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Llaryora mandó a votar el dictamen de Milei tras garantizarse los fondos para la Caja de Jubilaciones

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El voto a favor del dictamen de mayoría de Ignacio García Aresca es la prueba más clara de que el proyecto de Javier Milei tiene el aval, al menos en los trazos gruesos, de Martín Llaryora. El diputado nacional es más que el brazo operativo de Llaryora en el Congreso, es su «hermano de la vida».

Durante meses compartieron la habitación, cuando eran niños: el padre del actual gobernador, Luis Llaryora, quien era un destacado dirigente sindical, debió exiliarse internamente durante la dictadura militar, por lo que Martín quedó al cuidado de la familia García Aresca. Es una relación que excede la amistad.

Cuando Llaryora llegó a la intendencia de San Francisco, repatrió a García Aresca y lo hizo concejal y mano derecha en la gestión. Cuando no tuvo sucesor en esa municipalidad, lo sentó en el principal sillón del bastión llaryorista. Cuando ganó la intendencia de Córdoba, se lo dedicó a su «hermano de la vida», quien lo miraba en la primera fila, junto a la familia. Cuando se encaminaba a ser gobernador, lo envió a Diputados, como su vocero. Esa es la síntesis del lazo indestructible.

Milei conseguió dictamen de mayoría gracias al apoyo «en disidencia» de los bloques aliados

El foco de la negociación fue el destino del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, que será liquidado por Osvaldo Giordano, el exministro de Finanzas de Juan Schiaretti y un reconocido técnico en temas previsionales. «Toto» Caputo lo quería todo para él, vía el ingreso al Tesoro Nacional de los millones de dólares.

La pareja de Giordano es la diputada nacional por Córdoba Alejandra Torres, quien también fue funcionaria de Llaryora. Ella pidió a viva voz Torres que el FGS sea liquidado, pero no para engordar el Tesoro Nacional, sino que antes se usará lo producido por la venta de las acciones de empresas que lo integran para saldar las deudas de la Nación con las cajas previsionales no transferidas, entre las cuales se encuentra la de Córdoba, el gran dolor de cabeza de las finanzas públicas mediterráneas.

El diputado García Aresca

Como se sabe, el FGS tiene una cantidad exorbitantes de bonos nacionales de dudoso valor real y un paquete de acciones de distintas empresas. Éstas están más que interesadas en recuperarlas y sacarse a los representantes del Estados de sus respectivos directorios.

La pulseada fue un empate: Toto tendrá las acciones y los gobernadores se quedarán con el resultado de la consolidación de los bonos, que irá para las cajas previsionales provinciales. «Anses mantiene con la Caja de Jubilaciones de Córdoba una deuda por la armonización que está judicializada. El jefe de Gabinete se comprometió a destinar el resultado de la consolidación de los bonos que integran el FGS al pago de deudas previsionales», dijo García Aresca a LPO. La disputa quedó en tablas, dicen en el Gobierno de Córdoba, pero lo cierto es que Caputo se quedó con lo más jugoso: las acciones.

García Aresca detalló que las disidencias son muchas, por lo que el resultado final de la ley omnibus está abierto. «Acompañamos el dictamen para darle gobernabilidad a un presidente elegido por el pueblo y porque hay un método para que Córdoba cobre la deuda previsional que la Nación sostiene. Pero rechazamos un sinnúmero de puntos, desde las retenciones y las privatizaciones de YPF, Banco Nación, Fabricaciones Militares y Arsat, hasta el paquete de cultura: y queremos debatir la fórmula de actualización de jubilaciones», dijo García Aresca.

Fuente: La Política Online

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