Venezuela abandonó el país, y son la cara más  visible de este drama. Basta tan solo escuchar los desgarradores testimonios de  quienes huyeron de aquella nación que  en unos pocos años pasó de ser un país rico, miembro de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) a un país absolutamente desbastado que parece estar en un pozo sin salida.

En términos geopolíticos,  el conflicto de Venezuela representa un escenario muy complejo, si empezamos  por los países de la región parece haber consensos  en la búsqueda de una transición que ponga punto final al gobierno de Nicolás Maduro quien a excepción de Cuba y Nicaragua no tiene  apoyo en el resto de América. Pero  sin duda el  actor más importante  en el  contexto internacional es Estados Unidos, quien desarrolla un papel tan gravitante como ambiguo en esta compleja trama, por un lado  condena categóricamente a Maduro, incluso amenazando con una intervención militar, pero por otra importa petróleo  venezolano,  financiando al régimen.

Nuevos tiempos parecen  avizorarse, el  poder del chavismo parece agonizar, perdió poder frente a Juan Guaidó y la llegada de ayuda humanitaria puede ser el inicio del fin de drama del sufrido pueblo venezolano como el fin de una guerra fratricida, ¿Será este el final?.

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