Guerra narco en Rosario: los videos de las balaceras del temible clan Funes

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Alan, el capo, hoy preso en Ezeiza.

Alan Funes, capo del clan que lleva su nombre, con 23 años y preso desde los 18, acaba de sumar otro capítulo en su carrera criminal, una de las más meteóricas en el hampa de Rosario. Ya acumula condenas por narcotráfico, asociación ilícita y dos homicidios por más de 50 años. Sin embargo, tal como “Guille” Cantero, capo de Los Monos al que emula, Alan no para. Incluso, va a la guerra contra un narco histórico.

Fue imputado este martes junto a su novia Jorgelina Selerpe y otros trece miembros de su organización, entre los que se encuentra incluso su abuela. La fiscal de la unidad de Balaceras Valeria Haurigot los acusó por una seguidilla de robos, extorsiones –algunas de ellas a un ex alto directivo de la Bolsa de Comercio de la ciudad–, amenazas y ataques a tiros a negocios y domicilios particulares –en al menos un caso con una ametralladora FMK3–. Lo curioso es que diez de las personas sentadas en el banquillo ya estaban presas. Alan se encuentra en el penal de Ezeiza. Desde allí, según la Justicia, digitó cada uno de los delitos a través de teléfonos celulares.

La audiencia duró aproximadamente seis horas y se llevó a cabo en el Centro de Justicia Penal. La fiscal Haurigot imputó a Funes de haber liderado una organización que “procuró ocupar y dominar sectores y barrios de Rosario para excluir a bandas antagónicas con el fin de obtener beneficios económicos producto de diversas actividades ilícitas”. Para cometerlos, según la funcionaria judicial, su estructura supuestamente cometió delitos como crímenes –uno de ellos por la suma de 30 mil pesos–, robos, amenazas, incendios intencionales de vehículos, balaceras y venta de droga.

El primero de los hechos que dio inicio a la investigación ocurrió el 19 de septiembre pasado. Fue una balacera en Ameghino al 100, en la zona sur de Rosario, contra la casa de un presunto miembro integrante de la organización liderada por René “Brujo” Ungaro –condenado por narcotráfico y por el crimen del ex jefe de la barra brava de Newell’s Roberto “Pimpi” Caminos–. De la pericia de las vainas servidas se desprende que el arma usada fue una ametralladora FMK3. En ese momento, ese ataque dio una muestra de una fractura en la histórica alianza entre las bandas de Alan Funes y la de Ungaro, que se mantuvieron unidas durante años para desplazar en los barrios Municipal y Tablada a Los Caminos.

No fue el único ataque de Funes contra Ungaro, de acuerdo a los indicios de la voluminosa causa. Parte de las balaceras y extorsiones que se atribuyeron a la presunta banda de Alan Funes entre septiembre y diciembre fueron contra domicilios de la organización del “Brujo”. Lo que sobrevino luego, se presume por las intervenciones telefónicas, fue un “pacto de paz” entre los jefes narco de las dos estructuras.

La fiscal además mostró al menos tres videos de balaceras, que ilustran esta nota. Dos de ellas en Centeno al 100 contra un presunto búnker que no había pagado “la zona” para vender droga; y la otra, que fue contra la casa de una familia de la comunidad gitana. En uno de los hechos el gatillero hasta llega a quejarse de que el arma se le trabó. Se sospecha que se filmaban para mostrarle al presunto jefe de la banda la concreción de los trabajos ordenados.

La fiscal también identificó a los presuntos gatilleros de la organización: son nueve y tienen entre 19 y 29 años.

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Armas y efectivo incautados a la banda,

En el medio de la seguidilla de ataques a tiros y extorsiones, algunas con trasfondo narco y otras con fines de recibir dinero de comercios en concepto de “protección” como a la antigua mafia, Alan Funes, su cuñado y otro presunto miembro de la organización fueron acusados por un crimen. La historia es escalofriante y ya fue exhibida en una audiencia del año pasado. La joven asesinada fue Mariel Lezcano, de 21 años, quien fue ejecutada de un tiro en la cabeza el 13 de octubre en su casa de Ayacucho al 4300.

De esa causa se desprendieron dos cuestiones relevantes. La primera fue que el homicidio fue en presunta “represalia” porque Lezcano –condenada como integrante de la banda de Ungaro– no quería vender droga para Alan Funes. La segunda, la que informó el fiscal Gastón Ávila en la audiencia imputativa por ese asesinato: Alan pagó por ese asesinato unos 30 mil pesos.

Pero de ese asesinato se agrega un factor importante para el avance de la causa contra toda la banda. Fueron detenidos el presunto sicario Iván Ariel Gutiérrez, alias “Lolo”, su cómplice Fabián Alejo Domínguez y una tercera persona: S., hermana de Alan. S. tiene apenas 17 años.

La joven está presa por orden de la Justicia de Menores. Al momento del arresto se le incautó su celular, que terminó siendo la llave para que el Ministerio Público de la Acusación acceda de forma literal al cerebro de la presunta organización, ya que quedó evidenciado que ella era quien supuestamente ejecutaba todas las órdenes de su hermano y se comunicaba con todos los eslabones de la estructura. Para sorpresa de los investigadores nunca había borrado chats, fotos ni videos de ese aparato, que terminó incriminándola a ella y al resto. Posaba con armas, estilo pistolera.

Tenía un rol claro, siempre según la imputación: debía acreditar cada orden que emitía su hermano Alan desde el penal de Ezeiza. La forma de hacerlo era a través de fotos y videos de los trabajos criminales que realizaba ella y otros presuntos miembros.

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S., la hermana de Alan Funes, menor de edad.

Otra integrante del clan que fue imputada este martes fue Alicia Leonarda Cordero, de 66 años. Es la abuela de Alan. En dos procedimientos policiales diferentes realizados en barrio Tablada le secuestraron 400 mil pesos. Se sospecha que era quien servía de escondite para guardar plata, entre otras cuestiones.

Jorgelina “Chipi” Selerpe, novia de Alan, también es un engranaje importante para la unidad fiscal de balaceras. La joven de 28 años fue imputada por ser le encargada de controlar la plata de la venta de droga, de guardar las armas de fuego, las municiones y de entregarlas cuando son utilizadas por una balacera.

Otro de los hechos imputados al jefe del clan es una extorsión a un ex directivo de la Bolsa de Comercio de Rosario. En diciembre supuestamente empezó a enviarle desde el penal de Ezeiza mensajes en los que exigía la suma de medio millón de pesos y, a modo intimidatorio, brindaba datos de sus familiares. Quien cayó detenida y este martes fue acusada por esa extorsión fue Lorena Ortiz, ex empleada doméstica de ese empresario que brindó algunas precisiones de la vida del hombre. Ortiz es, a su vez, la tía de Jorgelina Selerpe, novia de Alan Funes. A su vez, la fiscal Haurigot le atribuyó ser quien regenteaba algunos búnkeres.

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La mano de obra de las balaceras de las balaceras también es parte de la causa. Todos fueron imputados como presuntos sicarios o autores de disparos extorsivos con fines de herir a personas. En esa parte de la estructura fueron ubicados Lucas Ortiz, de 25 años (hijo de la empleada doméstica que dio datos para la extorsión al empresario); Valentino Barjacoba (29); Fabián Domínguez (22); Iván Gutiérrez (19), novio de S., la hermana; Juan Guzmán (27); Luka Salazar (19); Matías Almada (20); Agustín Arselli (22); y Joel Olguín (24).

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Fuente: InfoBae

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