COLUMNA DE OPINIÓN: CAUSA DE LA OBRA PÚBLICA, LA ESTOCADA FINAL

La ´´operación súper ministro´´, que hasta el momento parece no tener una dirección bien definida (prueba de esto es la imposibilidad de designar un viceministro a más de una semana de la asunción del lábil Sergio Massa frente al revitalizado ministerio de economía), parece ser un eficaz método de distracción para que la opinión pública no pose su mirada en el hecho histórico que está acaeciendo por estos días. Estamos presenciando la exposición de los alegatos del juicio por la obra pública. En los medios de comunicación nacionales se ha hablado de esto durante años, a modo de síntesis vamos a tratar de explicar el quid de la acusación; el proceso que tiene como objetivo dilucidar si durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner hubo o no un manejo espurio de la obra pública, que consistía básicamente en beneficiar sistemáticamente al empresario allegado a la entonces familia presidencial Lázaro Báez, quien a su vez según versa la acusación le devolvía el dinero a los Kirchner a través del alquiler de las habitaciones de sus hoteles en Santa Cruz. Vale la pena tomarse el tiempo para dimensionar de qué estamos hablando cuando nos referimos a la causa de la obra pública, nos referimos lisa y llanamente de
—en el caso. de que la justicia determine que haya existido—, una asociación ilícita enquistada en la cúspide del Estado avocada a saquear de un modo sistematizado el erario público. Estaríamos frente a una banda de delincuentes cuyos miembros llegaron a ocupar roles institucionales de primera magnitud en el poder ejecutivo nacional, desde los cuales llevaron a cabo la maniobra.


Presentado de este modo parece inverosímil, es que muchos elementos que conforman la realidad de nuestro sufrido país parecen haber sido extraídos del mundo de la literatura, aunque ni los más avezados dramaturgos son capaces de describir el drama de un pueblo empobrecido por la corrupción, y por más que haya quienes intenten hacer pasar todo por una pieza de ficción literaria, las pruebas esgrimidas en las audiencias que son transmitidas por YouTube demuestran que esto de ficción no tiene nada.


Una empresa constructora que se abre pocos días antes de que Néstor Kirchner asumiera la presidencia de la Nación en mayo del año 2003, fundada por Lázaro Báez, quien hasta entonces era un empleado bancario sin antecedentes conocidos en el rubro de la construcción que casualmente tenía relación previa con el exgobernador. ¿Dónde está la ficción. Un viejo refrán dice que no se puede ocultar el sol con una mano. La justicia, la tardía justicia argentina parece estar echando luz sobre un mecanismo que funcionaba al amparo de la opacidad del poder, los que decían, dicen y seguramente seguirán diciendo aun cuando les llegue la condena amar y defender a los pobres, idearon y ejecutaron un plan para sumir al país en la pobreza mediante el robo.


También utilizaron sus habilidades políticas para cooptar a un importante sector de la sociedad, cientos de miles de personas a lo largo y ancho del país a quienes convencieron de que ellos son sus salvadores, y sobre esa base de sustentación social, el kirchnerismo busca justificar todos sus actos, incluyendo la corrupción y como prueba de esto, basta citar el artículo del periodista militante Hernán Brienza titulado ´´¿y si hablamos de corrupción en serio?´´, en esta nota publicada en Ámbito Financiero en 2016, Brienza sostiene que la corrupción es necesaria para financiar la actividad política.
La tesis expuesta por Brienza no hace sino desnudar el verdadero rostro del kirchnerismo más radicalizado, el cual a veces parece ser más una secta religiosa que se rige por dogmas revelados, que un partido político que se desenvuelve en el marco de una democracia regulada por un orden constitucional el que parecen detestar.
El kirchnerismo busca, no sólo a través de la retórica partidaria sino también mediante un ensere de medios de comunicación acólitos que buscan dividir a la opinión pública, no solamente tienen como objetivo dividir a la gente sino que también buscan que la sociedad tienda a naturalizar algo a lo cual la sociedad debería tener tolerancia cero como lo es la corrupción. Corrupción que en este país ha causado muertes, ¿o nos olvidamos de Cromañón? , causa por la cual fue destituido el último jefe de gobierno kirchnerista Aníbal Ibarra (hermano de la actual secretaria legal y técnica de la presidencia y ex esposa del presidente, Vilma Ibarra), ¿Cómo puede ser que la clase política nos respete tan poco para poner en un cargo del poder ejecutivo nacional a la hermana de un corrupto, responsable político de la muerte de 194 personas?. ´´La patria es el otro´´, reza el lema de los simpatizantes kirchnerista, siguiendo esa tesitura, si la patria es el otro, la patria son los miles de muertos en las rutas hechas pedazos mientras se robaban el dinero de la obra pública, ¿Quién reclama por los derechos de esa gente?, ¿o acaso el genérico ´´otro´´ no los incluye?, ¿tampoco incluye a los muertos de Cromañón o los de once?. Es hora de que la justicia hable, que la verdad al fin se manifieste, le duela a quien le duela y caiga quien caiga, la justicia de un país no puede ser vilipendiada por un sector político ni la militancia o los medios de comunicación afines a éste. Por una extraña razón el kirchnerismo cree estar por encima de las leyes, por encima del sistema, por encima de la patria… es hora de desengañarlos, el concepto de ´´patria´´ hace énfasis en el bien común, y el bien común será imposible de alcanzar mientras imperen la corrupción y la impunidad.
Por más que acusen ser víctimas de persecución o de los poderes económicos concentrados o la liga de villanos intergaláctica, la mentira kirchnerista está a punto de recibir su estocada final.

Por Cristian Umpierre

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