¿Sabés cuál fue el origen del Mercado de Liniers?

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El Mercado de Hacienda de Liniers cerró este viernes sus puertas con el último remate tras 122 años de actividad, dando comienzo a una nueva etapa en el partido bonaerense de Cañuelas, donde estará ubicado el flamante Mercado Agro Ganadero (MAG) desde la próxima semana.

Cuando el 1º de mayo de 1901 se inauguró el Mercado de Liniers, se abrió una etapa crucial para la comercialización de la producción ganadera. Quedaban atrás los avatares vividos desde que muy poco después de la Segunda Fundación de Buenos Aires, se instalaran los primeros corrales de la entonces flamante aldea.

La actual superpoblación automotriz del espacio limitado por las actuales calles Rivadavia, Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini y Cerrito, hace difícil imaginar que fue allí donde se ubicó el primer antecedente del mercado concentrador de hacienda de Buenos Aires.

La época colonial

Casi enseguida, en 1607 (plena época colonial), el Cabildo dispuso la creación de un corral en un perímetro cercano al anterior: era el que delimitan hoy las calles Chacabuco, Hipólito Yrigoyen, Piedras y Rivadavia. No lo preveían, claro, las vacas del siglo XVII, pero los criollos más lúcidos de entonces barruntaban ya, que en un territorio privilegiado por la extensión y la riqueza de su tierra, la ganadería tenía asegurado un destino promisorio.

Un siglo y medio después, creado ya el virreinato del Río de la Plata, la perspectiva de una posición líder en el panorama internacional era, aunque remota aún, una posibilidad avalada por el desarrollo sostenido del incipiente sector ganadero. Se dictaron entonces las primeras reglamentaciones tendientes al mejor abastecimiento de carnes destinadas al consumo de la población.

Había, a la sazón, tres mataderos oficiales: el Santo Domingo (o Sud), el Recoleta (o Norte) y el de Miserere (o centro). Más tarde, mediado el siglo XIX, se dispuso centralizar los primitivos corrales y mataderos y, en 1872, se realizó la concentración en los corrales del Sud, que estaban situados en lo que es hoy Parque de los Patricios.

La gran plaza ganadera


Y llegó al fin el toque definitivo: el 1º de mayo de 1901 se habilita en el barrio de Mataderos, el actual emplazamiento del “Mercado Nacional de Hacienda”, más conocido como “Mercado de Liniers”.

Surgía, pues, lo que sería el centro de comercialización pecuaria por excelencia, tanto por sus volúmenes operativos como por la amplitud de sus actividades. Según recordó Juan Cruz Jaime, historiador del Centro de Consignatarios de Productos del País, la iniciativa de su fundación se remonta a 1884, cuando se planea hacer un gran mercado de hacienda en terrenos que pertenecían a descendientes del virrey Del Pino.

“El proyecto, contó, se fue estirando hasta que en 1900 se faena, en la actual ubicación del mercado, el primer animal”, pero como faltaba entonces adoquinar algunas calles, la inauguración oficial del Mercado Municipal de Hacienda, con funciones de concentración y faena, no tuvo lugar hasta el 1o de mayo de 1901.

En 1903 una gran inundación, por desbordes del arroyo Cildañez, por entonces mal drenado, puso en peligro la vida del mercado y murieron numerosos animales. Luego, las excavaciones para mejorar el cauce impidieron la repetición de un accidente semejante.

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Los corrales del Mercado de Hacienda hacia 1910.

Arreos y transacciones


«Al poco tiempo -señaló Juan Cruz Jaime-, todo el engranaje co­mercial que va desde la llegada del animal vivo hasta la distribución en las carnicerías, funcionaba ya a la perfección”. “Las reses -rememoró- se faena­ban en una gran playa empedrada y un transporte de carnes, inaugurado especialmente para eso, llevaba su carga desde el mercado hasta Rivadavia y Lacarra, desde donde el frigorífico “Anglo Argentino” la distribuía en el mercado interno”.

El Mercado de Liniers otorgó una vitalidad especial al barrio que lo circundaba, que adquirió a partir de ese momento pintorescos perfiies. La zona comenzó a ser conocida como “Nueva Chicago”, debido a que se consideró que la modernidad de las nuevas instalaciones otorgaba al lugar la pujanza de las construcciones norteamericanas. (Fuente: El arcón de la historia argentina)

El ABC Rural



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