Iba a caballo a una escuela rural del Chaco, se recibió de médica y es “guardiana” de la voz de Serrat

Iris Rodriguez
Iris junto a Joan Manuel Serrat, su paciente y amigo

“¡Hola, doctora! Soy Joan Manuel Serrat y me dijeron que usted es la única que me puede ayudar. ¿Puedo verla?”, decía una voz con acento español del otro lado del teléfono. El llamado sorprendió a Iris Rodríguez mientras regresaba de un pueblo de Buenos Aires donde pasa los fines de semana y en realidad descreyó que fuera el mismo cantante catalán que la acompañó a través de sus discos durante la adolescencia, cuando se desvelaba estudiando medicina y cada vez que una canción se apoderaba de sus pensamientos.

Era 2018 y la médica llegaba con su esposo a Baradero, el pueblo que adoptó como propio, después de visitar otro ubicado a 5 kilómetros para ver a sus pacientes. El cantautor de éxitos como “Aquellas pequeñas cosas” o “De vez en cuando la vida” estaba en Tucumán y sabía que Iris atendía consultas en Buenos Aires.

“Cuando entendí que en verdad era él, le dije: ‘¡Si, maestro! Cómo no lo voy a atender. Dígame dónde nos podemos encontrar’, porque pensé en acercarme yo hasta donde él se hospedara y revisarlo allí, pero su respuesta me sorprendió: ‘¡No, doctora! Dígame usted dónde nos encontramos y yo voy’”, propuso el músico que esa misma tarde llegó a su consultorio particular.

Lo ayudó y, en agradecimiento, Serrat le dejó dos entradas para el concierto que brindó en Buenos Aires con el aviso que la esperaba a ella y su marido en el camarín para compartir unos minutos antes de continuar su gira. Así nació la amistad entre ellos.

Iris Rodriguez con Maxi Jonas
Iris Rodríguez con Maxi Jonas en el quirófano antes de la intervención que le devolvió la voz (@maxijonas)

Cuatro años después, Iris quedó perpleja por la filmación vía drone del avistaje de una ballena Franca Austral que parecía bailar con una mujer que practicaba kayak en Puerto Madryn. El video se difundió en febrero de este año, pero fue grabado el 31 de agosto de 2021 por el fotógrafo Maxi Jonas, de quien luego supo que hacía varios años tiene su voz afectada por unos nódulos que lo hacen sonar disfónico. Lo contactó para ayudarlo y hace poco más de un mes lo operó.

Una doctora que traspasa la medicina

“El 20 de marzo cumplí 40 años de médica recibida”, dice Iris Rodríguez, que luego se especializó en otorrinolaringología y amplió su carrera con las especialidades en laringología, voz y deglución.

Nació y se crió en una zona rural de la provincia de Chaco. Con nostalgia y mucha emoción recuerda los años en la escuela con techo de paja y ladrillos de adobe, a 7 kilómetros de su casa, y a la que llegaba cada día montando a caballo.

“En la misma aula estábamos de tercero a séptimo grado y a todos nos enseñaba el mismo maestro, Armando Vandenberghe. Fue mi querido maestro de aula, de vida, fue amigo y lo seguí viendo hasta poco antes de que muriera”, recuerda emocionada.

iris escuela rural
La escuelita rural: Iris (remarca en el círculo rojo) y sus compañeros de aula en Chaco. “Llegaba a caballo para estudiar y nunca falté a clases”, dice

Terminó la primaria en otra escuela ubicada a un kilómetro de su casa y junto a su familia se mudó a Santa Silvina para cursar la escuela secundaria. Allí, por la materia zoología, definió que sería médica.

Me gustaba la biología, el misterio de la vida. Ahí me enamoré de los hechos biológicos de la naturaleza y de la perfección de la naturaleza. Hasta ese momento, cuando me preguntaban qué iba a ser de grande, decía que periodista, actriz o abogada, carreras en la que prima la voz; luego descubrí la biología y no tuve dudas en ser médica”, recuerda. Para entonces, Iris y su familia vivían en Resistencia, Chaco, y todos los días viajaba a Corrientes para cursar Medicina.

Para el último año de la carrera, Iris se mudó a Buenos Aires. “Quería recibirme en la UBA, porque sabía sobre su prestigio, que lo tiene al igual que las universidades del interior, pero yo quería aplicar a becas. Luego, todo se fue dando porque mi ultima materia fue otorrinolaringología y me enamoré de la materia y de la voz. Creo que cuando conocí el fenómeno de las cuerdas vocales y de la laringe, más el interés inconsciente que seguro tenía, me decidí”, resume su etapa académica y el inicio de su trabajo en los hospitales y sanatorios más importantes de Buenos Aires.

Lo que siguió fueron becas en Francia, meses de estudio en Alemania y otras becas en las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos, entre 2005 y 2018.

Iris Rodriguez
Iris junto a su querido maestro Armando Vandenberghe posan delante de una foto de ellos en la amada escuelita «rancho» de Chaco

Ya instalada en su campo médico, Iris fue parte del equipo que fundó la Sociedad Argentina de la Voz y la Sociedad Latinoamericana de la Voz. Actualmente forma parte de la Sociedad Internacional de Fonocirugía, Laringología y Voz; en septiembre de 2019 presidió el Congreso Mundial en Buenos Aires, evento que abrió con un video de Joan Manuel Serrat donde la mencionó como “el ángel guardián de mis cuerdas vocales”, es médica del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Italiano y profesora Ad honorem de la materia de su especialidad en la Facultad de Medicina de la UBA.

