Ante la sequía, el norte bonaerense suma planteos defensivos

planteos agronómicos defensivos
Lote de trigo afectado por déficit hídrico y bajas temperaturas en el norte de la provincia de Buenos Aires.

La sequía está condicionando los cultivos de fina en el norte bonaerense y ya están  promoviendo planteos agronómicos defensivos para afrontar lo que viene respecto a los cultivos de gruesa.

“Sembramos el trigo bajo una situación de humedad límite para nuestra zona, con valores cercanos al 50% de agua útil en el primer metro de profundidad: ahora, debido a la prolongada sequía invernal, el cultivo presenta un estado crítico con un crecimiento vegetativo inferior al normal”, expresó el ingeniero agrónomo Luis Crosetti, asesor de Agricultores Federados Argentinos, centro primario Rojas, Buenos Aires.

El directivo de la Asociación de Ingenieros Agrónomos Zona Norte Buenos Aires (Aianba), destacó en diálogo con El ABC Rural, que hay trigos de ciclo corto que están comenzando a encañar y los de ciclo largo hace un tiempo mayor que están en esta etapa. “Los cultivos de ciclo largo están en tiempo de descuento. Esto es debido a que si no llueve en los próximos días el impacto del déficit hídrico puede llegar a ser irreversible”, manifestó.

Asimismo, indicó que algunos productores de esta región ya aplicaron nitrógeno al cereal ante la perspectiva de alguna precipitación fallida, aunque reconoció que el efecto deseado no será exitoso si no llueve. “Es un panorama que se va complicando día a día y con pronósticos que son desalentadores en todos los casos”, dijo el profesional.

“Un trimestre para olvidar”

En esta región, el trimestre próximo viene muy complicado. Se pronostican 50% menos de precipitaciones en relación a lo normal y temperaturas por encima de la media histórica para la época. “El déficit hídrico y el incremento en las temperaturas contribuirán al deterioro de los cultivos”, argumentó.

Ingeniero agrónomo Luis Crosetti, miembro de Aianba y asesor técnico de Agricultores Federados Argentinos.


El asesor sostiene que es necesaria la recarga de los perfiles para iniciar la próxima campaña de gruesa. Se trata de una situación que pone en aprietos a los productores, quienes siguen pensando en retrasar sus siembras, tanto en maíz, como en soja.

“Necesitamos una lluvia urgente para poder subsanar algo de lo que puede llegar a quedar de trigo”, sostiene preocupado Crosetti. Además advierte: “Si bien hay lotes de trigo que todavía la están peleando, los rendimientos generales van a ser bajos”, alertó.

Por ello, el entrevistado reconoció que la situación no solo complica al estado de los cultivos, sino también a la situación financiera de los productores: “Más del 70% de la superficie que se trabaja es bajo arrendamiento. Esto no es un tema menor, ya que el golpe que recibe el productor es alarmante”, diagnosticó.

Manejo agronómico defensivo

Según Crosetti, este año, “como viene la mano”, hay que apuntar a un “manejo agronómico defensivo”. Esto significa, entre otras cuestiones, atrasar la fecha de siembra de los cultivos, cambiar la densidad de implantación o buscar cultivares de ciclo más largo en soja, por ejemplo. Otra alternativa es diversificar la matriz productiva tradicional para la zona con la incorporación de cultivos como sorgo o girasol.

“Tenemos que tratar que los períodos críticos se alejen de las fechas más complicadas para las lluvias como suele ser enero“, ejemplificó. Además sostuvo que “apuntar al manejo agronómico es primordial en años de sequía extrema”.

En ese sentido, recomendó ir a fechas de siembra de maíz de “noviembre o diciembre”, siempre dependiendo de la característica del lote. Respecto a densidades, dijo que en un año normal se plantean 80 mil plantas por hectárea en una siembra temprana y en un buen ambiente, pero ese número claramente deberá ser menor este año. “Cada lote es un mundo distinto, cada ambiente es particular. Pero una siembra tardía en maíz, por lo general, debe bajar densidades”, explicó.

Como otra recomendación, promovió la medición de agua útil en el suelo. “Debemos saber cuánta agua útil tenemos al momento de la siembra. No es recomendable sembrar con un suelo deficitario porque en siembras tardías necesitamos una recuperación, que en un año ‘Niña’ es complicada de obtener”, destacó.

El impacto de las malezas

Muy pocos hablan de malezas debido a que la falta de humedad se presenta como el tema del momento. Sin embargo, para Crosetti es un aspecto crucial. “Este año los cultivos de invierno tienen menos biomasa y los problemas graves de enmalezamiento pueden llegar a estar”, comentó el ingeniero agrónomo.

“Cada lote es un mundo distinto, cada ambiente es particular”, dijo Crosetti.

Ocurre que la falta de cobertura expresada por el trigo, las legumbres y otras especies invernales en años de sequía, son aprovechadas por las malezas que ganan su competencia. “Además los herbicidas residuales no se lograron incorporar en los barbechos por la falta de lluvias. Esta situación va a perjudicar al sistema en la próxima campaña. Por eso recomendamos a los productores que estén atentos”, indicó.

Por último, respecto a los cultivos de cobertura, destacó que cumplen un rol claro en la lucha contra las malezas, además de los beneficios agronómicos en la salud del suelo. “Los lotes con historia de cultivos de servicio y rotación de cultivos aprovecharán mejor las precipitaciones y contribuirán con el control de malezas. Este es un año donde los lotes con rotaciones y planteos sustentables tendrán una ventaja respecto a los lotes de monocultivo de soja”, concluyó Crosetti.

El ABC Rural

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