Monitoreo de enfermedades: el gran ausente en maíz tardío

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Marco de la Jornada Testimonial de Aapresid, en Río Tercero, Córdoba.

El pasado jueves 17 de marzo, la Red de Manejo de Plagas (REM) en conjunto con la Regional Río Tercero y la Red de Maíz Tardío del Programa Sistema Chacras de Aapresid, desarrollaron una Jornada Testimonial enfocada en el manejo de enfermedades en maíz tardío. La misma, se llevó adelante en el establecimiento que posee la Regional y contó con más de 200 asistentes

El doctor Roberto De Rossi, (Laboratorio de Fitopatología de la Facultad Católica de Córdoba), expuso en la jornada sobre el manejo de las principales enfermedades que afectan al cultivo en planteos tardíos, clarificando los aspectos a tener en cuenta a la hora de seleccionar un híbrido, monitorear, diagnosticar y decidir sobre su necesidad de control.

La adopción creciente, y masiva, y la diversidad de ambientes en donde se realiza maíz tardío han creado condiciones para que muchas de las enfermedades del cultivo hayan incrementado su importancia. El conocimiento de las enfermedades resulta fundamental para poder priorizar estrategias de manejo que permitan minimizar riesgos productivos y aumentar la performance del cultivo.

Para hacer un monitoreo eficiente es necesario relacionar las enfermedades con las condiciones ambientales conducentes y el momento fenológico del cultivo. Por otro lado, debemos considerar que, en el caso del maíz, la genética nos ofrece una gran ventaja, ya que el abanico de híbridos  nos ayuda a saber en qué enfermedad hacer foco según el perfil sanitario.

La roya (Puccinia sorghi) afecta principalmente en los estados fenológicos más tempranos, donde hace su curva exponencial de crecimiento, y es ahí donde tenemos que enfocarnos para tomar decisiones a tiempo. El especialista remarcó que “se consiguen mejores controles y mejores respuesta en rendimiento cuando paramos a la enfermedad en estados vegetativos hasta floración, que es cuando llega a su máximo la curva de desarrollo de la enfermedad”.

En los maíces de fecha de siembra tardía tizón (Exserohilum turcicum) y cercosporiosis (Cercospora zeae-maydis), son las dos enfermedades que ganan terreno. Es por eso que se debe prestar mucha atención en las hojas alrededor de la espiga que son las de mayor importancia. “Estas enfermedades normalmente no se ven porque los monitoreos generalmente son deficientes, resulta vital caminar más los lotes y evaluar los materiales para una correcta y oportuna toma de decisiones y no con severidades tan altas como generalmente ocurre”, vislumbro De Rossi.

Pero además de enfermedades foliares Se visualizaron muchas espigas con carbón común del maíz (Ustilago maydis) que con stresses hídricos y térmicos en algún periodo del cultivo se expresó en mayor cantidad, haciendo agallas en la punta de la espiga (aunque  también las puede hacer en la panoja o en sectores donde haya lesiones en la planta).

Caso diferente es el carbón de la panoja del maíz (Sporisorium reilianum f. sp. zeae), “este es un carbón que hacía casi 80 años que no veníamos viendo en el país, y que desde hace dos campañas se ve con mayor frecuencia. La gran diferencia entre los dos carbones, es que una planta de maíz afectada por el carbón de la panoja casi no tiene posibilidades de producir, ya que al momento de la floración, tanto la panoja como la espiga emergen como una masa carbonosa” aclaró el fitopatólogo. Es ahí donde está la importancia del monitoreo, un correcto diagnóstico y diferenciación de ambos.

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Roberto de Rossi mostrando espigas con carbón común del maíz.

La invitación fue a caminar, a ver los lotes de maíz, dándole la importancia al monitoreo que así lo requiere y que resulta deficiente cuando pensamos en toma de decisiones en el manejo de enfermedades.

Saber que las herramientas están, cada vez hay más fungicidas disponibles con diferentes sitios de acción, que mezclan diferentes ingredientes activos, que están incorporando agentes biológicos, pero que para poder sacarle todo el beneficio que ellos traen es prioritario llegar a tiempo.

Ypara eso se debe caminar el lote, conocer la genética de los materiales  y ayudarnos del conocimiento de las condiciones ambientales que pueden ser predisponentes para algún patógeno en particular.

Detalle del demo a campo

El demo a campo que se recorrio en dicha jornada planteaba la evaluación de  tres materiales reconocidos, con diferente perfil sanitario respecto a roya (Puccinia sorghi) y tizón (Exserohilum turcicum) y de mayor adopción en la zona. Se compararon la performance de los mismos, cruzándose a su vez por tratamientos de fungicidas foliares que fueron dispuestos como estrategia de protección por las empresas que acompañan al programa.

Tabla 1 y 2: Croquis y tratamientos del demo a campo.

Desde la siembra se realizaron monitoreos periódicos en el lote para evaluar la presencia de las enfermedades foliares que más afectan al cultivo.  El monitoreo consistió en la observación visual de 6 plantas continuas con 3 repeticiones en cada tratamiento, evaluando las últimas 3 hojas desplegadas en los estadios vegetativos  y hoja de la espiga, +1 y -1 desde reproductivo.

Para la evaluación de  Roya (Puccinia sorghi), se registró la cantidad de pústulas por hoja, mientras que para Tizón (Exserohilum turcicum), se registró los cm de largo de cada mancha por hoja.

Lo que surge como primer análisis del demo es que hubo una baja incidencia y severidad de ambas enfermedades, cuestión que era esperable debido a las condiciones ambientales que se presentaron en la campaña. Sin embargo,  se evidenció la diferencia de comportamiento según los distintos híbridos y es lo que se manifiesta en las gráficas de los monitoreos que REM llevó a cabo en conjunto con la Regional Aapresid Rio III.

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Comportamiento de los híbridos para roya.
Comportamiento de los híbridos para tizón.

Cabe destacar que para roya el umbral frecuentemente presenta valores de entre 5 a 15 pústulas promedio por hoja, aunque el valor preciso dependerá de la situación de cada campaña. Para tizón,  el umbral de daño económico entre Vt y R1 es cuando el promedio de las lesiones/hoja sea de uno (1), teniendo en cuenta solo las hojas de referencias He, He+1 y He-1.

Para este demo los tratamientos fueron aplicados en el estadio VT. De acuerdo a lo evaluado, se puede presumir que los fungicidas tuvieron controles buenos y que los mismos no marcaron diferencias significativas.

“Una de las ideas más importantes que debemos transmitir es que todos los fungicidas presentados en el demo tuvieron buena performance, hubo presencia y control de enfermedad. Lo fundamental es ver las enfermedades, monitorearlas y cuantificarlas para tomar una mejor decisión”, destacó De Rossi, haciendo foco en las diferencias respecto de soja, donde la frecuencia y ejercicio de monitoreo es mucho más habitual.

La evaluación y análisis comparativo, tanto de híbridos como de fungicidas, continúa en proceso, siendo la intención final poder llevarlo a rendimiento y evaluar si el aporte de los tratamientos repercute en un mayor rinde y con un margen económico positivo, siempre teniendo en cuenta que la campaña estuvo marcada por la baja presencia de patógenos, lo que haría presumir que con una mayor carga fúngica los resultados serían aún más notorios y contrastantes.

El ABC Rural



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