Tras el rechazo al Presupuesto 2022 en el Congreso, Alberto Fernández recibió a gobernadores oficialistas en Olivos

Alberto Fernández - Reunion con gobernadores
Foto oficial. El presidente Alberto Fernández y los gobernadores oficialistas

En un clima político caliente después de la caída del Presupuesto para 2022 por el rechazo de la oposición en la Cámara de Diputados, el presidente Alberto Fernández recibió esta tarde a los gobernadores oficialistas en la quinta de Olivos. El encuentro se produce tras las advertencias del Gobierno sobre las consecuencias en las obras proyectadas en cada una de las provincias por la jugada de Juntos por el Cambio en el Congreso.

El viernes se cayó el proyecto de Presupuesto que había presentado en septiembre el ministerio de Economía, Martín Guzmán. Después de varios cruces con Juntos por el Cambio durante una larga sesión -que se prolongó por 20 horas-, finalmente la oposición, e incluso los bloques aliados al oficialismo, decidieron rechazar la propuesta del Ejecutivo que fijaba las metas económicas para 2022. El Gobierno se verá obligado, de esta forma, a enmendar la ley de 2021 para ejecutar los gastos del año próximo.

Según informaron fuentes oficiales, fueron convocados a la “reunión de trabajo” exclusivamente los gobernadores cercanos al Frente de Todos: Axel Kicillof (Buenos Aires); Raúl Jalil (Catamarca); Jorge Capitanich (Chaco); Gustavo Bordet (Entre Ríos); Gildo Insfrán (Formosa); Sergio Ziliotto (La Pampa); Ricardo Quintela (La Rioja); Sergio Uñac (San Juan); Alicia Kirchner (Santa Cruz); Omar Perotti (Santa Fe); Gerardo Zamora (Santiago del Estero); Gustavo Melella (Tierra del Fuego); y Osvaldo Jaldo (Tucumán).

El cónclave, convocado por la Presidencia, del que participaron también el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, empezó pasadas las 13 y terminó cerca de las 16. Se produce después de los repetidos y febriles contactos que hubo entre el Ejecutivo y las provincias la semana pasada, en paralelo al debate en el Congreso. Durante el miércoles y el jueves, los principales funcionarios del Gobierno se acercaron a esos jefes provinciales para negociar los apoyos al proyecto del oficialismo.

El ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y el jefe de Gabinete, Juan Manzur, les preguntaron qué obras necesitaban y prometieron ensanchar las erogaciones para llevarlos a cabo a cambio del respaldo legislativo de “sus” legisladores. Incluso recibieron a varios de ellos en la Casa Rosada. Después, los jefes provinciales expresaron apoyo al Gobierno públicamente. Pero los esfuerzos no fueron suficientes.

Tras la frustración en la votación final en el recinto de Diputados, la primera plana del Gobierno salió a marcar los problemas que representaría la falta de un nuevo presupuesto en la ejecución de esas obras, cruciales para las provincias porque impulsan la economía en un contexto de fuerte crisis, con altos niveles de desempleo e inflación. Y que, además, les permiten mostrar gestión después del revés en las elecciones legislativas en las cuales el oficialismo perdió en la mayor parte del país.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien estuvo a cargo de las negociaciones en el Congreso y resultó golpeado por el fracaso, envió el domingo un mensaje a los gobernadores, donde les advirtió que ahora deberán rehacer sus presupuestos o recortar gastos. Generó así una fuerte reacción de la oposición: los gobernadores de Corrientes, Gustavo Valdés, y los diputados que responden a Juan Schiaretti en Córdoba, así como el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, salieron a responderle, en una escalada del conflicto que se arrastra desde hace cinco días. En tanto, había inquietud entre los gobernadores oficialistas, que salieron a su vez a cuestionar a JXC.

La caída del Presupuesto fue un revés para el Gobierno en el marco de las negociaciones con el FMI para refinanciar la deuda de 44 mil millones que contrajo la administración de Mauricio Macri en 2018. Aunque culparon a la oposición por no dar apoyo, en el Frente de Todos hubo, también, críticas internas y búsqueda de responsabilidades por el traspié en el tramo final de las conversaciones con el Fondo.

Hoy, Alberto Fernández buscará recomponer los ánimos con las sedes de poder del oficialismo en el interior. Junto a la CGT y los movimientos sociales, los gobernadores se transformaron en una de sus principales bases de apoyo político, en especial después de las PASO, cuando las internas con el kirchnerismo se enconaron al máximo. Aunque en los últimos meses hubo señales de conciliación con el Instituto Patria, la disputa interna está latente y el Presidente necesita de los caudillos provinciales para propiciar la gobernabilidad y llevar adelante su proyecto de reelección para 2023.

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Fuente: InfoBae

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