Pablo Boczkowski: “En el futuro, la tecnología no nos dominará, pero le vamos a delegar todo”

En diálogo con Modo Fontevecchia, el investigador Pablo Boczkowski analizó el paradigma tecnológico en el que se plantea a la inteligencia artificial con atributos cada vez más humanos: “En lugar de temerle a que nos vaya a dominar, es delegar soluciones tecnológicas a problemas sociales complejos”, explicó. Escuchá el programa por Radio Perfil o miralo por Net TV.

Google anunció que uno de sus ingenieros, Black Lemoine, fue suspendido luego de que haya difundido que uno de los proyectos de la empresa sobre inteligencia artificial había cobrado vida propia y que era una persona con derechos y deseos. Construinos una idea más profunda sobre el tema con tu aporte… 

La noticia sobre Blake Lemoine es llamativa pero es parte de una tendencia que viene desde hace décadas. Los programas de informática logran imitar a un ser humano. Esto se profundizó en los últimos tres años del covid, gran parte de nuestra vida acontece en el entorno digital. De eso trata el libro que acaba de salir publicado donde proponemos que para entender el rol de la tecnología, hay que pasar de enfocarse, de un dispositivo, a pensarlo como un entorno en el que pasa gran parte de la vida cotidiana.

La tendencia antropomorfista de atribuir características humanas existe hace mucho y tiene verosimilitud porque la tecnología se desarrolla cada vez más y logra cosas que antes estaban pensadas solo para los seres humanos. 

Independientemente de trasladar o reflejar la perspectivas de la tecnología a lo humano, va más por el camino de animar a los objetos. El temor es que se convierta en algo suprahumano, que llegue a dominarnos, como en las distopías…

Esas son distopías que existen desde tiempos inmemoriales. Con el paso de los siglos lo que ha sido posible construir para la humanidad es cada vez más complejo y pueden llevar a cabo tareas que antes eran impensadas. Ahora las computadoras pueden vencer a los mejores del planeta en el ajedrez. Más que enemigos que nos reemplazan hay que pensar a las computadoras como entornos que nos ayudan a realizar cosas que antes no podíamos o hacerlo de forma distinta.

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Más que antropomorfizar, el temor es que ellos sean los jefes. Toda la figura que tenemos de la inteligencia artificial y los robots está al servicio de los hombres. El temor es que se independicen y se invierta el orden, como la famosa parábola de el amo y el esclavo de Hegel…

No hay fundamento para pensar que, en un futuro mediato, algo así vaya a suceder porque quienes están detrás de estas iniciativas son corporaciones dirigidas por seres humanos. Entiendo el por qué existen estas distopías desde lo cultural  pero no hay basamentos más allá de que sorprenda y hasta incluso asusta el pensar que un aparato pueda sentir, algo que es propio del humano, es una herida con cierta visión egoísta del sujeto. 

Antropomorfizar a la inteligencia artificial, sóo en ese nivel ¿pasa a ser un sujeto, una persona, esto le daría derechos? 

No creo que esos programas sean una persona. La antropomorfización es una construcción cultural, una ficción. Pero que un ingeniero piense que eso es una persona no significa que lo sea. Una cosa es utilizar ciertas figuras del lenguaje para tratar de entender cómo es posible que un programa de computación pueda tener determinadas respuestas, y otra es atribuirle, desde lo jurídico, el estatus de una persona

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Guillermo Piro (GP): En torno a la independización de las máquinas. De la ficción y fantasía, ¿cuál te parece, de lo que has visto, que se aproxima más a lo que podría llegar a suceder?

Creo que el escenario más real, dentro de los que plantea la ficción, es la sobreestimación de la tecnología. En lugar de temerle a que nos vaya a dominar, es delegar a soluciones tecnológicas a problemas sociales complejos. En ese sentido, el escenario más realista es el de la película No mires arriba (Don’t look up) donde el estado había diseñado una solución imperfecta pero un gran magnate de la tecnología convence al Estado que sus cálculos tecnológicos le daban una solución mejor y con muchas ganancias económicas al Estado. Pero esos cálculos tecnológicos no funcionaron. No es tanto en qué  nos van a reemplazar sino atribuirle más capacidades de las que tiene, reemplazando lo social y la política por lo tecnológico. Ese es el error, porque es una sociedad sin política y una sociedad sin política no existe. En el futuro, la tecnología no nos dominará, pero le vamos a delegar todo.

CB PAR

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