Cómo lograr un maíz exitoso en el sur bonaerense

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En ambientes de mayor restricción hídrica, las siembras tardías mejoran la estabilidad del rendimiento del maíz.

La Red de Maíz del Sur de Buenos Aires (RMSB) es un grupo de trabajo abierto que, ante el incremento del área de maíz sembrada en la región en los últimos años, busca generar conocimiento colaborativo sobre el manejo del cultivo. La iniciativa es coordinada por Aapresid, a través de Sistema Chacras y Regionales (Nodo Sur), junto con el INTA Balcarce.

Durante la campaña 2020/21 analizaron la respuesta de 23 híbridos en diferentes escenarios productivos reales de maíz tardío y maíz de segunda, en 22 sitios del Sur de Buenos Aires. A su vez, evaluaron el comportamiento de 3 híbridos sembrados a distintas densidades en ambientes contrastantes e hicieron ensayos para abordar el manejo de la fertilización.

Maíz tardío

En ambientes de mayor restricción hídrica, por escasas precipitaciones y/o capacidad de almacenaje de los suelos por la presencia de tosca, las siembras realizadas en la segunda quincena de noviembre-inicio diciembre posibilitan mejorar la estabilidad del rendimiento del maíz, sostienen desde la Red.

En sus ensayos observaron que la interacción entre el híbrido y la localidad explicó entre el 9 y 14 % de los rendimientos dependiendo de la zona evaluada, con medias entre 3 y 10 tn/ha. La productividad de la región es impulsada por prácticas de manejo y genotipos cada vez más adaptados, los que pueden ser consultados en la Revista de la RMSB.

Es decir, el ambiente, climático y edáfico, tiene un fuerte efecto en el rendimiento del cultivo. “Siendo la economía del agua el factor de mayor peso, cada milímetro de agua disponible cuenta”, remarcó Florencia Accame, coordinadora técnica zonal del Sistema Chacras.

En los escenarios evaluados “en general hubo muy poca incidencia de quebrado y vuelco, reflejando otro gran avance que generó el mejoramiento sobre este cultivo”, agregó.

Por otro lado, el análisis de distintas densidades de siembra, en un rango comprendido entre 1,2 y 6,5 plantas/m2, mostró que esta variable no afectó el rendimiento. Es así que se observó gran plasticidad reproductiva y tolerancia al estrés de los híbridos.

Por el contrario, la fertilización nitrogenada, aplicada al voleo entre V6 y V8, sí tuvo efectos positivos en el rendimiento, los que variaron según el sitio y dosis de nitrógeno utilizadas (30, 60, 90, 120 kg N/ha).

Maíz de segunda

“El productor del sur de Buenos Aires considera este cultivo como una alternativa viable y competitiva. La misma complementa al cultivo de soja, dando otra posibilidad para diversificar e intensificar las rotaciones, generalmente dominadas por cereales de invierno en la zona”, explicó Accame.

Al igual que lo que se observó en siembras tardías, para maíces de segunda sembrados entre el 9 de diciembre y el 16 de enero, no se detectó efecto del híbrido sobre los rendimientos. “Fue la principal fuente de variación el sitio y su agua disponible”, indicó la especialista.

Por otra parte, sí se registraron diferencias entre materiales en la humedad a la cosecha, por ello, concluyen que dependiendo del uso que se dé al grano, la elección del híbrido puede ser determinante.

Por último, se reportó la respuesta favorable a la fertilización con nitrógeno en V3, desde 30 a 120 kg N ha-1. Para cada dosis, se observó mejor respuesta con Nitrodoble que urea, en todos los casos evaluados.

El ABC Rural



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