Ante la llegada de Massa, Alberto Fernández busca fortalecer a sus funcionarios para lograr equilibrio interno

Sergio Massa - Alberto Fernández
Sergio Massa y Alberto Fernández

Tras la confirmación de que Sergio Massa será el nuevo “superministro” de Economía, Producción y Agricultura, Alberto Fernández, que resultó herido con la nueva distribución, intenta en la medida de lo posible, preservar y fortalecer los espacios de poder que logró retener, así como avanzar sobre ciertos lugares. Hasta ahora logró conservar algunos ministerios y puso el pie en casilleros de peso medio, pero las negociaciones para obtener una ventaja mayor están más complicadas y podrían verse frustradas.

En la última semana, además de negociar sobre el desembarco del tigrense en el Gabinete, Alberto Fernández deslizó, por primera vez, que estaba interesado en que el Ministerio de Obra Pública que maneja su fiel colaborador, Gabriel Katopodis, absorbiera Transporte, hoy en manos del massista Alexis Guerrera. Se trata de una cartera de alto peso por la visibilidad de la gestión y, sobre todo, por la acaudalada caja que maneja, y ese mismo día, desde el Frente Renovador manifestaron una clara negativa, reveló un ministro del Albertismo. “Massa no quería saber nada”, dijo.

Las conversaciones al respecto continuaron en los días siguientes y llegaron a un punto de tensión esta mañana, en Olivos, durante la charla íntima que mantuvieron Alberto Fernández y Sergio Massa. Aunque los detalles y el tono de la conversación se mantuvieron en estricta reserva desde ambas partes, desde el el massismo dijeron, sugestivamente, que “no hay planes” en ese sentido.

Sin embargo, cerca de Alberto Fernández dejaron trascender lo contrario. Y redoblaron la apuesta, al revelar que, además de Transporte, se pensaba en unificar Vivienda y Hábitat, hoy en manos de Jorge Ferraresi, aunque cerca del ex intendente de Avellaneda aseguran que no tuvieron ninguna notificación.

El objetivo, dicen, es “mantener el equilibrio político en la coalición” tras la llegada de Massa. “Se trata de que todos estemos representados, y de que haya una eficientización de la gestión. Hay varias atribuciones que formaban parte de Obra Pública y que se descentralizaron con el macrismo. Así como se reconstruyó el Ministerio de Economía con Massa, se podría reconstruir otro ministerio con Katopodis”, sostuvo un funcionario.

De todas formas, las miradas no eran unánimes en la Casa Rosada. Un ministro de diálogo fluido con el Presidente consideró que sería un problema para Katopodis fagocitar un ministerio que hace dos años y medio funciona bajo el massismo. “Sería inviable”, dijo. Y vio poco probable que tanto Massa como Cristina Kirchner lo permitan.

Juan Manzur, Jorge Taiana, Gabriel Katopodis y Wado de Pedro.
Juan Manzur, Jorge Taiana, Gabriel Katopodis y Wado de Pedro

Por ahora, Alberto Fernández logró avanzar, en cierta medida, sobre la Jefatura de Gabinete, al nombrar en la vicejefatura de Gabinete que ocupaba Jorge Neme -hombre de Juan Manzur- a un soldado propio, Juan Manuel Olmos, que hasta ahora era asesor de la Presidencia. Según dijeron a este medio en su entorno, planea trabajar “coordinado con Manzur” y su objetivo es “gestionar, y nada más”.

En lugar del dirigente porteño pondría a otro alfil albertista. En el círculo de Olivos mencionan como posibles reemplazantes al presidente del bloque del Frente de Todos en la legislatura porteña, Claudio Ferreño, que también es titular de ParTE, uno de los pocos partidos que responden a Alberto Fernández. En la lista de opciones aparece, a su vez, Leandro Santoro, diputado nacional, que fue cabeza de lista el año pasado en la Ciudad y uno de los principales defensores de Alberto, pero en su entorno dijeron que no es una posibilidad.

Si bien son puestos de segunda línea, tienen su peso específico, dicen en Presidencia. Sobre todo en el caso de la vicejefatura de Gabinete. En la Casa Rosada aseguran que Alberto Fernández tenía, hace tiempo, la idea de intervenir con mayor profundidad en la coordinación ministerial ante los reportes que recibía sobre la falta de administración de parte de Manzur, más dedicado a la rosca política y a los asuntos de Tucumán que a la gestión nacional.

Por ahora, Alberto Fernández también logró preservar a Miguel Pesce en el Banco Central, sobre el que Massa tenía aspiraciones. Hasta el viernes a la noche en el Gobierno aseguraban que no habrá cambios en el organismo clave en la complicada coyuntura cambiaria.

Esos movimientos están pensados para contrarrestar los golpes a los que debió adaptarse en los últimos días. El más duro fue la salida de Daniel Scioli de Producción. Luego de degradar al enemigo político de Massa y su virtual competidor en 2023, en una reunión a solas en la intimidad de su despacho Alberto Fernández le manifestó a su “amigo” que lo quería “adentro” de cualquier forma y le ofreció otros lugares. Uno de ellos, el Ministerio de Turismo y Deportes que hoy funciona bajo la órbita de Matías Lammens. El ex motonauta se negó. “Le dijo que vino a Producción para reemplazar a Kulfas, pero no a ocupar el lugar de otros”, revelaron en Gobierno. En principio trascendió que Scioli regresaría a la Embajada de Brasil que dejó hace menos de dos meses para venir a Buenos Aires a “ayudar” al primer mandatario. Pero ayer por la tarde prefirió no responder a una consulta al respecto durante la conferencia de prensa que brindó después de la tensa reunión de transición que mantuvo con Massa en la sede del ministerio que deberá desalojar durante el fin de semana.

Con un peso holgadamente mayor, también Cristina Kirchner -que mantuvo la reserva pública, pero participó de cada detalle de las negociaciones de los últimos días- defendió a los propios y, a la vez, logró nuevas áreas de dominio. Algunos ensayos resultaron frustrados, como el regreso de Jorge Capitanich a la Jefatura de Gabinete, una iniciativa que quedó descartada, dicen en Balcarce 50, por la firme resistencia de Alberto Fernández. Otros fueron exitosos, como la permanencia -al menos hasta ahora- de la tríada kirchnerista en Energía. Hasta el cierre de esta nota, Darío Martínez, Federico Basualdo y Federico Bernal seguían a cargo de ese área clave de Economía, a pesar de la presión de Alberto Fernández y de Sergio Massa para tomarla bajo su poder, respectivamente.

El caso de Mercedes Marcó del Pont también fue un punto a favor de la vicepresidenta. Si bien la funcionaria de su riñón fue desplazada de AFIP, quedó a cargo de la secretaría de Asuntos Estratégicos que ocupaba Gustavo Beliz -uno de los que renunció con la llegada de Massa-, y manejará el vínculo con los organismos multilaterales. Y logró que asuma en el sillón principal del organismo de recaudación Carlos Castagneto, kirchnerista de la primera hora, fundador de la agrupación Kolina vinculado a Alicia Kirchner desde Desarrollo Social.

Las negociaciones aún no están cerradas. Massa no asume hasta el lunes y durante el fin de semana probablemente continúen las deliberaciones sobre el organigrama ministerial, que se terminarán de definir en los primeros días de la semana próxima junto a las medidas económicas iniciales del nuevo “superministro”, previstas para el miércoles.

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Fuente: InfoBae

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