COLUMNA DE OPINIÓN: PANDEMIA, ECONOMÍA O JUSTICIA, ¿CUÁLES SON LAS PRIORIDADES DEL GOBIERNO?

Entrando en el último trimestre del qué sin dudas será recordado cómo uno de los peores años de al menos lo que va del siglo, tanto en términos económicos cómo sanitarios, la gestión F nos sorprende con un nuevo y por momentos incomprensible cambio de actitud.

cfk alberto axel
Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof

Paradojalmente el gobierno parece haberse “olvidado” (al menos desde lo discursivo) del problema  de la pandemia, si bien es cierto que el COVID-19 no es el único problema que tiene la maltrecha República Argentina, no deja de llamar la atención qué justo en el peor momento de la crisis sanitaria, cuando los datos describen un panorama catastrófico, el gobierno haya decidido llamarse a silencio acerca del tema qué hasta unos meses atrás era la cuestión central y casi exclusiva en el discurso oficial. Este abrupto cambio del accionar del gobierno se da casualmente  en el momento en el que las encuestas marcan un hartazgo generalizado de las medidas adoptadas por el gobierno, esencialmente la cuarentena, ante esto cabe preguntarse lo siguiente: ¿Qué prioriza el gobierno, los muertos por coronavirus o su propia imagen?

A la ya calamitosa situación sanitaria (y esto no es una exageración, considerando qué nuestro país,  lejos de los pronósticos y las comparaciones prematuramente triunfalistas qué hacía el gobierno a principio de la cuarentena, va camino a posicionarse cómo uno de los países con mayor número de infectados y fallecidos), cómo siempre debemos adicionarle la ruinosa realidad de la economía argentina.

La semana pasada el instituto nacional de estadísticas y censos (INDEC) dio a  conocer  los datos de actividad económica del primer semestre del 2020 y se registró una caída histórica del PBI qué supera el 19%. Esta caída del producto bruto interno supera la registrada en 2002 consecuencia del estallido de la convertibilidad y es una muestra tangible de la extremadamente delicada coyuntura qué atraviesa la economía de nuestro país.

Argentina enfrenta además de una acentuada recesión qué lógicamente se profundizó debido a la cuarentena, una crisis de confianza enorme qué hace prever qué una devaluación antes de fin de año es casi inevitable.

Para sumarle mayor tensión a la realidad argentina, lejos de buscar calmar las aguas el gobierno ha iniciado una carga contra la corte  suprema de La Nación motivada por la decisión del máximo tribunal de no remover a los jueces qué tienen a su cargo causas vinculadas con la vicepresidenta de La República Cristina Fernández de Kirchner.

Resulta demasiado obvio e incluso roza lo infantil, el hecho de qué cuatro días antes de darse a conocer el fallo adverso a las necesidades del oficialismo una diputada de tercera línea del Kirchnerismo, Vanesa Siley le pida el juicio político a Carlos  Rosenkrantz presidente de la corte acusándolo de mal desempeño en sus funciones. Según  la acusación de Siley el ministro habría fallado de forma antijurídica en caso en los cuales se  investigaban delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.

d. Sin lugar a dudas estamos frente a un típico intento de mantener a raya a la corte, pues sería por demás evidente hasta para un chico de nueve años qué el pedido de juicio político a Rosenkrantz se trata de lo qué vulgarmente se conoce cómo “carpetazo”.

No obstante  debemos decir qué ni en el poder judicial ni en los otros dos poderes que se supone instituyen el sistema republicano de nuestro país están compuestos por carmelitas descalzas… se defienden intereses, muchos de ellos espurios cómo se hizo siempre, la única diferencia es qué esta pugna que se desarrolla a expensas de una sociedad agotada y empobrecida, nunca estuvo tan expuesta a la vista de todos. Es realmente notable el fenómeno qué se ha instalado en los últimos quince años en la política argentina como la sociedad qué en 2001 gritaba “Que se vayan todos” pasó a ser presa de “la grieta” en cuyo contexto se dan episodios cómo el maniqueísmo de la justicia de una forma tan descarada.

Ya no queda la menor duda de qué el sector más radicalizado del kirchnerismo sueña con una cooptación del poder judicial o al menos una sumisión de la justicia  a su proyecto de poder.

La dinámica qué en los últimos meses estamos viendo, debe llamarnos la atención… Vicentín, la liberación masiva de presos, el coqueteo discursivo con la relativización del delito son señales peligrosas, qué cómo ciudadanos no debemos pasar por alto.

Sin ir más lejos podemos referirnos a los episodios de toma de tierras acaecidos en la provincia de Buenos Aires… el ejecutivo provincial encabezado por Axel Kicillof abrió un fideicomiso para comprar las tierras ocupadas y otorgárselas a los usurpadores, lo cual es en la praxis premiar la comisión de un delito, esto no quita la existencia de un enorme y estructural problema habitacional qué por desgracia afecta a ciento de miles de argentinos. Cuando un gobierno no entiende qué el hecho de haber sido electo no le da el derecho a querer adueñarse de un país, y cuando la excesiva vocación de poder lo conduce a intentar corromper las bases del ordenamiento jurídico de La Nación, nuestro rol cómo ciudadanos se vuelve esencial, para recordarle al gobierno de turno qué su deber es promover el bienestar general no adaptar todos los aspectos de la vida pública a su ideología y conveniencia… al menos qué esa sea su verdadera prioridad.

cristian columna cabezal
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