El llamado de Serrat

Nunca supo cómo Joan Manuel llegó a ella, pero durante los minutos del primer llamado que la sorprendió luego de un fin de semana en Baradero y Alsina, donde se filmó la película argentina La odisea de los giles, Iris recordó que el cantante estaba de gira en Argentina y la idea de que alguien le prestara una broma se diluyó para dar paso a una mezcla de emociones y nervios por estar hablando, nada menos, que uno de los compositores y poetas más importantes del siglo XX.

Le contó que estaba en Tucumán dando conciertos y que necesitaba que le revisara la laringe porque venía de una extensa gira y sus cuerdas vocales necesitaban ayuda debido al cansancio que sentía. Mientras él regresaba de la provincia donde Argentina proclamó su Independencia, Iris llegaba a su casa para alistarse y prepararse para la visita y consulta médica. Serrat le había propuesto llegar hasta donde ella le indicara.

Iris Rodriguez
Iris Rodríguez con Joan Manuel Serrat luego de una de las consultas médicas

“No hubo un diagnóstico en concreto. Fue un ajuste de la voz porque había viajado mucho en avión y es muy frecuente que los cantantes lleguen agotados. Hicimos una puesta a punto para que pudiera seguir con la gira por el resto del país, lo acompañé en ese proceso, incluso luego de verlo un par de veces, viajé a un Congreso de la Voz en Sudáfrica y lo seguí monitoreando desde allá. A mi regreso encontré las entradas que me dejó para ver el ultimo show que dio en Buenos Aires y mandó alguien de la producción para nos busque a mi y mi marido porque nos esperaba con unas copas para despedirnos. Al siguiente año, nos volvimos a ver. Quedó una relación muy afectuosa. Luego envió ese video, que fue muy generoso de su parte”, detalla.

El Congreso de la Voz es un evento que se realiza de manera anual en distintas ciudades del mundo y al que concurren especialistas en el campo que atienden a figuras de la talla de Elton John o Madonna.

Un video en Puerto Madryn, Maxi Jonás y su deseo de ayudar

Otro de los encuentros emotivos de Iris Rodríguez fue el que tuvo con Maximiliano Jonás, el fotógrafo que se hizo viral luego de que se conociera un video que emocionó al mundo, incluso al célebre Manu Ginóbili.

A Iris le apasiona la naturaleza y los animales que la habitan. Cuando le llegó el video de Jonás donde se ve el nado de una ballena se emocionó. La suya fue una de las millones de reproducciones que tuvo hasta que José Luis Ferraría, cirujano buco maxilofacial y su marido, le leyó una nota que contaba quién era Maxi.

—Mirá, dicen que está perdiendo la voz y que no lo pueden ayudar—, le contó el marido

—¡Qué cosa más rara! ¡Dejame ver!—, le pidió Iris y tomó el diario entre sus manos para leer en detalle.

“Simplemente lo llamé y le ofrecí mi ayuda. Él se quedó helado porque le dije que podía ayudarlo”, detalla la comunicación en la que, esa vez, fue ella quien causó una grata sorpresa.

Maximiliano viajó para hacer las consultas médicas con Iris, inició el tratamiento planificado y pusieron fecha para una intervención quirúrgica: el pasado 23 de febrero fue operado en el Hospital Italiano por el equipo de expertos.

Iris Rodriguez con Maxi Jonas
Maxi junto a Iris y parte del equipo médico que lo operó y que integran Manuel Magaró, Rodrigo Molachino, Federico Sala, Dora Lattourete, el jefe del servicio de Otorrinolaringología del Italiano, Federico Di Lella. La operación duró 2 horas (@maxijonas)

“Tenía un problema crónico benigno en sus cuerdas vocales que no tuvo el tratamiento ni el diagnóstico adecuado y, además, agudizaba sus problemas para respirar. Era probable que en algún momento perdiera la voz”, dice sobre lo que observó en la primera consulta.

A casi un mes de la cirugía, resume: “Salió todo bien. Muy probablemente Maxi recupere el timbre de su voz en poco tiempo. Por supuesto que no hemos terminado, aún estamos en etapa de controles”, destaca la médica.

Por su parte, Maxi compartió con sus seguidores de Instagram la feliz noticia: “Habían pasado once días desde que una ballena tocaba la tabla de Analía y mi vida ya había cambiado un montón (…) Eran las 22:30 y estaba cenando con mis hijos, un llamado de un número de Buenos Aires sonó en mi teléfono: ‘Hola, soy la doctora Iris Rodríguez y te quiero tratar. ¡Te voy a curar!’. No entendía nada, me asusté, me emocioné. Hoy estoy en plena recuperación de mi voz, operado por el mejor equipo del Hospital Italiano de Buenos Aires. ¡Gracias por curarme @irisvoce, gracias a las ballenas acá estoy!”.

Iris sigue dando clases en la UBA, y sin cobrar, porque considera que como egresada de la educación pública debe devolver a la sociedad lo que hizo por ella. Su gesto solidario llega a también a Baradero, una localidad ubicada a 150 kilómetros de Buenos Aires a la que considera su “lugar en el mundo”.

Hasta allí llega con su marido los fines de semana y van hasta Alsina, un pequeño pueblo a 5 kilómetros, para atender en la sala de primeros auxilios a la que llegan maestros rurales, alumnos y vecinos que padecen problemas en su voz.

Allí, en 2009, llegó a tiempo para ver a un paciente afónico al que le descubrió un cáncer. Hoy está curado. “Historias como esas son las que me llenan el corazón, son las que me recuerda el lugar del que vengo y la enseñanza de mis padres de estar siempre dispuesta a ayudar”, finaliza.

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Fuente: InfoBae

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